VICENTE PÉREZ
Si una persona residente en el municipio de La Laguna se decide a dar la vuelta a Tenerife en guaguas públicas (186 km en total), cuando complete la circunvalación a la isla, otra persona que realice este recorrido en coche llegará al punto de partida 2 horas y 43 minutos antes que el usuario de TITSA, por lo que al conductor del vehículo privado le daría tiempo a llegar a la Península en avión y todavía viajero en la compañía del Cabildo tinerfeño estaría, en su tramo final del periplo, atrapado en las colas de la TF-5, con el cuerpo más molido que Willy Fog al completar su novelesca vuelta al mundo en 80 días.
Es lo que ha comprobado el Foro Canario contra la Incineración, que además de la defensa de una mejora de la gestión de los residuos en Tenerife lleva años reivindicando otras muchas cuestiones medioambientalistas, como un mejor transporte público y no una isla pensada para el coche.
El portavoz del foro, Juan Jesús González, ha hecho una prueba real para conocer cuánto se tarda en las guaguas públicas en dar la vuelta a la isla. Y el resultado: 5 horas y media, para un trayecto de 186 kilómetros, con punto de partida en la zona del Coromoto (La Laguna) y regreso al mismo lugar. Eso viene a equivaler casi a lo que se tarda en viajar de Tenerife a Noruega, y media hora más que en volar a Islandia.
Entre las conclusiones más importantes de este viaje alrededor de la Isla del Teide está el «calamitoso trayecto que no pisa tramo alguno del cierre del Anillo Insular entre Icod y Adeje, pensado mayormente para coches particulares».
Por tanto, el tiempo invertido por este viajero en circunvalar Tenerife en las guaguas de servicio público implica dedicar más del doble del tiempo que en coche coche privado,siempre y cuando todo vaya bien y no surja algún inconveniente que haga perder la conexión prevista, en especial en Icod en la línea hacia el Sur.
El aleccionador recorrido comenzó en La Laguna, no en la estación en el entorno de la rotonda de Padre Anchieta, sino en la zona del Coromoto, en dirección Sur. «Lo más importante es estar en Adeje a tiempo de la conexión con la 460 Adeje-Icod», afirma el Foro, «pues pudiera ser que hubiera otra opción vía Puerto Santiago (325) pero de seguro que requeriría más tiempo, además de peores frecuencias, que ya es difícil».
La Laguna – Santa Cruz, inevitable vayas a donde vayas (del Sur)
Hay que coger una guagua (054) en la calle San Antonio, en las inmediaciones de la antigua estación de San Benito, en estado de abandono, y llegar al Intercambiador de Santa Cruz, después de trasbordar a la 015 en Padre Anchieta, antes que en el tranvía. En este caso, la máquina expendedora se trabó y todo el mundo debió esperar más de cinco minutos al desbloqueo cuando esperaban por el enlace con la 015 en Anchieta.
La 112 hasta Los Cristianos, el tren bala
El Foro había calculado a coger la 110 para llegar a la estación de Adeje pero se la jugó con la 112 porque salía casi de inmediato, aunque no tenía claro que llegase a Adeje; y sí, efectivamente, sólo llegaba a Los Cristianos pero enlazar allí es relativamente sencillo.
«Eso sí, aquello es el tren bala, al igual que la 110, que no tiene que ver con nadie y no para en ningún sitio; en menos de una hora estás en el Sur y eso que te tragas semáforos e incluso cola para salir del Intercambiador de Santa cruz», relata Juan Jesús González, quien critica que funcionando tan bien esta línea directa de guaguas se plantee para ese mismo recorrido el estratosférico coste de un tren entre Santa Cruz y Adeje.
Los Cristianos-estación de Adeje, «no queda otra»
Directo Icod – La Laguna pero que sube a La Orotava y para en todas partes
Tras partir de Adeje a las 9:50 horas, el viajero del Foro logra llegó a Icod de los Vinos con tiempo de desayunar rápido en la propia estación para emprender de nuevo el rumbo al área metropolitana en la 108, que salía a las 12 horas.
En total fueron cuatro horas para llegar a Icod, desde el punto inicial de partida, mientras que de la Ciudad del Drago a La Laguna fue necesario emplear algo más de una hora, que, con el tiempo de espera, completaban esas casi cinco horas y media para que una persona atraviese los cuatro puntos cardinales de la isla.
Diez minutos exactos estuvo el conductor de la 108 luchando con la máquina expendedora en la estación. A un joven extranjero se le trabó la tarjeta y aquello no había manera, algo como lo que le ocurrió con la 015 a este reportero viajero. «No se entiende que ocurran estas cosas, por lo que, al menos en las estaciones, no se debe suprimir el pago en efectivo, pues las máquinas que están en todas las paradas del tranvía no existen en las estaciones de TITSA», se queja Juan Jesús González.
En tan largo recorrido se puede ser testigo de múltiples conversaciones y vivencias. «No faltó», cuenta el paciente circunvalador de la isla, «el comentario xenófobo del señor al que se le cayó el bastón al subir y ni se había preocupado de sacar el bono gratuito de la cartera, diciendo que esa ‘basura’ tenía para llegar a Canarias; pero después no tenía para cargar la tarjeta, cuando el chico le había ofrecido un billete de 50 euros al conductor que lo mandó a cambiar, por lo que el joven dispuesto a pagar sus 7,45 euros sin problema y el del bono gratuito lanzándole improperios en público sin cortarse un pelo».
A todas estas, al Foro le resultó sorprendente la subida de la 108 hasta la estación de La Orotava. Una línea cuyo plan de paradas y horarios tiene «un montón de asteriscos imposibles de entender para el profano». «Te subes y ya Dios dirá lo que te pueda pasar después, porque se supone que es directa y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia», ironiza.
Y, finalmente, nuestro viajero se baja en su punto de partida, en La Laguna. Ha tardado en el viaje alrededor de Tenerife 5 horas y 26 minutos. En movimiento realmente estuvo algo menos de tres horas y media, con lo que los tiempos de espera suman unas dos horas.
El portavoz del Foro contra la Incineración se queja de que no hay carriles exclusivos para la guagua en el Anillo Insular ni intercambiadores cercanos a las vías principales e interconexiones rápidas con líneas circulares. Solo hay «simbólicamente algunas paradas de guaguas construidas que ni se utilizan ni tienen efectividad alguna de cara al futuro».
Donde existen estas pequeñas obras, como en el caso de San Isidro, «no hay forma de que quiten a la guagua de la cola para entrar o para salir porque ahí el objetivo es que coja el transporte público el que no le queda más remedio, por no tener coche».
Agotado, este usuario de TITSA, de haber tomado un avión en lugar de montarse en la guagua pública, ya estaría en la maniobra de aterrizaje en Oslo o ya en tierra en Islandia rumbo a su capital.
Y eso que esta experiencia se hizo un día laborable, por la mañana, a través de las principales vías rápidas de Tenerife y en trasbordos en centros urbanos principales de la isla. De haber elegido como destinos municipios o barrios de menor población, con trasbordos por carreteras comarcales o de ámbito municipal, en días festivos y horario nocturno, el periplo hubiera sido aún más agotador, interminable, o a lo mejor sencillamente imposible, según el horario que se eligiera.
