VICENTE PÉREZ
Es una de las actrices míticas del cine y el teatro en España. A sus 76 años, mantiene una poderosa fuerza femenina, una indoblegable vocación de libertad y un talento artístico que ha demostrado a lo largo de una prestigiosa trayectoria profesional. En el haber de Charo López, 60 películas, decenas de obras teatrales y más de 40 apariciones en series y obras para la televisión.
Comenzó a actuar en el celuloide a mediados de los años 60 y ha trabajado con los mejores directores del cine español. El próximo 6 de marzo será protagonista en Tenerife de uno de los Encuentros del Festival Internacional Canarias Artes Escénicas (CAE), en el Espacio Cultural CajaCanarias, a las 20.00 horas.
Con motivo de ese acto, la actriz ha concedido una entrevista a PLANETA CANARIO, aunque confiesa que no le gusta ser entrevistada «porque la prensa ya solo busca el amarillismo». Así que el entrevistador confía en que la actriz perciba que ese no es el color de la conversación con este diario.
«Nada ni nadie podrá con el teatro, porque es el arte por excelencia», responde a la pregunta de por qué ni el cine, ni la televisión ni internet han podido acabar con un arte que se hunde en la noche de los tiempos. Y cuando en la charla, telefónica, surgen las emociones que produce el arte (incluyendo sus propias interpretaciones) o un paisaje, echa el telón de la entrevista con una frase de esas que dejan pensando y duran muchos más tiempo que su pronunciación: «Emocionarse es un gran privilegio, una gran suerte de los seres humanos». Ahora tiene en proyecto una gira para recitar poemas de amor.
El Festival de Artes Escénicas de Canarias homenajea su trayectoria artística y también ha querido que esto coincida con el Día de la Mujer. ¿Usted ha tenido que luchar contra el machismo en su profesión?
«Primero que nada, prefiero el trato de tú, que no me gusta el usted. Y respondo a la pregunta: no he tenido que luchar nada en ese sentido, porque en mi profesión, por suerte, se reparte el trabajo en función de los personajes, no de si se es hombre o mujer. Así que no he tenido ningún problema por eso. Aunque no es el caso de otras profesiones, claro».
Has dicho que llevas «mal lo de las entrevistas, porque para aparecer en prensa hay que tener un poquito más de ambición, y yo no la tengo». Resulta toda una declaración de intenciones. No es entonces la ambición lo que te mueve, sino tal vez la pasión por el teatro o el cine, disfrutar haciendo arte….
«No, yo lo decía en el sentido de que lo que me gusta de mi profesión es leer un texto y que te digan ‘un, dos tres,¡acción!‘ y a escena. Pero sé que hay medios que están interesados en entrevistarme, que hay gente que quiere ver esas entrevista, que hay que darse a conocer, y que es importante la promoción de los artistas. Pero el motivo de que a mi ya no me importe nada esto de las entrevistas es porque la prensa ha cambiado mucho. Antes era una delicia hacer una entrevista, era algo muy agradable, y de pronto lo que importa es el amarillismo, el titular que haga daño o llame la atención. Esta entrevista la concedo porque me hace ilusión ir a Canarias».
Has afirmado a otros periodistas que ser muy guapa te ayudó a tener determinados papeles en el cine, algo tal vez consustancial al séptimo arte, pero no quisiste encasillarse, y cursarse estudios de Filosofía y Letras y en la Escuela Oficial de Cine… Sin duda es tu talento lo que te ha convertido en una de las actrices con mayor prestigio en el cine español, y generaciones de cinéfilos te convirtieron en un mito. ¿Cómo te ves a ti misma en esta profesión?
«Pues me veo como una actriz que empezó con 25 años, ahora tengo 76; me veo igual que al principio, pero con muchos más años; y me veo muy bien, con más experiencia, muy contenta, muy feliz. Y ahora haré un recital de poesía amatoria, que fluye en mi».
Comenzaste tu carrera cinematográfica en los años 60, en pleno franquismo. ¿Cómo era hacer cine en la dictadura, pues rodaste en esa etapa una quincena de películas antes de la muerte de Franco?
«En esa etapa hacer cine consistía en lo mismo que ahora, porque lo que me ha importado es hacer cine con un compromiso determinado con los seres humanos. Yo nunca hice cine reaccionario, en un entorno del franquismo que era siniestro, era algo durísimo, pero he tenido la suerte de estar rodeada de gente muy progresista. Supe muy pronto lo duro que era el mundo, lo terrible, lo represor, el horror… Y tuve la fortuna de liberarme muy pronto de todo eso, de independizarme como mujer libre, siempre apoyada por amigos que me han querido. Sí que era siniestro hacer cine para las mujeres que no tenían conciencia de ese mundo en el que vivían».
