VICENTE PÉREZ
La Real Academia de la Lengua define sostenible como un adjetivo aplicado sobre todo en economía y ecología a aquello «que se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medio ambiente». Desde esa perspectiva, Canarias solo puede recibir el calificativo de insostenible.
Precisamente planificar la forma de darle la vuelta a esta situación es el cometido que tiene encomendado David Padrón, director general de Investigación y Coordinación de Desarrollo Sostenible del Gobierno canario. Su tarea ha estado centrada en sacar adelante en esta legislatura la Agenda Canaria 2030, ya presentada, que es la adaptación a Canarias los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la la ONU para el fin de esta década.

El estudio de la economía es su formación y profesión. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de La Laguna (ULL), es profesor contratado doctor en la Facultad de Ciencias Económicas de ese mismo centro docente superior. Cursó el doctorado en Análisis Económico y Economía Aplicada en la Universidad Complutense de Madrid. Además, se formó en 2001, en calidad de Visiting Postgraduate PhD Student, en el Departamento de Economía de la Universidad de Stirling (Escocia). Su tesis doctoral abordó las asimetrías regionales en el mecanismo de transmisión monetaria; el papel de las condiciones financieras .
En esta entrevista trata de explicar lo que es la Agenda Canaria 2030, a través de una conversación que necesariamente lleva a cuestionar el modelo económico del Archipiélago, el cual, a su juicio, «lleva mostrando síntomas de agotamiento indiscutibles y con mucha claridad desde los primeros años del siglo XXI».
Es consciente del escepticismo que aún pueden tener muchas personas sobre la tan cacareada necesidad de reorientar el modelo canario por uno que no sea agresivo para el medio ambiente y que genere más bienestar, con el fin de acabar con los niveles de pobreza actuales. Pero cree que el movimiento se demuestra andando y que, aunque a veces en la sociedad y hasta en el propio Gobierno canario pueda haber proyectos contradictorias con la pretendida sostenibilidad, el camino está trazado con la Agenda Canaria 2030 y ya no hay vuelta atrás.
«Canarias está muy alejada de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero ningún país los cumple»
-¿Cómo explicarle a la sociedad de manera rápida lo que es la la Agenda Canaria 2030?
«En un minuto es difícil. Es el fruto de un proceso participativo que trata de aterrizar en la realidad nuestro Archipiélago una resolución de Naciones Unidas de 2015, que se conoce con el nombre corto de Agenda 2030 con el fin de impulsar un modelo de desarrollo sostenible en tres ámbitos: ambiental, económico y social».
-Estamos hablando en el fondo de tan mentado cambio de modelo de desarrollo para Canarias…
«Sin ninguna duda».
-Aunque cada isla es un mundo, Canarias no es sostenible ni ambientalmente, ni socialmente (hay preocupantes niveles de pobreza) ni económicamente, pues tenemos un modelo que es el que es, basado en el turismo de masas…
«Totalmente. Ahí me gustaría hacer una pequeña apreciación: esa resolución de la ONU el nombre completo, aprobada por 193 países que formaban parte de la Asamblea General de Naciones Unidas, es transformar nuestro mundo para un desarrollo sostenible. En el prólogo lo deja claro: se trata de transformar el modelo de desarrollo en todos los países y regiones, o, dicho de otra manera, es un reconocimiento del fracaso de haber puesto el acento solo en una de las dimensiones de la sostenibilidad, la económica, haber estado durante décadas persiguiendo un único objetivo, el económico, cristalizado en un indicador útil pero muy imperfecto, que es el PIB per cápita. Eso en parte ha sido generador del complejo mosaico de riesgos globales, planetarios, que enfrentamos, no solo económicos, sino también ambientales, con el cambio climático a la cabeza, pero también con pérdida de biodiversidad, desertificación, acidificación de los océanos, contaminación…; y, por supuesto, sociales, con la desigualdad, las crisis alimentarias, las crisis hídricas, movimientos migratorios involuntarios, falta de cohesión, descontento de la juventud… Todos esos elementos forman parte de un mosaico muy complicado y se trata de integrarlo en una única agenda junto con los objetivos económicos».
-Esos Objetivos de la ONU parecen una nueva promulgación de derechos humanos con el añadido de la lucha contra los efectos del cambio climático. En el caso de Canarias ¿en qué estamos más lejos de esos objetivos y en cuáles más cerca?
