El viejo modelo energético, basado en las energías fósiles ya no nos sirve. En la actualidad, dependemos del petróleo, un recurso no renovable que importamos y que se agota. Según la Agencia Internacional de la Energía, dos tercios de las reservas de combustibles fósiles (gas, petróleo y carbón) deberían permanecer sin ser extraídas si queremos evitar el continuo aumento de la temperatura global y sus consecuencias.
El viejo modelo energético es centralizado, jerárquico y antidemocrático, porque no tiene en cuenta los intereses de los ciudadanos y sí los de las grandes empresas eléctricas, existiendo una clara connivencia entre poder económico y poder político (puertas giratorias por las que entran y salen altos cargos de los grandes partidos políticos). A su vez, conforma modelo económico que descapitaliza Canarias, ya que está en manos de la multinacional italiana Enel. En el caso concreto de La Palma, dicha transnacional, se lleva cada año a sus bolsillos unos 90 millones de euros.
El viejo modelo energético es contaminante y no responde al gran reto del presente, la emergencia climática. La emisión de micropartículas producidas por las centrales térmicas, dañan gravemente la salud de las personas y el medio ambiente. La Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA), informa de que el 90% de la población urbana del continente europeo respira aire dañino, lo que provoca 400.000 muertes prematuras al año. En el caso de España, encabezan la lista de industrias contaminantes las eléctricas Endesa, Gas Natural y Repsol, que ahora se «visten de verde» para tapar sus vergüenzas.
Desde la PLATAFORMA POR UN NUEVO MODELO ENERGÉTICO, defendemos un modelo basado en las energías renovables no contaminantes y que protegen la salud de las personas y del medio ambiente, y contribuyen a mitigar los efectos negativos del actual escenario de cambio climático y que, ahora, resulta más evidente con la larga sequía que estamos padeciendo en Canarias.
Con las energías renovables conseguimos diversificar la economía, crear puestos de trabajo y evitar sobrecostes y dependencia. Permiten también el cambio hacia un nuevo modelo productivo; la producción limpia no solo es necesaria desde el punto de vista ambiental, sino que también es viable tecnológicamente, al haberse abaratado su coste, resultando competitivas en el mercado.
Necesitamos un modelo productivo sostenible. Existen más de 20 millones de empleos verdes en el mundo que sirven para reactivar la economía. En Alemania, se han creado en los últimos años medio millón de empleos en energías limpias. Los sectores en los que existe un mayor potencial de empleo sostenible son los que están vinculados al suministro energético mediante las energías renovables, la eficiencia energética, la agricultura ecológica, el transporte colectivo y el reciclaje.
Canarias es el territorio de la Unión Europea con mayores recursos en energías alternativas. Se puede configurar un mix energético alternativo al sistema eléctrico actual, recurriendo a la energía solar, eólica, mareomotriz o térmica solar. Y podemos contar también con tecnologías capaces de garantizar la estabilidad del sistema, como la geotermia y las hidráulicas fluyentes y de bombeo.
La transición hacia las energías limpias debe priorizar el ahorro, la eficiencia (consumir menos energía para hacer lo mismo), y el autoconsumo fotovoltaico doméstico con balance neto.
Se puede ahorrar mucha energía con cambios de actitud, reduciendo el consumo a nivel doméstico, porque el mejor ahorro es el kilovatio que no se gasta, en instalaciones municipales, en alumbrado público, reduciendo la potencia contratada.
Se puede conseguir una mayor eficiencia a través de los aparatos electrodomésticos y lámparas de bajo consumo. Es fundamental la introducción de criterios bioclimáticos en las edificaciones, siendo necesarias las ayudas fiscales para incentivar a los titulares de las viviendas en la transición energética. En Alemania, el 60% del empleo en la construcción se destina a la rehabilitación en eficiencia energética, en España ese dato es del 19%.
El autoconsumo fotovoltaico doméstico compite con el sistema eléctrico en su conjunto, de ahí las reticencias de las grandes empresas del sector a que se multipliquen los paneles solares en los tejados de las viviendas, con la aparición de millones de microproductores que pueden poner en jaque al sistema eléctrico convencional.
La generación distribuida de la electricidad, evita gastos de transporte y empodera a los ciudadanos, convirtiéndolos en dueños de la energía que generan. Así, es como conseguimos la democratización y la transición hacia el nuevo modelo energético, con el fin de alcanzar la soberanía energética 100% renovable.
La emergencia climática requiere un cambio de modelo energético por razones medioambientales y económicas. Otro modelo energético alternativo es posible, viable y más necesario que nunca. También hace falta mucha información, formación, educación medioambiental y concienciación. No perdamos esta oportunidad. Con voluntad y determinación política se puede conseguir. Como decía el líder carismático Nelson Mandela, «todo parece imposible hasta que se hace».

VICENTE RAMOS GONZÁLEZ.
Licenciado en Historia y profesor jubilado
y miembro de la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético en Canarias.






















