¿Te interesa la política?¿Cómo ves la situación política actual?
«Por supuesto que me interesa, porque cada vez que opinamos de lo cotidiano hacemos política. Yo no soy del PSOE pero voto desde siempre a este partido, y me comprometo con el pensamiento de izquierdas».
¿Y qué opinas de la crispación política actual, de los apocalípticos de un lado y de otro…?
«Los apocalípticos están desesperados. Pero no los tengo en cuenta».
Estudiaste Filosofía y Letras y ha interpretado en el cine y el teatro personajes que probablemente estudiarías durante la carrera de obras imprescindibles de la literatura nacional o universal. ¿Con cuál de esos papeles literarios te quedas?
«Me quedaría con los que me han dado más suerte en mi carrera, por la trascendencia que han tenido, como cuando cuando hice Fortunata y Jacinta, o Los Pazos de Ulloa, con papeles que me dieron el espaldarazo para hacer Los Gozos y Las Sombras. Así que me quedo con esos que han sido importantes para mi, porque me han dirigido bien en mi carrera».
A estas alturas, con 60 películas más de 40 apariciones en televisión, y decenas de obras de teatro ¿qué directores o directoras te han dejado una huella más profunda?
«Todos, he hecho trabajos estupendos que me han dejado buenísimos recursos y hemos hecho películas preciosas. Mario Camus, Montxo Armendáriz, Gonzálo Suárez… todos».
¿Por qué sobrevive el teatro hoy en día en medio de tantos adelantos tecnológicos que ha vivido el cine, con los efectos especiales, la televisión e internet?
«Porque la gente en la televisión o una pantalla de ordenador ve cine grabado, enlatado. Y eso nunca será teatro, que es el arte por excelencia. El teatro ha evolucionado muchísimo desde los griegos y los romanos, y ha sido siniestro, reaccionario, vanguardista… pero la forma de hacerlo siempre fue, es y será la misma: subirse al escenario y hablar ante un público. Nadie ni nada podrá contra eso».
¿En qué proyectos cinematográficos y teatral estás ahora inmersa?
«En uno que me entusiasma mucho, una gira por toda España, y luego en Madrid, recitando poemas de amor de la Generación del 27, del barroco… Y eso me parece maravilloso. Hice algo parecido en una ocasión, y fue extraordinario. Es ir por las plazas y los teatros de los pueblos. La gente además se reconoce mucho en esos textos poéticos y se emociona».
Muchos espectadores te recordamos sobre todo en papeles duros, no precisamente cómicos, pero también has dicho que adoras la comedia. ¿Te hubiera gustado rodar más comedias?
«Estoy contenta con la carrera que he hecho, pero es cierto que la comedia me gusta muchísimo. Por mi voz y mi físico no me han ofrecido más papeles cómicos, porque los hombres creen que las mujeres guapas tenemos muchos problemas para hacer reír… Piensan los hombres, y es la parte machista de mi profesión que antes no comenté, que una mujer guapa lo que debe es seducir y hacer papeles de enamorada. Aunque conseguí hacer comedia con Tengamos el sexo en paz y algo hice también en el cine».
A estas alturas, con tanto rodaje -nunca mejor dicho- y tanto teatro, un Goya, un Premio Nacional de Cinematografía y otros muchos galardones… ¿has logrado hasta ahora hacer realidad todos los sueños de tu vida? ¿Te quedan algunos por ver realizados?
«Me quedan muchísimos, pero no tengo tiempo para todo lo que quiero. Aunque no puedo contar aquí mis secretos. Me gustaría cumplir con todas mis expectativas, pero no hay tiempo».
¿Y no has pensado nunca en dirigir una película o escribir un guión de cine o una obra de teatro?
«Pues nunca me han propuesto dirigir, y yo además creo que no sabría dirigir a nadie. Tampoco crear. Me gusta muchísimo escribir, pero sería incapaz de terminar una obra que fuera redonda, interesante y útil. Mi única frustración, y que no voy a poder cumplir ya, es la de no cantar, haber sabido cantar»:
Has hecho emocionarse a muchos millones de personas… ¿Te emocionas mucho?
«Poderse emocionar es un privilegio que no sé si todo el mundo tiene».
Desde luego que resulta un privilegio disfrutar de las emociones: de tantas interpretaciones tuyas, de una música, de un paisaje…
«Es algo maravilloso. Es una gran suerte de los seres humanos poderse emocionar».






















































