El Juzgado deja en libertad provisional a los dos activistas denunciados por la promotora del hotel de La Tejita

Este martes han comparecido ante el juez los dos ecologistas que se subieron a las grúas de construcción y ha desestimado la prisión preventiva y la orden de alejamiento de las obras que pedía la promotora Viqueira. En el exterior de la sede judicial un centenar de personas ha arropado a los procesados

La activista que compareció ante el juez (derecha), a su llegada al Juzgado. / ALFONSO BOULLÓN

VICENTE PÉREZ

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Número 3 de Granadilla ha desestimado la prisión preventiva y orden de alejamiento que pedía el grupo gallego Viqueira, promotor del hotel de La Tejita, para los activistas  (un hombre y una mujer) que entraron en su propiedad y se encaramaron durante 11 días en lo alto de las grúas de construcción para reclamar la paralización de las obras, según han informado fuentes ecologistas y del Tribunal Superior de Justicia de Canarias.

Ambos han quedado en libertad condicional, aunque continuarán las diligencias de investigación abiertas por delitos de usurpación, coacciones y desobediencia a los agentes de la autoridad.

Ante la petición de la acusación particular que ejerce la constructora, el Juzgado ha celebrado la comparecencia que prevé el artículo 505 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal

Ante la oposición de la Defensa y del Ministerio Fiscal a la petición de prisión provisional, la autoridad judicial ha decretado la puesta en libertad provisional del los investigados, por considerar, como señala el Ministerio Fiscal, que no se dan los supuestos para la prisión provisional.

A saber: «no hay riesgo de fuga», porque «los investigados han comparecido voluntariamente a sus declaraciones en el Juzgado y «han facilitados sus correspondientes domicilios».

Tampoco hay  riesgo de obstrucción de la investigación abierta, «porque no hay posibles pruebas que pudieran destruir».

Y, por último, no se aprecia riesgo real  de que reiteren el delito, «teniendo en cuenta que las obras se encuentran provisionalmente paralizadas por orden administrativa, y que los únicos trabajos serán los de aseguramiento del material y maquinaria, tal como ha manifestado el letrado de la parte denunciante».

Los dos activistas, el día en que se bajaron de las grúas tras pasar 11 días en lo alto del as obras. / ALFONSO BOULLÓN

Las obras del hotel han sido finalmente paradas de manera cautelar por el Ministerio de Transición Ecológico y Lucha contra el Cambio Climático, hasta que se apruebe de manera definitiva el nuevo deslinde público marítimo terrestre y su servidumbre de protección, que se halla en revisión a petición de las asociaciones ecologistas Salvar La Tejita y ATAN, que defienden una servidumbre de protección de 100 metros de anchura.

Las dos personas denunciadas han llegado al Juzgado arropadas por más de un centenar de personas que se han concentrado en el exterior de la sede judicial para expresarles su apoyo.

Entre ellos ha habido miembros del colectivo Salvar La Tejita, que han asegurado que «la lucha contra este proyecto con múltiples irregularidades continuará asta el final por la vía judicial», en el ámbito penal y en el contencioso administrativo.

La empresa promotora también ha anunciado que va a «luchar» en los tribunales por sacar adelante su proyecto, que obtuvo licencia del Ayuntamiento de Granadilla y otras autorizaciones de administraciones supramunicipales, pero que ser verá afectado por la nueva delimitación del dominio público; al tiempo que ha advertido de que presentará querellas contra cargos públicos de partidos y portavoces ecologistas que han tachado de «ilegales» las obras.

La clave ahora es si finalmente la servidumbre de protección queda en 20 metros de ancho, como propone la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y el Mar, o en 100 metros de anchura.

En un caso podría afectar a un 20% del hotel previsto, mientras que el segundo la parte que no podría ejecutarse llegaría hasta las res cuartas partes, lo que haría inviable el establecimiento de lujo proyectado, y obligar a demoler parte de lo ya edificado.

 

 

 

Salir de la versión móvil