PLANETA CANARIO
El país del que viene el 37% de los turistas que cada año recibe el Archipiélago, Gran Bretaña, ha endurecido las medidas contra el Covid-19 y va a iniciar a partir de la noche de este lunes, 4 de diciembre, un confinamiento total al menos hasta mediados de febrero, similar al que se decretó en marzo, en los primeros momentos de la pandemia. El país sufre un nuevo máximo de contagios y la expansión de la la nueva cepa de este coronavirus.
El primer ministro británico, Boris Johnson, ha explicado las restricciones en un discurso televisado a la nación, y que incluyen el cierre de centros educativos y la exigencia a los ciudadanos de que no salgan de casa salvo por motivos justificados, como ir a trabajar (aunque pide que ser posible sea teletrabajo), cuidar niños o personas dependientes, en caso de una emergencia para auxiliar a otra persona, asistir al médico, visitar a un enfermo en fase terminal, cumplir con una obligación legal, ir a una boda -pero con máximo 6 personas- o un funeral (hasta 30 asistentes como máximo)
Las autoridades británicas ya desaconsejan desde hace casi un mes viajar a Canarias porque el Archipiélago supera los 50 casos por 100.000 habitantes, y ha impuesto cuarentena a quienes regresen de las Islas. Si esa medida terminó de rematar el año para el sector turístico canario, la noticia de un confinamiento más duro en Reino Unido es la peor manera de empezar 2021 para este motor de la economía canaria, que está prácticamente parado.
De hecho, en la web del Gobierno británico está bien claro: «Usted no debe viajar al extranjero a menos que tenga permiso. Esto significa que no debe irse de vacaciones».

El Reino Unido alcanza la cifra de 58.784 nuevos contagios de Covid-19 en las últimas 24 horas, según los últimos datos proporcionados por el Ministerio británico de Sanidad. Han fallecido en este periodo 407 personas y en el total de la pandemia 75.431.
Mientras tanto, una nueva vacuna se ha empezado a administrar en Gran Bretaña, la desarrollada por la Universidad de Oxford y la farmacéutica AstraZeneca. La primera que se empezó a aplicar, desde el mes pasado, fue la vacuna de Pfizer-BioNTech.
La ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, también ha decretado un nuevo confinamiento domiciliario. Durante su intervención en el Parlamento advirtió de que la situación es «extremadamente grave» y tan preocupante como en marzo.






















































