VICENTE PÉREZ
Ayudar a personas que lo están pasando mal a superar su sufrimiento es, acaso, una de las más nobles obras que puede llevar a cabo un ser humano. Y es lo que están haciendo Lola Pérez Muñoz, de 16 años, y Gabriela Pérez González, de 17 años. Ambas residen en el municipio de El Paso, donde estudian en su Instituto de Enseñanza Secundaria, y dedican su tiempo libre a colaborar, como voluntarias, en el centro de recepción y reparto de productos donados por empresas y particulares habilitado por el Ayuntamiento par las personas damnificadas por la erupción volcánica.
Aún adolescentes, están viviendo una catástrofe natural que va a marcar sus vidas y sus recuerdos de esta época. En el caso de Gabriela, tiene además la dura experiencia personal de que sus abuelos han perdido su casa, arrasada por la lava. Se acababa de enterar minutos antes de la entrevista, pero lo contó con entereza, la que están demostrando los habitantes de la zona del valle de Aridane azotada sin piedad por la lava y la ceniza.
Con ellas ha hablado PLANETA CANARIO, para conocer sus impresiones sobre esta vivencia tan dura y cómo es su labor de ayuda con las personas evacuadas desde hace ya 42 días por una fenómeno geológico que ha destruido ya más de 2.500 construcciones y casi 10 kilómetros cuadrados de zona habitada.

¿En qué consiste la labor que hacen ustedes como voluntarias?
Lola: «Nosotras organizamos, doblamos y separamos las cosas que están en mal estado y las organizamos para que las familias que vienen a por esta ayuda encuentren lo que necesitan».
¿Por qué se decidieron a colaborar en este servicio?
Lola: «Ya que no puedo ayudar con la lava ni parar el volcán ni nada de eso, pues quiero hacer algo para ayudar a los que lo pasan mal por esta erupción»:
Gabriela: «Pues antes de estar en casa viendo la tele machaca que te machaca todo el día con el volcán, que es horrible, pues prefiero estar aquí y hacer lo que se puede, porque no es un incendio que se puede ir a apagar sino que hay que esperar a ver que pasa».

¿Cómo es la experiencia de hablar con personas que han perdido todo o que no saben si han perdido su casa ?
Gabriela: «Es super duro, intentamos ayudar a la gente que viene aquí a buscar las cosas, porque no saben ni lo que se quieren llevar o lo que les hace falta, pues a muchos solo les dio tiempo de coger dos cosas. Es superdifícil».
Lola «Date cuenta que no saben si lo han perdido todo, que les dijeron que sí, pero no están seguros; otros a los que les han dicho que sí lo perdieron y lo intentan asumir y lloran. Es superduro, imagínate eso».
Gabriela: «Yo lo viví personalmente, porque mis abuelos perdieron su casa y ahora están en mi casa, y es una situación muy complicada de sobrellevar».
¿Para ustedes, tan jóvenes, qué significa lo que están viviendo?
Lola «Es todo muy surrealista. Siempre tus abuelos te contaban del Teneguía, pero no te lo imaginas. Ahora ya sabemos lo que es».
Gabriela: «Con el Teneguía te contaban que era un espectáculo, que hay que verlo una vez en la vida, pero ahora es como que todavía no somos conscientes de lo que realmente está pasando».
¿Qué le dirían ustedes a otras jóvenes que quisieran colaborar pero no se atreven?
Lola: «Que hace falta la ayuda y que todo lo que se pueda aportar es bueno».
¿Qué es lo más importante para ustedes en el futuro inmediato?
Gabriela: «Ayudar a la gente afectada, decirles que lo primordial es que vengan porque mucha gente está dejando de venir por vergüenza, porque nunca se habían imaginado que tendrían que pasar por esta situación. Que no vayan a comprar porque nosotros aquí les damos de todo».
Una familia que haya sido evacuada sin poderse llevar de su casa todo lo que necesitaban, ¿qué puede encontrar en este centro de reparto de ayuda?
Gabriela: «Todo lo que necesita: ropa, menaje, productos de higiene, de limpieza, juguetes, material escolar, ropa de cama… de todo».

¿Cómo es la reacción de las personas evacuadas que ustedes atienden?
Lola: «Están todos muy afectados y tienen muchas ganas de hablar, de contar lo que les pasa, y, mientras les vamos ayudando a encontrar las cosas, nos van contando su situación personal».
¿Cuál es el papel que para ustedes debemos desempeñar los medios de comunicación en esta catástrofe?
Lola: «Los medios de comunicación deben ser un poco más cuidadosos , porque hay gente que no quiere mostrar su dolor públicamente».
¿Han podido ver en los medios de comunicación casos que especialmente les hayan provocado rechazo?
Gabriela: «Sí: por ejemplo una mujer que iba montada en un camión con sus cosas, durante la evacuación, y todos los periodistas preguntando como se sentía, qué se pudo llevar, y la mujer llorando, pues no quería hablar y después al día siguiente la llamaron para entrevistarla, y ella no quería; bastante tenía ya con lo que está sufriendo».























































