PLANETA CANARIO
La Fiscalía Provincial de Las Palmas ha procedido de oficio a incoar diligencias de Investigación con objeto de determinar si constituyen una infracción penal las manifestaciones realizadas por el sacerdote Fernando Báez Santana, más conocido como el padre Báez, en diversos medios de comunicación y redes sociales sobre el caso de las dos niñas secuestradas por su padre en Tenerife, una de las cuales, Olivia, de 6 años, fue hallada sin vida en el fondo del mar por un buque oceanográfico y continúa la búsqueda de su hermana, Anna de 1 año.
El cura grancanario atribuyó este trágico desenlace a las consecuencias de las infidelidades y las rupturas matrimoniales, y al hecho de que la madre, al tener nueva pareja, iba a critar a sus hijas con otro hombre, un comentario que hizo en Facebook así como en un vídeo con una retransmisión en directo. No consta que se haya disculpado, al menos no en su muro de Facebook.
La Fiscalía expone que informa de esta iniciativa de oficio por «la indignación social generada por tales manifestaciones y el común rechazo de que se han hecho acreedoras» y aclara que «el respeto que exige el inmenso dolor causado y el sentimiento de pudor ante el proceso de duelo que vive la persona aludida por las mismas exacerban las obligaciones de discreción y reserva durante la tramitación de las diligencias de Investigación incoadas hasta su completa resolución», según ha informado este lunes, 14 de junio, el Tribunal Superior de Justicia de Canarias, a petición del Ministerio Fiscal.
El comentario del Padre Báez es el siguiente:

Y en Facebook el sacerdote católico mantiene publicado un vídeo en el que también hace estos comentarios, a partir del minuto 9:20:
Además de esta acción de la Fiscalía, el Cabildo de Gran Canaria anunció este domingo que recaba la documentación necesaria para presentar una denuncia ante este mismo órgano judicial contra el padre Báez por «justifificar «el último crimen de violencia vicaria en Canarias, y el presidente del Cabildo, Antonio Morales, ha señalado su preocupación por este asunto a las autoridades eclesiásticas.
La Consejería grancanaria de Igualdad, Diversidad y Transparencia realiza la recopilación de las intervenciones del padre Báez referidas a este caso, que, tras un auto judicial dictado este sábado, ha pasado de un juzgado ordinario uno de violencia sobre la mujer, ya que el objetivo del padre de las niñas, Tomás Gimeno, era causar el mayor dolor imaginable a su exesposa, Beatriz, según la jueza que hasta ahora se ha encargado de la investigación, titular del Juzgado 3 de Güimar qu eha calificado de «tragedia» y «atroz» lo sucedido.

Tanto en radio como en redes sociales, el sacerdote ha realizado manifestaciones en las que considera que el presunto asesino es otra víctima, por la ruptura matrimonial y «la infidelidad», afirmando que las niñas estarían vivas si la madre no hubiera roto el matrimonio porque “antes el hombre aguantaba a las mujeres aunque se volvieran locas”, según menciona el Cabildo en un comunicado. Asimismo, llega a decir que la madre «recoge lo que sembró», considerando que la vinculación de la madre de las niñas a una nueva relación de pareja es «robar hijos», por lo que además creee que no solo las niñas sino su padre, Tomás Gimeno, son «víctimas».
Aunque se trabaja con la hipótesis de que el padre de las niñas, Tomás Gimeno, se suicidara en el mar tras acabar con la vida de sus hijas, la magistrada del Juzgado 3 de Güimar ha dictado una nueva orden internacional de detención contra él, por la presunta comisión de dos delitos agravados de homicidio y uno contra la integridad moral en el ámbito de la violencia de género (la anterior orden era por sustracción de menores).

Por tanto, el auto judicial se da como principal hipótesis que Anna, la hermana de Olivia, de 1 año, también fue asesinada y su cuerpo arrojado al fondo del mar, aunque no ha podido ser localizado aún por el buque oceanográfico Ángeles Alvariño, que, gracias a su sonar y un robot submarino, sí ha podido recuperar el cadáver de Olivia.
Asevera la jueza que desde que Tomás se separó de la madre de las niñas, Beatriz, “mantuvo de forma constante un trato vejatorio y denigrante” hacia su exesposa, “dirigiéndole a diario comentarios descalificativos, ofensivos y ultrajantes, en particular enfocados a menospreciarla por haber rehecho su vida con una nueva pareja, manifestándole además, de forma reiterada, que no toleraba que [el novio de su madre] compartiera momentos con sus hijas”.






















