«No hay ningún país del mundo a día de hoy que cumpla con todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En el contexto europeo los que estarían más cerca de cumplirlos, pero no los cumplen, son algunos países del norte de Europa. España está lejos, no cumple ni un solo objetivo. En algunos las dinámicas dicen que vamos en la buena dirección. Y dentro del contexto autonómico nacional, Canarias es de las que están más alejadas de su cumplimiento. En algunos destacamos positivamente en el contexto nacional; como por ejemplo la igualdad de género, pero en términos generales en casi todas las dimensiones: la social, por supuesto, con los graves problemas de pobreza y desigualdad que tenemos, agravados por la crisis de la covid; en el económico, que hace mucho tiempo, desde principios del siglo XXI como poco, estamos alejándonos en términos de renta media, de salarios medios, de productividad, etc., y ahí tenemos un claro margen de maniobra; y por supuesto en el ámbito ambiental, pues Canarias es una región que no solo sufre los embates de los cambios y retos ambientales que enfrenta la humanidad, sino que también ha sido causante de esos problemas por nuestro modelo de desarrollo y del consumo. Estamos muy lejos del cumplimiento de casi todos los objetivos de desarrollo, pero son muy pocos objetivos en los que estamos mejor que la media nacional».
«La Agenda Canaria 2030 se elaboró con un proceso participativo muy amplio»

-Para logar todo eso, aparte de dinero hace falta voluntad política y que la sociedad también lo quiera. ¿Todos los partidos están de acuerdo, por lo menos los que tienen representación ahora en el Parlamento? «La ventaja que tiene la Agenda 2030 de la ONU y la Agenda Canaria 2030 es que en ambos casos se elaboró sobre un proceso participativo muy amplio, que en nuestro caso además se cimenta sobre un trabajo que realizó la Mesa del Parlamento canario en 2018. En el Parlamento todos los partidos han manifestado su apoyo a esta agenda, por lo que en ese sentido creo que hay un gran consenso no solo social sino por esa lectura en clave política. Solo alguna fuerza política sin representación ahora en el Parlamento autonómico da la sensación de que no está muy a favor del desarrollo sostenible y está haciendo una lectura equivocada de la Agenda 2030 , que no es política, pues de lo contrario no se entiende que 193 gobiernos de distintos colores aprobasen ese documento».
-¿Hasta dónde el cambio climático condiciona estos objetivos tan ambiciosos?
«Esta resolución de la ONU se apoya no solo en un proceso participativo muy importante, pues participaron solo en una encuesta más de 7 millones de personas en todo el mundo».
-La mayor encuesta en la historia de la humanidad…
«Sin ninguna duda. Además de técnicas políticas, sectoriales, etc. Y esa Agenda 2030 se a poya en un importante estudio acerca de cuáles son los principales riesgos planetarios de todo tipo: económico, social, ambiental, tecnológico (ciberataques), geoestratégico…, del momento. Por tanto, es una agenda de largo recorrido que se fija en los movimientos de las placas tectónicas y no solo en los síntomas. Y reconoce que no solo esos riesgos nos afectan a todos los territorios, y tenemos que actuar, sino que están interconectados; y, sin duda, el principal reto mundial es el cambio climático, que lo condiciona todo».
«La evidencia científica del cambio climático es apabullante, no entiendo el negacionismo»

-Hay algunas voces, incluso científicas, que cuestionan que el cambio climático se deba total o parcialmente a la actividad humana…
«La evidencia empírica, científica, académica, es tan apabullante, que lo que requiere una reflexión es por qué no hemos actuado antes. No se entiende el negacionismo de algunas personas, más allá de alguna lectura política torticera o quizá la defensa del statu quo de algún colectivo. A día de hoy tan tanta evidencia científica acumulada, tan indiscutible… Eso no quiere decir que no haya incertidumbres. No sabemos a ciencia cierta cuáles son o cuándo se van a manifestar con mayor gravedad sus impactos, pero sí sabemos que a día de hoy o aceleramos el ritmo de la descarbonización o no va a haber vuelta atrás. Y eso lo dicen todos los expertos, todos los científicos. Y es evidente que la acción del ser humano está detrás de este proceso de cambio climático, porque ya los ha habido en el pasado pero es la primera vez que es debido a la acción de un ser vivo, de una especie, del ser humano. Por eso hablamos del antropoceno, una nueva era climática ocasionada por la acción directa del ser humano, en la que podemos señalar la revolución industrial como el origen del problema. Y eso es lo que tenemos replantear, porque se juega la supervivencia de muchas especies y, por supuesto, la calidad de vida del ser humano».
-¿En qué situación se encuentra la Agenda 2030 desde el punto de vista administrativo?
