VICENTE PÉREZ
Cristóbal García, fotoperiodista de EFE en Tenerife fallecido este 2 de septiembre, no solo retrató la actualidad canaria con buen oficio durante décadas sino que lo hizo dejando una estela de buena persona.
Esas dos cualidades no siempre se dan juntas y él las supo aunar de un modo extraordinario en el desempeño de una profesión siempre estresante, marcada por los acontecimientos que se suceden uno tras otro, unos previstos, otros inesperados, y en los que con Cristóbal García una imagen valía muchas veces más que mil palabras.
Su muerte debido a un cáncer a los 60 años ha causado gran conmoción en el mundo periodístico canario.
El funeral se ofició en la tarde de este miércoles en el tanatorio de Santa lastenia, en Santa Cruz de Tenerife, con las restricciones de aforo obligatorias por las medidas contra la pandemia de la Covid-19.
Tras su paso por el desaparecido diario La Gaceta de Canarias, su carrera estuvo ligada en los últimos 30 años a la agencia EFE, primero como colaborador y posteriormente como trabajador ya en plantilla.
Cubrió incontables acontecimientos dentro y fuera del Archipiélago pero su pasión, como recuerda la Asociación de la Prensa en Tenerife, era el continente africano y fue allí donde realizó seguramente las fotografías de las que se sentía más orgulloso.
Biólogo de formación, cubrió para EFE la crisis de los cayucos, las inundaciones en Santa Cruz de Tenerife o la tormenta tropical Delta, además de reflejar la actividad del Parlamento y del Gobierno de Canarias.
Estaba al frente de la ANIGP-TV (Asociación Nacional de Informadores Gráficos de Prensa y Televisión).

El laureado fotógrafo Trino Garriga lo designó administrador de su obra, de la que comisarió varias exposiciones.
La Asociación de la Prensa de Santa Cruz de Tenerife se ha sumado a las muestras de dolor por este fallecimiento y ha lamentado la pérdida “de un compañero ejemplar, entregado de lleno al fotoperiodismo”.
Las muestras de condolencia han llegado también del Parlamento de Canarias, que lo conceptúa como «un magnífico profesional».
El Ejército, a través del Mando de Canarias, ha expresado igualmente su pesar por la muerte de «una gran persona, gran compañero y gran amigo».
Y, por supuesto, la tristeza ha inundado la redacción de agencia EFE en Tenerife, que fue su casa y su familia durante tantos años, donde se convirtió en un referente.

Como artista y certero retratista de la actualidad, deja miles de instantáneas que componen su legado fotográfico, la crónica de la Canarias de las últimas décadas del siglo XX y las primeras del XXI, que él vivió en primera línea de manera intensa.
Como persona, deja otro legado -no por intangible menos valioso- de inolvidables momentos en compañeros de profesión y en quienes fotografió.
Siempre mostraba una sonrisa y una conversación afable; destilaba esa felicidad interior de quien vive haciendo lo que le gusta y de quien además es un magnífico ser humano, en una profesión lacerada por la precariedad laboral y el intrusismo, y a veces por las zancadillas.
En la hora del adiós, se hace grande el vacío que deja Cristóbal García. Porque cuando se muere un gran ser humano, de esos que uno quisiera que estuvieran para siempre entre nosotros, es más doloroso acostumbrarse a su marcha y un remolino de rabia se desata en el corazón, como una postrera rebelión contra lo injusto que ya no tiene remedio.





















































