VICENTE PÉREZ
Itahiza Domínguez, físico del Instituto Geográfico Nacional (IGN), es un majorero que coordina el proyecto Multiteide, con el que este centro científico, en colaboración con el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y el Laboratorio de Geociencias de la Universidad de La Reunión, lleva a cabo en el Teide el mayor estudio sobre el estratovolcán, tomando datos para medir todos los parámetros que pueden ayudar a entender lo que pasa en las entrañas de una isla que tiene 7.500 metros de altura desde el fondo marino. Ya en la fase final de esta investigación cuyos resultados se darán a conocer en publicaciones científicas, el diagnóstico de este estudioso de los volcanes es tranquilizador, pues afirma que no hay signos de una erupción a corto plazo en la Isla. Eso sí, Tenerife es una isla volcánicamente activa, y las series de sismos que a veces se registran parecen tener relación con una cámara magmática residual con actividad residual situada a la altura del nivel del mar. Aún así, reconoce que quedan preguntas por responder y debe investigarse más para conocer los mecanismos del interior de Tenerife.
¿Cuál es el estado actual del proyecto de investigación Multiteide?
«Ahora mismo el proyecto se encuentra en su fase final. Este año es el último del proyecto y esto significa que ya se están terminando de analizar los datos y publicándolos en revistas científicas internacionales. Todas las campañas de medida ya se han realizado y parte de la instrumentación (la red de magnetómetros perteneciente al IGME) se retirará antes de que finalice el año, sin embargo, varias de las estaciones de medida desarrolladas durante el proyecto se incorporarán de forma permanente a la red de vigilancia del IGN».

¿Qué conclusiones preliminares pueden extraerse ya en cuanto a los diversos parámetros que se miden?
«Aunque todavía es pronto para hablar de conclusiones globales del proyecto sí que se han obtenido resultados interesantes respecto a técnicas de análisis y niveles base de actividad. Por ejemplo hemos analizado los últimos 20 años de sismicidad en Tenerife y alrededores usando una estación sísmica que ha funcionado de forma casi ininterrumpida en Las Cañadas y el resultado es que la actividad de nivel base en Tenerife ronda los 1.000 terremotos anuales. Esto incluye tanto la sismicidad en el interior del edificio de Tenerife como entre Tenerife y Gran Canaria. Durante la crisis de 2004 se detectaron casi la actividad de nivel base en Tenerife ronda los 1.000 terremotos anuales. Durante la crisis de 2004 se detectaron casi 3.000 eventos.
La actividad sísmica de nivel base en Tenerife ronda los 1.000 terremotos anuales, y somos capaces de localizar el 75-80%
Hay que tener en cuenta que antes de 2015 la sismicidad localizada apenas rondaba el 15% del total mientras que hoy en día somos capaces de localizar con suficiente calidad al menos el 75-80% de toda la actividad sísmica detectable con nuestros instrumentos. Aparte de este resultado se han desarrollado herramientas para el análisis automático de la sismicidad y deformación que permiten dar una respuesta más rápida a las posibles futuras reactivaciones volcánicas de la isla. De las campañas de medida en el pico se han conseguido definir las zonas de mayor actividad y su relativa poca variabilidad en el tiempo. También se ha realizado el primer modelo 3D termométrico del cráter y se están comparando con las medidas in situ para su futura viabilidad como herramienta de vigilancia».

Actualmente, ¿cuál es el instrumental instalado por el IGN para estudiar el estratovolcán?
«La red de vigilancia volcánica del IGN en Tenerife se puede decir que está en mayor o menor medida enfocada al estudio del Teide. Esta red cuenta con más de 30 estaciones que envían datos en tiempo real a nuestras oficinas así como más de 20 puntos de muestreo periódico. El IGN cuenta con 18 estaciones sísmicas en la isla que permiten detectar, localizar y analizar cualquier sismicidad relacionada con la actividad volcánica del Teide. Entre estas estaciones se encuentra el array sísmico de 9 sismómetros situado en Las Cañadas del Teide que permiten localizar cualquier señal sísmica que no sea un terremoto típico como son los eventos de baja frecuencia o el tremor y que pueden estar relacionados con el movimiento de magma.
El IGN tiene 18 estaciones sísmicas en la isla que permiten detectar, localizar y analizar la actividad volcánica del Teide
Además el IGN tiene instaladas 10 estaciones GNSS (capaz de usar satélites GPS) para el análisis de las deformaciones del terreno que se complementan con un inclinómetro situado en una galería de la isla. Desde hace unos meses también se cuenta con una estación total robótica instalada al norte del Teide que permite vigilar la deformación de la cara norte del edificio. La red geoquímica enfocada en la vigilancia del sistema hidrotermal del Teide, desplegada en parte durante el proyecto MultiTeide, cuenta con una estación de medida de CO2 difuso, 4 termométricas y 2 de medida de potencial espontáneo, siendo este último de vital importancia para estudiar la circulación de fluidos en el sistema hidrotermal que está directamente relacionado con la actividad volcánica».
De la sismicidad observada en el último año, ¿qué lectura hacen ustedes los científicos?
«Para empezar la sismicidad de Tenerife en los últimos dos años se ha agrupado principalmente en cinco zonas. Hay una región a 10-12 km de profundidad al oeste de Las Cañadas del Teide que concentra buena parte de la sismicidad los últimos dos años. Otras tres zonas tienen actividad esporádica en Adeje, la zona de Icod y bajo el pico del Teide. Para vigilar mejor esta última zona se instaló en 2018 una estación sísmica en Pico Viejo con el fin de determinar con precisión la profundidad de los terremotos que ocurren bajo el Teide. Hoy en día esta sismicidad está siempre localizada pocos kilómetros por debajo del nivel del mar o, lo que es lo mismo, por debajo de la región donde en teoría se encuentra la cámara magmática del Teide.
Bajo Vilaflor hay actividad sísmica a 6-8 kms., pero no tenemos datos aún para considerar que es por una reactivación volcánica
Una última zona que ha despertado el interés últimamente se encuentra bajo el municipio de Vilaflor donde el IGN ha localizado unos 350 pequeños terremotos (el mayor de magnitud 2.4) a una profundidad de 6-8 km desde octubre de 2017. A pesar de la recurrencia de esta sismicidad no hay suficientes datos para considerarlo como una verdadera reactivación debido a la baja magnitud y poca periodicidad de los eventos. La cantidad de terremotos localizados en Tenerife y los alrededores asciende a unos 1.200 durante el año 2019. Como comenté antes, toda esta sismicidad parece estar dentro de la actividad anual habitual que se ha detectado en los últimos 20 años y estamos muy lejos de los niveles alcanzados en 2004 en Tenerife».