«Fue presentada en diciembre del pasado año en los Jameos del Agua, en un acto de presentación al conjunto de la sociedad y de firma simbólica y un pacto social con todas las partes interesadas. Está aprobada definitivamente y nos hemos comprometido con los actores sociales a que constituya el marco estratégico debajo del cual vamos a diseñar nuestros planes de acción. La Agenda 2030 no es un plan de acción, sino un marco estratégico que señala nueve grandes retos estructurales que debemos afrontar de aquí al año 2030 si queremos aspirar a un modelo de desarrollo sostenible. Nueve retos que se articulan en torno a 49 prioridades de actuación, 316 metas canarias, traducción de las metas globales de Naciones Unidas en nuestro Archipiélago. Y ahora de lo que se trata es de que el Gobierno canario predique con el ejemplo, que creo que lo está haciendo, y que todos sus proyectos estén alineados con esta agenda. La aspiración es que los cabildos, que me consta que algunos lo están hacienda ya, y que los ayuntamientos, y algunos ya lo hacen, aterricen esta agenda en su día a día, en su plan de acción. Pero no solo la Administración pública, pues esto es un reto de tal dimensión que llama a todos los actores -el sector empresarial, las empresas- a que sus estrategias de negocio las vayan alineando con estos objetivos, y que las universidades hagan lo propio, las entidades del tercer sector… incluso la ciudadanía a nivel individual, para tratar de contribuir».
«Próximos gobiernos en Canarias tendrían muy difícil justificar darle la espalda a la Agenda 2030»

– ¿Esta Agenda Canaria 2030 tiene rango normativo?
«No».
– Entonces las iniciativas públicas o privadas ¿podrían ir contra estos objetivos?
«Por poder ir, pueden. Esto es un pacto social y lo han firmado los agentes que han querido. La idea es que se vaya sumando cada vez mayor número. Pero una frase que vengo repitiendo desde el principio de la legislatura es que el cambio es una puerta que debe abrirse desde dentro. No podemos realmente forzarlo. De hecho, el pacto de la ONU no es una agenda de obligado cumplimiento. Sí es verdad que los 193 países firmantes, entre ellos España, se comprometieron a implementar todas aquellas actuaciones que fuesen necesarias para lograr este objetivo del desarrollo sostenible. La Agenda Canaria es más o menos replicar ese esfuerzo internacional pero en clave de nuestro Archipiélago. Cada vez tenemos mayor número de actores sociales alineados. Ahora el movimiento se demuestra andando: tenemos que ver que esta agenda sirve para orientar los pasos de todos los agentes, empezando por el Gobierno canario».
-Por tanto es un compromiso del actual Gobierno canario. ¿Confía en que todo este trabajo esté calando en los grupos de poder, en los empresarios, en los partidos políticos, en la sociedad…?
«Creo que sí. Es verdad que hay muchos que ni siquiera han escuchado hablar de esta agenda y por tanto debemos seguir informando y sensibilizando. Hay otros que han escuchado hablar de este tema pero no saben muy bien cómo pueden arrimar el hombro. Hay que acompañarlos. Pero si continuará el siguiente Ejecutivo canario, yo creo que ha hay un alineamiento grande a nivel internacional, nacional y de este Archipiélago, con la idea de que tenemos que transitar hacia un modelo sostenible y que la Agenda 2030 de la ONU es una hoja de ruta válida. Tenemos una muy buena base que hará muy difícil justificar por otro Gobierno canario echar por tierra todo este trabajo y se ponga de espaldas a esta agenda».
«Las voces contra la sostenibilidad económica lanzan un mensaje sesgado»

– Pero será difícil que sin legislar se alcance el desarrollo sostenible…
«El movimiento se demuestra andando. Y ahora cada agente desde su ámbito competencial tiene que tratar de desarrollar su hoja de ruta, su plan de acción. A nadie se le escapa que desde el área de Transición Ecológica del Gobierno canario, por ejemplo, se ha estado trabajando en un verdadero sistema normativo, de leyes, estrategias y planes, de cambio climático, diversidad, economía circular, de transición energética… porque eso está en el tejado competencial nuestro. Pero este camino es también una oportunidad de crear puestos de trabajo. Dentro de la estrategia competitiva del sector turístico ya no podemos seguir apostando por modelos del pasado, en los que la sostenibilidad ambiental se dejaba de espaldas, como que no era importante. A día de hoy, si Canarias quiere seguir siendo un referente turístico sobre los pilares de la sostenibilidad, habrá que replantearse muchas cosas, pero ahí el propio sector lo tiene que interiorizar, y creo que lo ha hecho, porque sabe que su sostenibilidad y competitividad futura dependen de ello».
