VICENTE PÉREZ
Federico Grillo, el jefe de Emergencias del Cabildo de Gran Canaria, se ha hecho conocido estas últimas semanas no sólo por su función en este incendio en razón del puesto que ocupa sino por sus intervenciones públicas en las ruedas de prensa oficiales sobre los grandes incendios que han asolado la cumbre de la isla. Es tinerfeño, del municipio de La Guancha. Ingeniero forestal y funcionario de dicha administración insular, además de profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria en el Grado de Seguridad y Control de Riesgo y máster en fuegos forestales y protección civil, con formación y Estados Unidos y experiencias en este campo en países como Australia, Argentina, Senegal o Cabo Verde. En esta entrevista con PLANETA CANARIO realizada este viernes aborda diversas cuestiones que están en boca de todos los canarios estos días, y explica el estado actual del incendio, su posible evolución, y algunas medidas de prevención para intentar que siniestros como este no se repitan.
-Ahora que el incendio camina por fin hacia su control, tras ser estabilizado ¿cuántos días puede pasar para darse por extinguido?
«En un incendio pequeño se remoja la superficie afectada para su extinción, pero en uno grande como este no se puede; los bordes se liquidan (es decir, se extinguen) para evitar que se pueda extender, y luego hace lo propio en el interior. Los evacuados han vuelto a su casa, y seguro que se verá humo dentro de la zona quemada, pero no reviste peligro, se van apagando esos pequeños focos, pues en realidad ya allí no hay nada para que se pueda propagar, y se apagarán por sí mismos. En realidad hasta que no haya desaparecido el humo no se da por extinguido. En las zonas sur se extinguen más rápido, pero en el norte hay maleza y troncos. Pero respondo a la pregunta: estimamos que en dos semanas o 10 días puede estar extinguido».
– ¿Existe riesgo de que se reactive el incendio por algún lado en un perímetro tan grande, 112 kilómetros?
«Puede haber reactivaciones. Pero si está controlado, insisto en que en el interior quedarán brasas durante un mes. Ahora lo más duro será la liquidación o extinción, ya que llegar a esa fase fácilmente solo ocurre con los pastizales, proque se consumen y ya está, se apagan, pero las piteras o el monteverde, por ejemplo, almacenan tiempo el fuego».
-¿Los daños materiales son cuantiosos?
«No, hay muy pocos daños, para lo que podía haber ocurrido. Afectadas hay un puñado de edificaciones, pero entre ellas dos cuartos de aperos, ya abandonados. Sí hay cableado eléctrico y de telefonía, contenedores quemados… Se evacuó a la población y no hay pérdida de vidas humanas, y sus viviendas se han defendido bastante, por eso hay poco daño comparado con lo que podría haber sucedido».
-¿Por qué se extendió tan rápido el incendio originado en Valleseco hasta alcanzar estas enormes proporciones?
«Las condiciones atmosféricas eran superadversas, no había llovido, y el sitio donde comenzó el incendio es un nudo de barrancos con pendientes, donde no se puede subir, y el fuego ya estaba al nivel de copas a los pocos minutos; eso no se puede parar, hacen falta técnicas de quema. En poco tiempo el incendio recorrió bastante».
-¿Pudo causarlo un cable de alta tensión o un pirómano?
«La causa está en fase de investigación por parte de la Guardia Civil».
– ¿Cómo se puede abordar un incendio con tantos kilómetros de perímetro, nada más y nada menos que 112?
«En la mayoría de sitios donde se puede llegar se está trabajando; en los inaccesibles se tira agua con medios aéreos y en otros se deja que se queme la vegetación porque es imposible acceder ni por tierra ni por aire sin arriesgar la vida, como en Tamadaba».

– ¿Por qué no fue posible en ningún momento salvar ese parque natural, el mayor pinar de la isla?
«Era inviable, una vez que entró el fuego, porque no se podía acceder, y con las llamas que había tampoco era seguro para los medios aéreos. En una situación así, contra ese monstruo no se podía hacer nada. A ello se une el que en la parte baja estaban las casas y la Ley de Protección Civil deja claro que primero las personas, luego los bienes, y luego el medio ambiente. Los medio aéreos tienen un límite para acercarse: se necesita que las llamas sean de entre dos y cuatro meros, pero con 50 metros de llamas y el humo, como ha habido en Tamadaba, era imposible; ha sido como una bomba atómica desatada».
