VICENTE PÉREZ
«No sé quién es el ganador, porque vendí el décimo con la máquina, pero estamos aquí muy contentos». Benito Salvador Perdomo Berriel regenta la Administración de Loterías de Haría, en el norte de Lanzarote, donde se vendió una participación del primer premio de la Lotería de Navidad, en el sorteo celebrado este 22 de diciembre.
En el pueblo se rumorea quién pueda ser el agradiado o la agraciada, pero por el momento la persona que ha conseguido los 400.000 euros prefiere mantenerse en el anonimato.
De todos modos, Benito y otras personas no han dudado en brindar con champán ante las cámaras de televisión y de la prensa en el local comercial situado en la calle de La Hoya, en el casco de Haría, un tranquilo pueblo blanco de arquitectura tradicional, con menos de 5.000 habitantes, donde residió César Manrique, cuya casa se ha convertido en museo.

Benito afirma que no es la primera vez que distribuye décimos premiados en el Sorteo de Navidad, pero solo un quinto premio, y ahora se ha coronado con este Gordo. Confiesa que este año se ha vendido menos lotería que en 2019 para este sorteo extraordinario, debido a la crisis del Covid, pero confía es que este golpe de suerte en Haría anime las ventas para el Sorteo del Niño.
Ha sido la noticia del día para este municipio conejero, famoso por sus 10.000 palmeras entre casas enjalbegadas con puertas y ventanas pintadas de verde, en un casco histórico situado en una meseta a 270 metros de altura, próximo al mayor acantilado de la Isla -donde está el conocido mirador hacia La Graciosa- y con el telón de fondo del impresionante volcán de La Corona, de cuyas erupción se originó la célebre cueva de Los Verdes y Los Jameos del Agua, donde César Manrique dejó su genial impronta.

Y aunque la suerte este 22 de diciembre en el fondo pasó de largo para todos sus moradores, excepto para uno o una, muchos están felices por este pellizco del Gordo vendido en el municipio, al que no le viene mal sonar en los medios de comunicación, a la espera de que pueda retornar el turismo, cuya afluencia se interrumpió por los avatares de la pandemia.
VICENTE PÉREZ
«No sé quién es el ganador, porque vendí el décimo con la máquina, pero estamos aquí muy contentos». Benito Salvador Perdomo Berriel regenta la Administración de Loterías de Haría, en el norte de Lanzarote, donde se vendió una participación del primer premio de la Lotería de Navidad, en el sorteo celebrado este 22 de diciembre.
En el pueblo se rumorea quién pueda ser el agradiado o la agraciada, pero por el momento la persona que ha conseguido los 400.000 euros prefiere mantenerse en el anonimato.
De todos modos, Benito y otras personas no han dudado en brindar con champán ante las cámaras de televisión y de la prensa en el local comercial situado en la calle de La Hoya, en el casco de Haría, un tranquilo pueblo blanco de arquitectura tradicional, con menos de 5.000 habitantes, donde residió César Manrique, cuya casa se ha convertido en museo.

Benito afirma que no es la primera vez que distribuye décimos premiados en el Sorteo de Navidad, pero solo un quinto premio, y ahora se ha coronado con este Gordo. Confiesa que este año se ha vendido menos lotería que en 2019 para este sorteo extraordinario, debido a la crisis del Covid, pero confía es que este golpe de suerte en Haría anime las ventas para el Sorteo del Niño.
Ha sido la noticia del día para este municipio conejero, famoso por sus 10.000 palmeras entre casas enjalbegadas con puertas y ventanas pintadas de verde, en un casco histórico situado en una meseta a 270 metros de altura, próximo al mayor acantilado de la Isla -donde está el conocido mirador hacia La Graciosa- y con el telón de fondo del impresionante volcán de La Corona, de cuyas erupción se originó la célebre cueva de Los Verdes y Los Jameos del Agua, donde César Manrique dejó su genial impronta.

