VICENTE PÉREZ
Todo está preparado para la construcción del puerto de Fonsalía desde hace años: previsto en el Plan Insular de Ordenación del Territorio (PIOT) desde 2002 y en su desarrolo en un plan territorial; en tierra ya reservados terrenos cuya superficie equivale a 220 campos de fútbol para actividades ligadas a esta infraestructura; el proyecto, elaborado, y la carretera entre el Anillo Insular y la costa de Guia de Isora, que ha costado más de 35 millones de euros, en servicio desde 2017. Bueno, todo está listo menos una cosa: la autorización para poder hacer el puerto en el mar.
Es decir, aunque pueda parecer sorprendente, el proyecto nunca ha tenido informe favorable de la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y el Mar, organismo la Administración estatal, por lo que todo lo anterior quedaría en papel mojado si finalmente este servicio administrativo estatal no da el visto bueno a construir el proyectado puerto, debido a que la franja marina del oeste de Tenerife, entre Teno y Rasca, está declarada Zona de Especial Conservación (ZEC), que forma parte del conjunto de espacios protegidos por la Unión Europea, la llamada Red Natura 2000, un lugar poblado de 22 especies de cetáceos (ballenas, delfines, calderones…).

De hecho, es el primer y de momento único Lugar Patrimonio de Ballenas de Europa, calificación otorgada por la Alianza Mundial de Cetáceos, y el tercero en todo el mundo, tras Hervey Bay, Australia y The Bluff, Sudáfrica. Delfines y ballenas atraen al año a 1,4 millones de personas hasta esa zona de Tenerife y la observación de esos animales mueve 42 millones de euros anuales.
En realidad, todo el mar del oeste de Tenerife está protegido legalmente, menos una pequeña cuadrícula que se dejó fuera para que se pudiera hacer el puerto de Fonsalía, porque allí los valores naturales fueran inferiores al resto de la superficie oceánica declarada ZEC.

Pues bien, el caso es que la carretera construida entre el Anillo Insular, a una cota de medianías, y la costa de Guía de Isora ha sido pensada para el futuro puerto, el cual es la razón de ser de este corredor hacia Fonsalía que mide algo menos de 6 kilómetros de longitud, con tres carriles de 3,5 metros de ancho (dos carriles de subida, uno de bajada) y dos arcenes de 2,5 metros.

Como se trata de una ladera con barrancos, algunos de considerables dimensiones, para atrevesarlos fue preciso construir cuatro viaductos, algunos con pilares de una altura de 85 metros. Además se tuvo que desviar dos líneas de alta tensión de 66 kilovatios y dos de media tensión de 32 kilovatios, así como numerosas líneas de baja tensión y de telefonía.
El barranco de las Charquetas también encauzó y se repusieron numerosas canalizaciones del Cabildo Insular. El acceso a Fonsalía comienza en la rotonda de Erques y termina en otra rotonda entre Playa de San Juan y Alcalá.
Esta vía rápida, caso de hacerse el puerto, tendrá que prolongaser hasta acceder al futuro recinto portuario y al polígono industrial que se localizaría en tierra frente a los muelles. De hecho, si se mira el trazado de esta carretera, desemboca precisamente frente a los terrenos reservados para ese polígono y la franja costera donde se pretende construir el puerto.

Las dificultades que se ha topado el puerto de Fonsalía han hecho que los organismos públicos que promovieron esta carretera la valoren, de momento, como una obra sirve para mejorar las conexiones entre el Anillo Insular y todos los núcleos costeros de Guía de Isora y Santiago del Teide. Aunque no fue con esa intención con la que se construyó, al menos no la fundamentación principal que consta en los documentos oficiales y el motivo de que se le diera prioridad.
Realmente toda esta zona está comunicada por la costa con una carretera general (TF-47) que, si bien ha sido objeto de algunas mejoras, no ha sido ensanchada, ni se le han corregido tramos en curva ni tampoco se la ha dotado de arcenes de seguridad, a pesar de que discurre por un terreno relativamente llano y, en general, sin grandes impedimentos para ser ampliada, aparte de ser una vía fundamental para el litoral oeste de la Isla. Al contrario, se le han añadido rotondas a nivel, en lugar de pasos subterráneos, por lo que el tránsito por esa vía se ralentiza.

Así las cosas, con la nueva conexión Anillo Insular-Fonsalía, el Gobierno canario comentó en su momento que puede reducir 20 minutos el trayecto entre Santa Cruz y Los Gigantes en una hora y 10 minutos, aunque hay que tener en cuenta las colas, que son habituales por las tardes, en la autopista del Sur (TF-1) entre Fañabé y Los Cristianos.
Unos atascos que, caso de que finalmente los barcos de pasajeros hacia las islas no capitalinas salgan de Fonsalía, serían una demora añadida para desplazarse hasta ese muelle desde gran parte de la Isla, con respecto a la ubicación actual en Los Cristianos, aunque luego los ferries acortarían algo el trayecto.

El Gobierno canario, el pasado mandato (cuando se inauguró esta carretera, siendo consejera de Obras Públicas la socialista Ornella Chacón) argumentaba entonces que la nueva vía desahogaría de tráfico el tramo de la TF-47 entre Armeñime (Adeje) y Puerto Santiago (Santiago del Teide), que soporta diariamente una media de más de 30.000 vehículos (pese a lo cual no se ha mejorado la seguridad y el trazado en esta carretera general por la costa). También puede aliviar la circulación entre Piedra Hincada y Tejina de Guía.
La Dirección General de la Sostenibilidad de la Costa y el Mar, que depende del Gobierno estatal, desde 2011 a la actualidad no ha emitido ningún informe favorable a la ocupación del dominio público y la lámina de agua para hacer este puerto, por motivos medioambientales.
En un informe fechado en mayo de 2018, último del que se tiene noticia, este organismo estatal se posicionó de manera desfavorable a la construcción de este puerto-isla (llamado así porque solo estaría unido con tierra a través de un puente de acceso), poniendo diez condiciones para cambiar el sentido del informe, algunas de las cuales son de gran calado.

Entre los reparos que plantea Costas figura que la ubicación elegida para el puerto no es la que menor afección tendría, pues se ha preferido situar esta infraestructura en el entorno de calas con pequeñas playas: a saber, las de Alcalá, Méndez, La Baja Larga, La Carrera y Los Topos o Caja del Dinero, «con un alto valor ambiental y paisajístico».
En cambio, más al sur, hacia la playa de Fonsalía, Costas cree que sería una opción menos impactante porque solo se encuentra la playa de la Barrera y el litoral es «más homogéneo y regular sin formaciones marítimo-terrestres singulares».

Y además, el titular de esta consejería, José Antonio Valbuena, ha añadido en declaraciones a PLANETA CANARIO que si Obras Públicas quiere seguir adelante con Fonsalía, sería ya «muy difícil» una nueva autorización ambiental como la caducada, porque la normativa es ahora más exigente y hay más estudios científicos sobre los valores naturales de esta franja marina.
Ejecutar el proyecto costará más de 200 millones de euros, financiados por el Gobierno canario y está en negociación que participe también la Administración del Estado. Sustituirá al puerto de Los Cristianos, de modo que de sus muelles saldrá el tráfico interinsular de pasajeros y mercancías, para conectar Tenerife y La Gomera, El Hierro y La Palma, y dispondrá de 470 amarres para barcos deportivos y yates, así como un rompeolas de 739 metros de largo.






















































