PLANETA CANARIO
La flamante iluminación nocturna -decorativa- del acantilado de La Laja, en la entrada a Las Palmas de Gran Canaria desde el Sur, un proyecto en el que el Cabildo de Gran Canaria ha invertido más de 400.000 euros, ha generado las críticas de asociaciones ecologistas y ornitológicas, así como de la Fundación Starlight, promovida por el Instituto Astrofísico de Canarias (IAC) y dedicada a la protección del cielo nocturno, la difusión cultural de la astronomía y el desarrollo económico sostenible local a través del astroturismo.
La presidenta de esta fundación, Antonia Varela, tras conocer que el Cabildo anunció que había seguido sus recomendaciones, ha negado que la fundación haya dado el visto bueno. «Es un error grave. Hubiéramos dicho que no», ha declarado a Canarias 7 al observar que las luces colocadas en la base del acantilado son de color blanco y alumbran de abajo hacia arriba.
Aunque La Laja está fuera de los límites del Destino Starlight, un reconocimiento de la Unesco a los destinos turísticos con excelentes cualidades para la contemplación de los cielos estrellados al estar protegidos de la contaminación luminosa, «nos debieron consultar porque el compromiso del Cabildo es con toda la isla», mantiene la directora de la Fundación.

El Cabildo de Gran Canaria ha reacccionado a estas declaraciones de Varela, y se muestra «sorprendido» por su tono. La institución insular reitera que ha seguido las indicaciones que plantea Starlight en sus publicaciones y a través de su web, por lo que le «llama la atención que la misma Fundación contradiga sus recomendaciones».
Además, en esta intervención, se han empleado 108.046 euros en la retirada de la gasolinera que se encontraba en estado ruinoso desde hace más de 20 años, la rehabilitación del terreno y plantación de especies autóctonas, lo que permitirá mejorar la primera imagen de la capital que perciben las personas que transportan los miles de vehículos que circulan por este tramo de autopista, uno de los más transitados de Canarias, según destaca el Cabildo.
La actuación incluye una mejora paisajística en otros puntos del cono sur de la capital insular, con la próxima regeneración y mejora del aparcamiento y acceso a la playa de La Laja, que cuenta con una inversión de 1.559.396 euros, y la ejecución de la fase 1 del proyecto de mejora de fachadas en Hoya de La Plata, con un coste de 317.844 euros, además del futuro desarrollo de un gran parque periurbano en esta misma zona.
Pero las críticas al Cabildo no se deben solo a la protección de la obsrevación celeste sino también por las posibles afecciones a las aves que tiene esta iluminación.
La Sociedad Española de Ornitología SEO/BirdLife y la Asociación para la Conservación de la Biodiversidad Canaria (ACBC) han solicitado por escrito a la consejera de Política Territorial y Paisaje, Inés Miranda, que retire la iluminación instalada al completo en el acantilado de La Laja.

El cabildo insular inauguró el pasado 27 de julio esta polémica instalación que cuenta también con la oposición de otras organizaciones, como el Grupo de Ornitología e Historia Natural de las Islas Canarias (GOHNIC), La Vinca Ecologistas en Acción, Oeste Aldeano, Oeste Sostenible, Paleocanarias y Vientos del Noreste. Todos estos colectivos sostienen que este proyecto «no satisface ninguna necesidad real de la ciudadanía y, además, supone incrementar la contaminación lumínica sin justificación alguna».
Pero el Cabildo replica en un comunicado que en este acantilado «no se ha encontrado ningún tipo de afectación a flora o fauna, y al igual que una escultura resalta sobre el horizonte marino de la ciudad portuaria, se muestra la evolución geológica de la isla a través de una ladera rocosa».
El proyecto, según el gobierno insular, «no presenta efectos medioambientales de significación dadas sus características y la localización en la cual se pretende desarrollar, aún así, se establecen en el informe diversas medidas preventivas con el objeto de minimizar cualquier afección desde el punto de vista ambiental».

En un comunicado de SEO-Birdlife, ACBC y GOHNIC afirman que «el propio informe de viabilidad ambiental del proyecto indica que se verán afectadas dos Zonas de Interés Medioambiental (ZIM), ambas con grado de protección integral» e «incurre en errores de bulto a la hora de valorar el impacto que este proyecto tendría sobre la avifauna, subestimando las perturbaciones que realmente se producirían y llegando, incluso, a confundir especies».
Yarci Acosta, delegada de SEO/BirdLife en Canarias, sostiene que «el proyecto transmite la idea errónea de que existe una vinculación entre iluminación nocturna y desarrollo socioeconómico o progreso. Debemos romper con esa manera de pensar”.
Por su parte, para Pedro Sosa, catedrático de botánica de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y presidente de la ACBC, “es importante destacar que este proyecto no es necesario ni viene a resolver ningún problema de gestión; al contrario, va a suponer que contemos con espacios más contaminados lumínicamente, lo cual es un problema añadido”.
Biólogos y naturalistas afiliados al GOHNIC, que actualmente realizan un seguimiento de las poblaciones de halcón de Berbería o tagarote en las islas de La Gomera, Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote, por encargo de la Dirección General de Lucha contra el Cambio Climático y Medio Ambiente del Gobierno de Canarias, detectaron la presencia de esta rapaz en ese sector costero de la capital grancanaria, según SEO-Birdlife y ACBC. Esta especie se incluye en el Catálogo Español de Especies Amenazadas en la categoría de “en peligro de extinción”, máximo grado de amenaza que implica a su vez la necesidad de una mayor protección según la propia ley que regula dicho listado. A este respecto, Beneharo Rodríguez del GOHNIC señala: “Es difícil hacer compatible la conservación de nuestra biodiversidad si acometemos proyectos que no hacen falta sin prever, además, adecuadamente su impacto”.
Daniel González, fundador del colectivo Azaenegue, ha señalado a Canarias 7 que ha puesto la intervención en conocimiento del SEPRONA y la Fiscalía de Medio Ambiente al considerar que es un proyecto «defectuoso y negligente».
El inventario de fauna del acantilado que le hizo llegar el Cabildo «es deficiente» y el de flora «incluye un endemismo de La Gomera», detalla.






















