Desde una perspectiva de la protección civil, ¿podemos decir que hoy en día estamos en el momento en que con más medios humanos y materiales se está haciendo un seguimiento de la actividad volcánica en Canarias?
“Por supuesto que sí. El IGN como institución encargada de la vigilancia volcánica en Canarias cuenta cada año con una red instrumental más amplia y de mejor calidad así como con nuevo personal cada vez más cualificado y sistemas automáticos más eficientes. Además, otras instituciones dedicadas a la investigación en volcanología también hacen grandes esfuerzos en ampliar conocimientos sobre el volcanismo en Canarias”.
El Teide es el tercer volcán más alto del mundo si se mide desde la base de la isla, que tiene 7.500 metros desde el lecho marino
¿Cómo podríamos caracterizar o comparar el Teide en el conjunto de los estratovolcanes del mundo? ¿Qué puesto ocupa en el ‘ranking’? ¿Y la isla como edificio volcánico?
“En este aspecto creo que en ocasiones se confunden ciertos términos. El Teide se considera la culminación del volcanismo de formación de Tenerife y por tanto si lo medimos desde la base de la isla, o sea desde el lecho oceánico el edificio volcánico tiene aproximadamente 7.500 metros de altura lo que lo convierte en el tercer volcán más alto del mundo sólo por detrás de del Mauna Kea y el Mauna Loa, ambos en Hawái. Sin embargo, si hablamos estrictamente el estratovolcán del Teide hay muchos ejemplos en el mundo del volcanes mayores.
Si además consideramos volcanes por su altura sobre el nivel del mar el Teide no estaría ni entre los 100 mayores. Existen volcanes activos cuyo pico se encuentra a más de 6500 metros de altura”.

– ¿Cuál es el diagnóstico actual sobre la actividad volcánica en Tenerife y del Teide?
“Podemos decir que se encuentra a día de hoy en un punto de estabilidad, al menos comparando con los datos históricos que disponemos en los últimos 20 años. Evidentemente, en ocasiones se producen pequeñas series sísmicas como la que tuvimos el 2 de Octubre de 2016, pero en general están asociadas a la actividad de fondo esperable en un edificio volcánico como Tenerife”.
¿Por qué esta actividad de fondo no se observa en otras islas como La Palma o El Hierro y que en teoría son volcánicamente tanto o más activas que Tenerife?
“La respuesta, a priori sencilla, es la presencia del Teide que a su vez implica la existencia de una cámara magmática que si bien no se ha observado directamente se conoce su existencia y profundidad (casi a nivel del mar) gracias a los estudios petrológicos. La existencia de esta cámara somera cuyo calor residual alimenta el sistema hidrotermal del Teide (y sus fumarolas) altera el edificio volcánico a profundidades donde es frágil por lo que puede generar abundante sismicidad de muy baja magnitud.
Todavía estamos conociendo cómo funciona el interior de Tenerife para poder actuar si se alteran mucho los parámetros
En el caso de La Palma o El Hierro el magma generador de erupciones proviene directamente del manto donde su acomodamiento durante los años/siglos previos a erupciones parece generar mucha menos sismicidad posiblemente debido a la plasticidad del material que lo rodea debido a su profundidad. A pesar de todo, no conocemos los mecanismos exactos involucrados y todavía estamos entendiendo cómo funciona el interior de la isla de Tenerife y tratando de obtener la mayor información posible de esa actividad de fondo para poder actuar cuando se produzca una alteración notable en los parámetros observados. Y de hecho, en eso estaba enfocado el proyecto MultiTeide que si bien ha dado y dará algunas respuestas planteará también otras preguntas para futuros proyectos de investigación».





















































