VICENTE PÉREZ
Los activistas (un hombre y una mujer) que desde el amanecer de este martes se mantienen en los más alto de las grúas de las obras del hotel de La Tejita (Granadilla, Tenerife) continúan encaramados en las alturas, sin que la presencia de la Policía Local y la Guardia Civil, que ya ha intentado que depongan su actitud, les haya minado la moral.
Su objetivo: no bajarse hasta que se paralicen las obras, que consideran irregulares porque se halla en revisión el deslinde de dominio público marítimo terrestre, aunque los permisos sean anteriores a ese trámite. Están dispuestos a ponerse en huelga de hambre para proteger el paisaje de lo que consideran es ecosistema arenoso y debe formar parte de la franja pública protegida y de su servidumbre de protección, ante el espacio natural protegido de Montaña Roja.
La promotora del hotel, el grupo Viqueira, ha roto un silencio de muchos meses y ha dado su versión a PLANETA CANARIO vía email, y de una manera sucinta. Así asegura esta empresa gallega que está llevando a cabo una obra «legal, contando con todos los permisos necesarios para ello».
Y añade que «en este caso, los que actúan fuera de la ley han sido las personas que han accedido a las grúas sin permiso, contra los que actuaremos tomando las medidas legales que nos correspondan en derecho”.
Todo lo contrario de lo que opina la Asociación Salvar La Tejita, el colectivo que ha abanderado la lucha contra este proyecto, tanto en convocatoria de actos de protesta (aunque asegura que este no está organizado por ellos) como denunciando el caso en los tribunales, en vía contencioso administrativa contra la licencia dada por el Ayuntamiento y en vía penal, ante el Juzgado de Granadilla por indicios de posibles delitos contra el medio ambiente.

Un portavoz de este colectivo, Rubén Pérez, ha manifestado públicamente que «los ilegales son la empresa constructora y tantos costas como el Gobierno canario y Costas, que están mirando para otro lado irresponsablemente e ilegalmente no están asumiendo sus responsabilidades; y ante esta situación solo puede actuar el pueblo».
Así las cosas, con una tensión cada vez mayor, un grupo de ecologistas han dado este miércoles una rueda de prensa en la que han mostrado su apoyo a los activistas que han trepado a las grúas.
Se han quejado de que la Guardia Civil le ha declarado «una guerra psicológica de gritos, sirenas, focos»al hombre y la mujer atrincherados en las grúas» para que no pudieran descansar ni dormir», un actuación que tachan de «lamentable». «Se las están jugando por todos nosotros, por la naturaleza canaria, por exigir justicia, por darnos luz y esperanza, son nuestras heroínas», ha dicho una activista en nombre de lo que han denominado «campamento de apoyo».
Y ha dejado claro que si no se paran las obras, las dos personas que están subidas en las grúas «pueden verse abocadas a una huelga de hambre».
























































