PLANETA CANARIO
El Instituto Geográfico Nacional (IGN) continúa detectando una intensificación de la actividad sismovolcánica bajo Tenerife, con alrededor de 1.600 terremotos desde que comenzó el episodio en la tarde del miércoles 22 de julio, de los que más de 600 se han registrado este viernes 24.
La actividad se concentra en el sector occidental de Las Cañadas del Teide, a profundidades de entre 10 y 15 kilómetros, una zona donde se han producido episodios similares durante los últimos meses.
La magnitud máxima observada hasta ahora ha sido de 1,6 mbLg, por lo que se trata de movimientos de muy baja energía.
El análisis manual, más preciso que la detección automática, permitió localizar 191 terremotos durante el jueves 23 de julio y otros 140 hasta la mañana de este viernes.

Estas cifras son provisionales y podrían aumentar cuando los técnicos completen el estudio pormenorizado de unas señales que presentan una amplitud muy reducida.
El IGN explica que, a partir de las 17.00 horas UTC del jueves —las 18.00 en Canarias—, aumentaron las señales de baja frecuencia en las estaciones próximas al área activa. También se observó una mayor cantidad de pulsos compuestos principalmente por sismos híbridos.
Durante esta intensificación se han identificado tres clases de señales sísmicas: terremotos volcano-tectónicos, eventos híbridos y movimientos de largo periodo o baja frecuencia, conocidos como LP por sus siglas en inglés.
Los terremotos volcano-tectónicos suelen estar relacionados con la fracturación de las rocas debido a los cambios de presión en el interior del sistema volcánico.
Los eventos LP presentan señales dominadas por frecuencias bajas y son compatibles con movimientos o variaciones de presión de fluidos en profundidad. Los híbridos reúnen características de ambos tipos.
La aparición conjunta de eventos LP e híbridos resulta compatible con la circulación de fluidos en el interior de la isla. Sin embargo, el IGN aclara que este dato aislado «no permite determinar la naturaleza exacta de esos fluidos ni significa necesariamente que se esté produciendo un ascenso de magma». «Tampoco representa por sí solo una aceleración del proceso volcánico», subraya el IGN.

El enjambre de eventos repetitivos que había comenzado durante la noche del miércoles terminó alrededor de las 14.00 horas UTC del jueves. Posteriormente, a las 22.30 UTC —las 23.30 en Canarias—, apareció una nueva familia de pequeños terremotos repetitivos.
Esta segunda secuencia continuó durante toda la madrugada y alcanzó su mayor densidad entre las 02.00 y las 05.00 UTC, es decir, entre las 03.00 y las 06.00, hora canaria. Durante la mañana, los eventos disminuyeron ligeramente de magnitud y comenzaron a producirse de forma más espaciada, hasta ser apreciables únicamente en las estaciones más próximas.
La repetición de señales con formas de onda parecidas suele indicar que los terremotos se originan en una misma zona y responden a procesos similares. Su estudio permite a los científicos seguir la evolución temporal y espacial de la actividad bajo el edificio volcánico.

Sin mayor peligro eruptivo a corto o medio plazo
Pese al aumento del número de señales, el IGN recalca que este episodio no incrementa el peligro de una erupción en Tenerife a corto o medio plazo. La actividad presenta características similares a las registradas durante febrero, marzo y junio de este año.
El organismo asegura que mantiene una vigilancia continua y ha informado de la evolución a las autoridades competentes en Protección Civil. Su red en Tenerife está integrada por más de cien estaciones, equipos y puntos fijos de muestreo que controlan en tiempo real la sismicidad, las deformaciones del terreno y los parámetros geoquímicos.
El seguimiento conjunto de estos indicadores resulta esencial para detectar posibles cambios en el sistema volcánico. Un aumento de la sismicidad, por sí solo, no permite concluir que se aproxime una erupción: para considerar una evolución significativa debe analizarse junto con otros parámetros, como deformaciones anómalas del terreno o variaciones relevantes en la emisión y composición de los gases.






















































