PLANETA CANARIO
La Fiscalía provincial ha archivado la investigación abierta contra el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, tras denuncia del sindicato CC.OO., por sus declaraciones realizadas en enero pasado año a la Televisión Canaria, en las que comparaba la homosexualidad con beber alcohol y cometer disparates borracho, o, como en el caso de un acusado al que se juzgaba entonces- la de un hijo que mata a su madre.
Si el acto homosexual se practica de manera consciente, libre y sin estar condicionado, en ese caso, dijo, es «pecado mortal», y no lo sería, siguiendo su reflexión, si la persona LGTBI+ fuera inconsciente de lo que hace, como haría un borracho o quien mate a otra si tiene sus facultades mentales perturbadas.
El Obispado NIvariense ha confirmado en su web que ha recibido este martes, 17 de mayo, notificación de la fiscal jefe de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, Farnés , en la que se le comunica el archivo de diligencias abiertas en su día sobre un posible delito de incitación al odio por motivos homófobos. Farnés llega a la conclusión de que los hechos denunciados «no constituirían, per se, hecho delictivo alguno».
Las palabras del obispo han provocado, en cualquier caso, rechazo social, en especial en el colectivo LGTBI. Tal es así que más de 58.000 personas exigen al papa y a la Conferencia Episcopal su destitución, tras firmar en la plataforma digital Change.org una petición promovida por la asociación LGTBI Diversas., que calificó de «mezquinas y casposas» las declaraciones del prelado.
Ante el revuelo causado, Bernardo Álvarez se disculpó públicamente días después de la entrevista televisiva: «Pido perdón a cuantos haya podido ofender con mis palabras, de manera especial a las personas LGTBI, a quienes expreso mi respeto y consideración; he de reconocer que no estuve acertado al responder a algunas cuestiones que requieren una más detenida reflexión y explicación».
Añadió el máximo responsable de la diócesis de Tenerife que no quiso «fomentar la discriminación ni comparar la homosexualidad con el alcoholismo ni con cualquier otra realidad», y dice lamentar «haber inducido a confusión y causado dolor».
Las principales instituciones públicas condenaron mediante acuerdos plenarios unánimes las palabras del obispo, como el Parlamento canario, el Cabildo de Tenerife y ayuntamientos.






















































