VICENTE PÉREZ
El Instituto de Enseñanza Secundiaria (IES) Marina Cebrián, de Taco, ha acuñado una nueva moneda: el solieuro. La cambiará por euros en un rastro solidario (de ahí el nombre solidaridad + euros) que tendrá lugar los próximos 18 y 19 de diciembre en las instalaciones del centro, con el fin de destinar lo recaudado a ayudar a los más necesitados de este barrio de La Laguna, en Tenerife, incluyendo una residencia de ancianos.
Es el quinto año en que llevan a cabo esta iniciativa, en la que está implicada toda la comunidad educativa: el alumnado, sus padres y madres, el profesorado y el resto del personal del centro. Todos ellos llevan tiempo ya preparando con entusiasmo ejemplar este mercadillo, que adquiere grandes dimensiones, gracias a las ganas, el empeño y el esfuerzo de un instituto que saca sobresaliente en solidaridad. Su lema: «No podemos ayudar a todos, pero todos podemos ayudar alguien».
El rastro estará abierto los citados días entre las 17 horas y las 20 horas, en el polideportivo del instituto ubicado en la calle de Candelaria 1 del barrio de Taco (cómo llegar: shorturl.at/HNQVX).

Exponen desde el centro a PLANETA CANARIO que «se trata de una oportunidad con la que poner en práctica la educación en valores, ya que nos ha tocado vivir un momento delicado y aunque en nuestro barrio la situación económica también es complicada, no hemos dudado a la hora de colaborar según nuestras posibilidades, en la organización de este evento».
En años anteriores, el dinero recaudado se ha destinado a diversas obras sociales (comedores sociales en La Laguna y Santa Cruz, Nuevo Futuro) y este año será a favor del Hogar Virgen Poderosa, una residencia de mayores. A finales de noviembre pasado, un grupo de alumnos y alumnas visitó a los ancianos que allí residen para conocerles y compartir unas horas con ellos. La vivencia fue muy positiva para personas de generaciones tan alejadas, pero que, en el fondo, los ancianos un día fueron jóvenes, y los jóvenes un día serán ancianos.

La mercancía que se venderá en el rastro se reúne con donaciones que hacen los propios estudiantes y sus familias así como el profesorado y personas allegadas. En la edición anterior, según cuentan a PLANETA CANARIO los organizadores, el barrio se volcó y tuvo muchísima afluencia de público, un éxito que quieren repetir, incluso mejorar, ya que los solieuros recaudados se traducirán en ayuda concreta a personas que lo necesitan. El Ayuntamiento de La Laguna apoya este proyecto desde la primera edición.
Los estudiantes aprovechan el tiempo de recreo para clasificar toda la mercancía, la ponen en cajas y la inventarían. Se ha tenido que ir habilitando diferentes espacios del centro para ordenar los objetos, ya que se ha quedado pequeño el espacio que se había pensado en un principio para desarrollar esta actividad.

Para las jornadas de apertura del rastro, los alumnos y las alumnas se han ofrecido de manera voluntaria con la misión de atender los distintos puestos, que abarcan desde ropa infantil, de mujer, de hombre, complementos o calzado, hasta juguetes, libros, objetos de decoración… Otros estudiantes se encargarán de la información y la seguridad. En definitiva son los jóvenes los que gestionarán el rastro, que cuenta con una página en Facebook: https://www.facebook.com/rastrosolidarioiesmarinacebrian/
También se podrá disfrutar de una merienda solidaria, en el servicio de cafetería, atendida también por el propio alumnado, en la que ofrecerá chocolate donado por el Colegio de Infantil y Primaria San Luis Gonzaga (situado al lado de este instituto), y de unos bizcochones y otras pastas, por apenas un solieuro.
Al tratarse de un centro de enseñanza, este mercadillo se enmarca además en las actividades educativas del alumnado. En muchas materias se elaboran actividades y tareas que implican el valor de la solidaridad y el trabajo en equipo y también se trabajan contenidos curriculares en valores éticos, inglés, francés, economía…

El espiritu crítico y emprendedor, la autonomía, la competencia lingüísitica… son capacidades que se ejercitan en esta actividad al tiempo que se promueven los compromisos personales con la mejora del entorno social y el bienestar común, en medio de una sociedad en la que el individualismo campa a veces a sus anchas, y la escuela cumple una función de contrapeso ético.
«Nuestro rastro», explican desde el centro, «es pues, seña de identidad del instituto, que concibe una Educación con mayúsculas, practicando una ética hacia los más desfavorecidos». Rastro, para esta comunidad educativa, es una palabra acrónima, repleta de significado que podría cambiar el mundo: R de recibir, A de ayudar, S de servir,
T de tributar, R de reciclar y O de ofrecer. Todo está ya preparado: lo único que ahora necesita el instituto son personas que acudan los próximos días 18 y 19 de diciembre a hacer una compra solidaria en su rastro. Con solieuros, una moneda solo de curso legal en Taco… pero sobre todo en el corazón de la gente.























































