PLANETA CANARIO
Es como salida de un sueño. Sobre el paisaje de Arucas, disparada hacia el cielo, su iglesia de estilo neogótico parece transportar a la ciudad del norte grancanario a la Edad Media, cuando se construyeron los impresionantes templos góticos en Europa (siglos XII-XV), aunque el estilo pervivió hasta el XVI.
La llamada catedral (en realidad no tiene este título, sino el de parroquia) de Arucas es una monumental excentricidad que domina el casco urbano de Arucas, cima de su hermoso conjunto histórico. Está declarada Bien de Interés Cultural (BIC) desde 2018, con la categoría de monumento, y es una exhibición de verticalidad arquitectónica y de detalles ornamentales.
Después de la conquista, empezó a gestarse un pequeño asentamiento alrededor de la ermita de San Juan Bautista, en los mismos terrenos que ocupa la actual iglesia.
La propuesta de construir un nuevo templo para acoger a la creciente población, partió del párroco Francisco Cárdenes Herrera y de Francisco Gourié Marrero. Tras ser aceptada la idea, se formó la Junta Directiva para la construcción del Templo Parroquial de la Ciudad de Arucas, presidida por Francisco Gourié.
El nuevo recinto se construYÓ en el lugar donde se ubicaba la parroquia desde el siglo XVI. Para ello, se convocó un concurso público de ideas, que quedó desierto. Posteriormente se propondría al arquitecto catalán Manuel Vega i March (1871-1931).
El proyecto data de 1908. La colocación de la primera piedra tuvo lugar el 19 de marzo de 1909, día de San José, y fue abierto al culto el mismo día del año 1917, aunque la construcción principal se prolongaría hasta 1932. La dirección de obra de la fábrica principal se le encargó al arquitecto grancanario Fernando Navarro y Navarro (1864-1925).
El proyecto de ampliación de la torre campanario data de 1928, y se le encargó al mismo arquitecto, Manuel Vega i March. La construcción se prolongó de 1932 a 1977. Estuvo interrumpida durante mucho tiempo y se retomó en 1962, años después de la finalización de la estructura principal de la Iglesia, como detalla el decreto del Gobierno canario por el que se declara BIC esta impresionante edificación.
«En la construcción hay que mencionar la labor de los distintos profesionales que participaron y trabajaron en su construcción y en especial en el oficio de la piedra: maestros de obra, tallistas, labrantes, entalladores, repartidores, cabuqueros, aprendices, obreros, etc. Su esfuerzo, trabajo, y la gran calidad en la ejecución y el valor artístico en cada uno de los detalles transformaron la piedra de Arucas en una obra excepcional», destaca el referido decreto.
De planta regular y proporción rectangular, sus fachadas están realizadas en «piedra azul» o piedra de Arucas, tres de ellas muy representativas donde se sitúan los accesos y una cuarta, más sobria y de escasa ornamentación, que corresponde a las dependencias parroquiales.

Las vidrieras son piezas de gran belleza y valor artístico, fueron encargadas a la casa francesa Mauméjean, destacan por su calidad y magnífica factura. En la temática representada se muestran pasajes de la Biblia, distintas advocaciones de María, letanías, santos y mártires, motivos florales, geométricos y simbólicos, sobre fondos con elementos arquitectónicos propios del gótico; destaca la unidad en la calidad del conjunto.
El entorno de protección del BIC incluye las calles y los espacios libres próximos al monumento: plazaa de San Juan, de La Paz y el Pintor Guillermo Sureda, y parte del actual aparcamiento a la entrada del Conjunto Histórico de Arucas, sin afectar a fachadas.
La plaza de San Juan es el gran espacio de reunión. De planta rectangular, se desarrolla en un único plano con acceso desde las calles circundantes. La configuración de la plaza data del siglo XVII y ha sido objeto de distintas transformaciones: en elsiglo XIX se sustituyó el piso de tierra por una amplia acera central de losas de cantería y se plantaron laureles de indias. En el siglo XX, en 1901, se dotó a la plaza de pilares de piedra, vallado de forja y escaleras de acceso para resolver el desnivel existente del terreno, y se pavimentó toda la superficie. En 1914 tenía alumbrado eléctrico, en 1928 se sustituyó el tipo de vegetación de la plaza para permitir mayores vistas del templo y las edificaciones cercanas, en la actualidad cuenta con pavimento de cantería.
Entre las edificaciones próximas más destacadas se encuentran: la Casa parroquial, la Casa Granado Marrero y la Casa Rafael Ponce, entre otras.
En la zona sur, se localizan la calle del Reloj y la plaza de la Paz proyectada en 1925 por el arquitecto Rafael Massanet Faus, con terrazas escalonadas y parterres ajardinados que salvan el desnivel entre el templo y la calle de León y Castillo. En el centro hay un monolito de piedra labrada con el escudo de Arucas con la leyenda: «Ora et labora», y en plataforma superior una gran cruz tallada en piedra junto a la torre del campanario. La plaza tiene diferentes accesos y limita a su vez con la plaza del Pintor Guillermo Sureda.
El lado oeste del templo limita con la calle del Párroco Cárdenes y en el lado este, con la calle de Federico Díaz Bertrana, abriéndose la edificación en una amplia perspectiva hacia el espacio libre colindante.























