-¿Qué riesgos hay aún en el perímetro del incendio y cómo puede influir esa nueva ola de calor?
«Todo lo que se ha logrado mojar, pues se seca, y hay que prevenir las zonas donde puede que no está la línea de defensa hecha, o no está terminada, o que sin querer quedó una franja de tierra donde hay hierba seca, y que se puede reactivar con esta ola de calor».
-¿Hidroaviones permanentes en Canarias o más helicópteros tipo Kamov? En ese eterno debate cada vez que hay un gran incendio, ¿en qué lado de la controversia se sitúa usted?
«Se trata de un debate trampa. Siempre surge en estos casos, porque vienen los hidroaviones, y crean la falsa sensación de que son los superaparatos que solucionan el problema. Mi opinión, además, es que hay helicópteros pequeños que cogen agua en un estanque pequeño cercano al lugar del incendio y le sacan así tres viajes de ventaja al helicóptero grande, porque este , debe ir lejos, aunque tire más agua y sea más contundente. En cuanto al hidroavión, en comparación con los helicópteros tardan un montón en llegar, con un poco de oleaje ya no puede cargar agua en el mar, y tiene que ir a un puerto; y si no, aterrizar en un aeropuerto, con lo que tiene que ponerse en espera si hay más aviones para una carga manual, de modo que puede tardar media hora o 40 minutos. El hidroavión es además un aparato que no puede tirar agua sino en las crestas, no en barrancos y medias laderas; no tira bien por una cuestión de maniobrabilidad, porque si no se le abren las compuertas puede estamparse».
-Por tanto, si de usted dependiera la decisión…
«Entre gastar el dinero en una base de hidroaviones o con ese dinero tener tres, cuatro o cinco helicópteros más, yo prefiero esta segunda opción. Eso no quita que en grandes incendios lo que venga de la Península sean hidroaviones porque son los que llegan rápido. Pero sin duda, de tenerlos aquí, prefiero más helicópteros porque son más versátiles».
-¿Helicópteros de los grandes, tipo Kamov, o de los pequeños, entonces?
«Los Kamov son caros. Y, como he argumentado, prefiero los helicópteros pequeños. De todos modos, lo ideal es tener un poco de cada».
– ¿Y qué opina del Supertanker, ese Boeing 747 adaptado para ser avión cisterna que es capaz de cargar más de 74.000 litros y descargarlos sobre un incendio?
«Son espectaculares, y muy buenos, pero hay que racionalizar el gasto. Los ingenieros siempre miramos el coste eficiencia, no nos dejamos llevar por la pasión. Analizamos las ventajas y los inconvenientes. Pero en todo este debate hay medios que no son tan maravillosos como se piensa, no son la panacea, como algunos pueden pensar».

-Pero en general ¿hay falta de medios aéreos?
«En España hay tantos medios aéreos para luchar contra los incendios como en Estados Unidos, y eso que somo tres veces más pequeños en extensión. Creo que el problema no es de más medios sino de cómo está el monte, de que los incendios ahora tiran más que antes. Y está claro que si los bomberos están apagando el fuego para que no afecte a vidas y viviendas, no pueden atender a la vez al monte».
-¿Qué medidas aconsejaría tomar para prevenir incendios como este? ¿Más limpieza acaso de nuestros puntos más peligrosos?
«Está claro que una vivienda cuyo entorno inmediato esté limpia de matorrales se defiende sola. Eso es de pura lógica. En cuanto a limpiar la isla, aquí convendría indicar que hay determinadas actuaciones que son más bien un decorado que da la sensación de que limpiando cunetas ya está resuelto el problema, pues además se vuelven a cargar de pinocha poco a poco. Está claro que la cosa es más compleja, y que hay que hacer actuaciones en el monte, pero solo en zonas estratégicas. Limpiarlo todo no solo no es posible sino que es un disparate, porque no sirve de nada.»