Y aunque la suerte este 22 de diciembre en el fondo pasó de largo para todos sus moradores, excepto para uno o una, muchos están felices por este pellizco del Gordo vendido en el municipio, al que no le viene mal sonar en los medios de comunicación, a la espera de que pueda retornar el turismo, cuya afluencia se interrumpió por los avatares de la pandemia.
VICENTE PÉREZ
«No sé quién es el ganador, porque vendí el décimo con la máquina, pero estamos aquí muy contentos». Benito Salvador Perdomo Berriel regenta la Administración de Loterías de Haría, en el norte de Lanzarote, donde se vendió una participación del primer premio de la Lotería de Navidad, en el sorteo celebrado este 22 de diciembre.
En el pueblo se rumorea quién pueda ser el agradiado o la agraciada, pero por el momento la persona que ha conseguido los 400.000 euros prefiere mantenerse en el anonimato.
De todos modos, Benito y otras personas no han dudado en brindar con champán ante las cámaras de televisión y de la prensa en el local comercial situado en la calle de La Hoya, en el casco de Haría, un tranquilo pueblo blanco de arquitectura tradicional, con menos de 5.000 habitantes, donde residió César Manrique, cuya casa se ha convertido en museo.

Benito afirma que no es la primera vez que distribuye décimos premiados en el Sorteo de Navidad, pero solo un quinto premio, y ahora se ha coronado con este Gordo. Confiesa que este año se ha vendido menos lotería que en 2019 para este sorteo extraordinario, debido a la crisis del Covid, pero confía es que este golpe de suerte en Haría anime las ventas para el Sorteo del Niño.
Ha sido la noticia del día para este municipio conejero, famoso por sus 10.000 palmeras entre casas enjalbegadas con puertas y ventanas pintadas de verde, en un casco histórico situado en una meseta a 270 metros de altura, próximo al mayor acantilado de la Isla -donde está el conocido mirador hacia La Graciosa- y con el telón de fondo del impresionante volcán de La Corona, de cuyas erupción se originó la célebre cueva de Los Verdes y Los Jameos del Agua, donde César Manrique dejó su genial impronta.

Y aunque la suerte este 22 de diciembre en el fondo pasó de largo para todos sus moradores, excepto para uno o una, muchos están felices por este pellizco del Gordo vendido en el municipio, al que no le viene mal sonar en los medios de comunicación, a la espera de que pueda retornar el turismo, cuya afluencia se interrumpió por los avatares de la pandemia.
VICENTE PÉREZ
«No sé quién es el ganador, porque vendí el décimo con la máquina, pero estamos aquí muy contentos». Benito Salvador Perdomo Berriel regenta la Administración de Loterías de Haría, en el norte de Lanzarote, donde se vendió una participación del primer premio de la Lotería de Navidad, en el sorteo celebrado este 22 de diciembre.
En el pueblo se rumorea quién pueda ser el agradiado o la agraciada, pero por el momento la persona que ha conseguido los 400.000 euros prefiere mantenerse en el anonimato.
De todos modos, Benito y otras personas no han dudado en brindar con champán ante las cámaras de televisión y de la prensa en el local comercial situado en la calle de La Hoya, en el casco de Haría, un tranquilo pueblo blanco de arquitectura tradicional, con menos de 5.000 habitantes, donde residió César Manrique, cuya casa se ha convertido en museo.

Benito afirma que no es la primera vez que distribuye décimos premiados en el Sorteo de Navidad, pero solo un quinto premio, y ahora se ha coronado con este Gordo. Confiesa que este año se ha vendido menos lotería que en 2019 para este sorteo extraordinario, debido a la crisis del Covid, pero confía es que este golpe de suerte en Haría anime las ventas para el Sorteo del Niño.
Ha sido la noticia del día para este municipio conejero, famoso por sus 10.000 palmeras entre casas enjalbegadas con puertas y ventanas pintadas de verde, en un casco histórico situado en una meseta a 270 metros de altura, próximo al mayor acantilado de la Isla -donde está el conocido mirador hacia La Graciosa- y con el telón de fondo del impresionante volcán de La Corona, de cuyas erupción se originó la célebre cueva de Los Verdes y Los Jameos del Agua, donde César Manrique dejó su genial impronta.

Y aunque la suerte este 22 de diciembre en el fondo pasó de largo para todos sus moradores, excepto para uno o una, muchos están felices por este pellizco del Gordo vendido en el municipio, al que no le viene mal sonar en los medios de comunicación, a la espera de que pueda retornar el turismo, cuya afluencia se interrumpió por los avatares de la pandemia.






















































