PLANETA CANARIO
La Isla de Lobos, con apenas 6 kilómetros cuadrados, atesora valiosos paisajes. A no mucha distancia del pequeño muelle adonde arriban las embarcaciones que transportan a los visitantes desde Fuerteventura (400 al día, cifra que se elevará a 700, aunque no se puede permanecer más de 6 horas), se encuentra el fantástico lugar que mostramos en este vídeo: la playa de La Concha o de La Caleta.
Su arena amarilla, formada por fragmentos de moluscos, contrasta con los negros malpaíses del islote (producto de una erupción volcánica) y dan el color verde a unos tranquilos fondos marinos. Un espacio protegido, salvado de las urbanizaciones, y en el que la presencia humana debe ser respetuosa con este paradisíaco territorio entre Lanzarote y Fuerteventura.
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La Isla de Lobos, con apenas 6 kilómetros cuadrados, atesora valiosos paisajes. A no mucha distancia del pequeño muelle adonde arriban las embarcaciones que transportan a los visitantes desde Fuerteventura (400 al día, cifra que se elevará a 700, aunque no se puede permanecer más de 6 horas), se encuentra el fantástico lugar que mostramos en este vídeo: la playa de La Concha o de La Caleta.
Su arena amarilla, formada por fragmentos de moluscos, contrasta con los negros malpaíses del islote (producto de una erupción volcánica) y dan el color verde a unos tranquilos fondos marinos. Un espacio protegido, salvado de las urbanizaciones, y en el que la presencia humana debe ser respetuosa con este paradisíaco territorio entre Lanzarote y Fuerteventura.
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La Isla de Lobos, con apenas 6 kilómetros cuadrados, atesora valiosos paisajes. A no mucha distancia del pequeño muelle adonde arriban las embarcaciones que transportan a los visitantes desde Fuerteventura (400 al día, cifra que se elevará a 700, aunque no se puede permanecer más de 6 horas), se encuentra el fantástico lugar que mostramos en este vídeo: la playa de La Concha o de La Caleta.
Su arena amarilla, formada por fragmentos de moluscos, contrasta con los negros malpaíses del islote (producto de una erupción volcánica) y dan el color verde a unos tranquilos fondos marinos. Un espacio protegido, salvado de las urbanizaciones, y en el que la presencia humana debe ser respetuosa con este paradisíaco territorio entre Lanzarote y Fuerteventura.
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La Isla de Lobos, con apenas 6 kilómetros cuadrados, atesora valiosos paisajes. A no mucha distancia del pequeño muelle adonde arriban las embarcaciones que transportan a los visitantes desde Fuerteventura (400 al día, cifra que se elevará a 700, aunque no se puede permanecer más de 6 horas), se encuentra el fantástico lugar que mostramos en este vídeo: la playa de La Concha o de La Caleta.
Su arena amarilla, formada por fragmentos de moluscos, contrasta con los negros malpaíses del islote (producto de una erupción volcánica) y dan el color verde a unos tranquilos fondos marinos. Un espacio protegido, salvado de las urbanizaciones, y en el que la presencia humana debe ser respetuosa con este paradisíaco territorio entre Lanzarote y Fuerteventura.



















