-Hay detractores en el mundo empresarial de toda esta filosofía y estrategia de la sostenibilidad en la economía, por considerar que lastra el beneficio económico..
«Precisamente lo que nos ha llevado a esta situación de desequilibrio es ese tipo de razonamientos. Así de tajante lo digo, y lo dice la comunidad internacional y Naciones Unidas. El problema es que quizá ese tipo de afirmaciones las realizan personas que siguen empeñadas en mantener una agenda económica que vive de espalda a la agenda social y ambiental, y cuyo objetivo es simplemente maximizar el PIB per cápita y quieren construir un modelo de desarrollo puramente económico asentado sobre unos pilares cortoplacistas. El éxito a futuro, la prosperidad y el bienestar de la sociedad depende de que seamos capaces de integrar junto a la agenda económica la ambiental y la sociedad en una única agenda. Es verdad que hay costes de transición, sean cuales sean los cambios que queramos operar en cualquier modelo, costes privados y públicos, y eso no hay que esconderlo, sino tratar de implementar medidas para que los perdedores de este cambio, que siempre los hay en toda transición de este tipo, no se queden atrás. Pero la historia hay que contarla entera: si seguimos apostando por la receta del pasado, los costes son infinitamente mayores que los costes del cambio. Lo dicen además las grandes empresas aseguradoras, que están asustadas por la situación de insostenibilidad, y ya han hecho los cálculos. La transición hacia la sostenibilidad nos ofrece importantísimas posibilidades de negocio y, por tanto, nuevos yacimientos de empleo. Si queremos anclarnos en la situación existente, ya sabemos cuál es el resultado, porque lo venimos arrastrando desde finales desde la década de los 90, con un modelo económico que lleva mostrando síntomas de agotamiento indiscutibles y con mucha claridad desde los primeros años del siglo XXI. Quienes mandan el mensaje por el que me pregunta están lanzando una verdad a medias, sesgada, y esa es de las peores de las mentiras».
«La covid y la guerra en Ucrania refuerzan la necesidad de cambiar nuestro modelo»

-La crisis de la covid-19 ¿puede suponer un retroceso o un acicate para la Agenda 2030?
«La covid supuso un parón en esa voluntad de transformar el modelo, a nivel internacional. Pero la lectura positiva es que en el proceso de salida de esta crisis, que puso sobre la mesa un temblor y nos hizo recordar que las placas tectónicas se estaban moviendo. Eso se está viendo en el proceso de salida de la covid, y se ha visto en cómo se ha instrumentado en el plan España Puede, el plan Activa Canarias, los fondos europeos Next Generation… La covid se ha unido en La Palma a la erupción volcánica, que nos han replanteado el concepto de seguridad, por lo que tenemos que a ir a modelos sostenibles y resilientes. Y si esto no fuera poco, ha venido la invasión de Rusia a Ucrania, que ha evidenciado que es geoestratégica la transición energética. Todas esos factores nos han reforzado la necesidad de que dependamos menos de las importaciones, en energía (apostando por las renovables) y en la alimentación (apostando por la agricultura ecológica). El modelo que teníamos no nos sirve».
– Pero da la sensación de que en lo que caminamos hacia objetivos de desarrollo sostenible se siguen haciendo proyectos insostenibles, con grandes inversiones en determinadas obras en carreteras, y parece haber contradicciones en el propio Gobierno canario, no solo en la sociedad y el empresariado…
«El ser humano en sí mismo lleva la contradicción en su propio ADN y puede haber esas contradicciones en cualquier organización pública o privada. Y hay que tratar de minimizar esas contradicciones. Pero más que enfatizar eso hay que poner el énfasis en que hemos sido capaces de redactar este documento y sabemos cuáles son los retos. Para que esto llegue a buen puerto debemos tener en cuenta que necesitamos que todos los actores territoriales arrimemos el hombro y además se conscientes de que, para que cada una de estas organizaciones contribuya de manera efectiva a la transición a un modelo de desarrollo sostenible, tenemos que estar dispuestos a hacer cambios organizativos internos y cambios culturales. Romper eso cuesta, pero hay que dar un primer paso, y lo estamos dando. Esta agenda es además una gran oportunidad para convertir la Administración pública en una administración con propósitos. Ya sé que esto suena muy bonito, pero se necesita tiempo para lograr que toda la estructura y sus integrantes se alineen hacia este fin».






















































