VICENTE PÉREZ
El alcalde de La Guancha, Antonio Hernández, defiende «por motivos de seguridad» la tala de casi un veintena de árboles de especies canarias en el colegio público Plus Ultra plantados hasta más de 40 años por el alumnado, a pesar de que comprende el «valor sentimental» que tengan para el centro ya que se sembraron entonces gracias a un proyecto educativo sobre flora autóctona.
El regidor del municipio tinerfeño ha respondido así este viernes, preguntado por PLANETA CANARIO, sobre la información publicada en este diario según la cual exalumnos y vecinos de este CEIP critican por desmedida la tala, al entender que hubiera bastado con una poda de ramas, en algunos ejemplares, pero no una medida tan drástica.
Al respecto, el alcalde guanchero (del PP), asegura que el Ayuntamiento, ante la petición que la Consejería de Educación del Gobierno canario hizo para vigilar posibles riesgos de árboles de gran porte en los centros educativos, encargó a una empresa especializada esta labor en el Plus Ultra, que fue la que procedió a la tala.

«Lo que hicimos es para garantizar la seguridad de los niños, y hay un expediente administrativo con el informe de la empresa», subraya el mandatario, quien además pone de relieve que, según la adjudicataria de estos trabajos, los árboles cortados rebrotarán, y solo alguno aislado no lo hará.
Apuntó además que cuando se empezaron a podar las ramas, en «una buena parte» de los ejemplares se comprobó que los troncos tenían el interior muerto, aunque indicó que hay además otros motivos para la medida adoptada, como que un tendido eléctrico pasaba por dentro de árboles y las raíces de otros se han metido en conducciones pluviales y han roto los muros perimetrales del colegio, donde habrá que hacer obras.

«La responsabilidad si ocurriera un accidente con estos árboles es del Ayuntamiento; insisto en que comprendo la parte sentimental que comentan algunos vecinos, pero luego está la seguridad de los usuarios en una zona donde pueden pasar al día 500 personas, y ya el año pasado se nos cayó un árbol al suelo; entonces tuvimos la suerte de que no pasara ninguna desgracia», explica Hernández.
Los vecinos que se se dirigieron el jueves a este periódico para quejarse de esta tala sostienen que no han visto signos de que los árboles estuvieran enfermos como para justificar cortarlos por el tronco.






















