– Pero entonces usted sí ve necesario esa acción de limpieza en lugares estratégicos, entre todas las administraciones públicas, y los propios ciudadanos…
«La Administración debe hacer su parte, limpiando, como digo, sitios estratégicos como fondos de cauces y crestas, y el ciudadano debe hacer su tarea, limpiando el entorno de sus casas. Lo cierto es que este incendio en realidad se ha movido por terrenos sobre todo particulares, pero no podemos llegar antes a limpiar terrenos de particulares y meternos por la cara, por muy Administración Pública que seamos. Hacer un cortafuegos puede acarrear pedir autorización a propietarios de 10.000 parcelas pequeñas, y es un proceso administrativo interminable;§al final los expedientes de ese tipo no salen. Lo ideal es tener ese concepto comunal antiguo, en el que los vecinos limpien para estar seguros, antes del verano, y que ese material se lleve a un vertedero y que a lo mejor se emplee en las hogueras de San Juan».
– Pronto llegará la hora de evaluar errores y aciertos en este tremendo operativo contraincendios. Una de las críticas que se han leído es la de que el parque de bomberos de Tejeda lleva 12 años cerrado, y la protesta viene precisamente de la Junta de Personal del Consorcio insular de bomberos…
«Siempre hay cosas en que podemos mejorar, y debe abrirse un diálogo para analizar qué ha pasado. El propio incendio es formación para las unidades que tenían menos experiencia en estos casos, porque afortunadamente incendios de esta magnitud no hay muchos»

– ¿Les han hecho caso los políticos a los técnicos en esta emergencia?
«Han puesto los medios que hemos pedido. A mi me tocó la parte técnica, pero hay una estructura enorme de personas que han dado el callo. Todos hemos formado un gran equipo, aquí no hay malos y buenos, el operativo ha funcionado. Y creo modestamente que hemos dado ejemplo en cuanto a la información que se ha ido dando, y hay gente que se ha jugado la vida. Así que hay un gran equipo detrás, aunque al final todo ese sistema recae en la cabeza de consejero porque es el director del plan (Julio Pérez), pero también del presidente del Gobierno canario, y del presidente del Cabildo, aunque no tuviera este la competencia una vez elevado al nivel 2; y también el director general de Seguridad y Emergencias, Gustavo Armas, el delegado del Gobierno…. Y todos han estado en todo momento pendientes de esta emergencia»,
– ¿Qué porcentaje de la superficie de la isla ha quedado quemada?»
«Haciendo un rápido cálculo, el 7,7%»
– ¿Hay riesgo de procesos erosivos para este invierno?
«En ciertas zonas sí, pero en donde el fuego ha pasado con baja intensidad, con copas socarradas, sueltan pinocha enseguida y en poco tiempo ya tenemos el suelo cubierto. Donde no, habrá que hacer correcciones hidrológicas, cortando matorral, haciendo unas fajas con estacas, de modo que retengan la tierra que arrastre el agua de lluvia».
– Cada vez hay más preocupación por los animales y sus derechos. ¿En este incendio se ha tratado de salvar también la vida a las mascotas y por supuesto ganado?
«Desde una perspectiva de la protección civil, los animales forman parte de los bienes. Lo primero en una situación crítica como la vivida es salvar la vida humana. En el gran incendio de 2007 falleció una señora porque no quiso irse, y fue a buscar a sus ovejas, que es un animal que se queda paralizado cuando ven humo y se apiñan. En ciertas situaciones hay que salir ya, no hay tiempo, porque está la vida en juego, y meter a personal a rescatar animales, y que se expongan a morir, no lo podemos hacer. De todos modos se ha actuado conforme a lo que permitían en todo momento las condiciones del fuego, se han defendido muchas casas, se han salvado muchas viviendas. Los equipos de emergencia han hecho todo lo posible aunque estuvieran en zona de peligro. Pero hay que entender que en lo peor de una emergencia no podemos sacar animales y permitir que mueran personas».




















































