VICENTE PÉREZ
El Gobierno de Canarias ha sacado a información pública el anteproyecto de la ley que dará protección a 309 hectáreas de la zona afectada por la erupción de 2021 en La Palma.
252,2 hectáreas corresponden al cono volcánico del Tajogaite y parte de sus coladas, en los municipios de El Paso y Los Llanos de Aridane, con las que se ampliará el Parque Natural de Cumbre Vieja. Otras 51,3 hectáreas integrarán la Reserva Natural Especial del Delta Lávico Sur Costa del Guirre; y 5,4 hectáreas la Reserva Natural Integral del Delta Lávico Norte Costa del Perdido; ambas fajanas en la costa de Tazacorte.
La Consejería de Política Territorial, Cohesión Territorial y Aguas ha publicado este miércoles 11 de marzo el anuncio en el Boletín Oficial de Canarias (BOC). Durante 20 días hábiles se podrán presentar alegaciones al borrador y su memoria justificativa, que podrán consultarse el siguiente enlace oficial: https://acortar.link/BFBjDF

En diciembre del pasado año la población que vivía y que posee propiedades en este ámbito, la llamada «zona roja» se manifestaron para protestar por la incertidumbre en que estaban cuatro años después de apagado el volcán.
En esa marcha reivindicativa, ciudadanos que residían en El Paraíso y Corazoncillo, y otros núcleos desaparecidos bajo la lava, denunciaron el “agravio” de no poder recuperar sus tierras ni reconstruir lo perdido porque si quedaban dentro de espacio natural, frente a otros damnificados que sí podrán recuperar los usos originales del suelo y disponer de sus propiedades.
Además, se quejaron de que sus terrenos están siendo explotados con visitas turísticas guiadas, sin ningún tipo de beneficio para ellos.

En la exposición de motivos del anteproyecto de ley reconoce que «el extraordinario interés científico de esta manifestación volcánica tiene como contrapeso el hecho de que la magnitud alcanzada por la misma, en cuanto a daños sociales y económicos acarreados, hacen de ella la mayor catástrofe natural registrada en las islas en lo que va de siglo»
Por ello, señala que «al interés científico se suman los nuevos desafíos que para la ordenación del territorio supone recuperar la dinámica y el funcionamiento espacial de los sistemas culturales de usos y aprovechamientos, accesos y movilidad en esta parte de la isla de La Palma».
LUGARES DE INTERÉS GEOLÓGICO

La memoria destaca además que de los 17 Elementos Volcánicos de Interés (EVI) con mayor consideración científica inventariados tras esta erupción, 14 quedarían incluidos dentro del perímetro de los ámbitos propuestos como espacios naturales protegidos.
Se han identificado numerosas formaciones de interés geológico, entre ellos los desprendimientos y deslizamientos de partes importantes del edificio volcánico principal, que dieron lugar a un depósito de debris avalanche o deslizamiento sin-eruptivo considerado uno de los pocos descritos en el mundo durante una erupción fisural estromboliana; los deltas lávicos o fajanas sobre plataforma marina que han configurado nuevo territorio aéreo y sumergido; los graben o estructuras de deformación del flanco meridional; y la extensa red subterránea de tubos o canales lávicos, en algunos puntos visibles mediante jameos.
El IGME-CSIC y la Universidad de La Laguna han inventariado numerosas formas volcánicas y geomorfológicas, como los cráteres de la fisura eruptiva principal, los cráteres freatomagmáticos generados por la interacción entre magma y agua, los conos, campos de bombas y grandes bloques, extensos depósitos de lapilli y cenizas, fracturas volcanotectónicas como la del flanco sur y las de Montaña Cogote, además del citado depósito de debris avalanche.
Igualmente, se han encontrado formas asociadas al avance y enfriamiento de las coladas, como tubos volcánicos, jameos, hornitos, canales lávicos, apilamientos de flujos, cascadas de lava, lavas con bloques erráticos y diversos tipos de campos de lava. También destacan elementos especialmente representativos de esta erupción, como el islote o kipuka de Montaña Rajada.

La memoria del anteproyecto destaca el interés turístico que pueden tener estas formaciones geológicas pero advierte de la «fragilidad» del nuevo territorio y la necesidad de dotarlo de infraestructuras adecuadas y programas especializados de visita compatibles con la conservación.
De hecho, no recomienda la visita directa a determinadas zonas, salvo por senderos habilitados o miradores de interpretación que eviten «el pisoteo» y el acceso a áreas peligrosas. Esa advertencia afecta de forma especial al depósito de deslizamientos que se extiende desde el volcán Tajogaite hacia Montaña Rajada y Montaña Cogote, «donde durante mucho tiempo persistieron altas temperaturas, fumarolas activas y precipitación de azufre, y donde son previsibles derrumbes y desprendimientos por la baja compactación del sustrato».
El documento que acompaña al anteproyecto de ley dedica un amplio apartado a las amenazas y vulnerabilidades del espacio que se va a proteger. Entre las principales «presiones» figuran la urbanización, el despliegue de infraestructuras, la recuperación de usos agrícolas y otras intervenciones humanas sobre el suelo, ya que pueden provocar «daños irreversibles» a elementos del patrimonio geológico y fragmentar hábitats.

LA FAJANA SUR: RESERVA CON EL IMPACTO DEL CABILDO
La memoria recuerda que en la fajana sur creada por el Tajogaite ya hay alteraciones por la instalación, tras la erupción, de una tubería de riego, para lo cual se abrió una larga pista a través de la colada. Por esta obra promovida por el Cabildo palmero en el anterior mandato, el Ministerio de Transición Ecológica ha sancionado a esta institución insular con2,1 millones de euros, al no contar con autorización previa a la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y el Mar.
PAISAJE SOBRE UNA CATÁSTROFE
La erupción arrasó un área donde vivían casi 2.000 personas, sepultando 3.974 estructuras construidas: 1.562 viviendas, 1.092 recintos como garajes, barbacoas, almacenes, bodegas, piscinas o cuartos de aperos, 276 edificaciones de uso turístico, 900 construcciones del sector primario, 70 industrias, 36 comercios y 18 con equipamientos y dotaciones públicas.

Uno de los principales condicionantes para la protección, según se destaca en la documentación en exposición pública, es la recuperación del tramo San Nicolás-Tajuya de la carretera LP-2, prevista en la Ley 2/2024.
El documento reconoce que, en ausencia de alternativas, esa vía afectará de manera directa a una parte de la zona cautelar del entorno del cono volcánico, «alterando las condiciones naturales originarias allí donde atraviese el espacio que se quiere proteger», además de introducir «impactos paisajísticos» en el extenso campo de coladas que constituye su entorno inmediato.

Con la creación de estas nuevas zonas protegidas, la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos pasaría de 311.788,5 hectáreas a 312.128,13 , un incremento del 0,1 %.




















































