Ordenan desalojar a campistas y cerrar accesos a Punta de Abades, futura zona hotelera de Arico

El Ayuntamiento ha ordenado a la Policía Local acabar con el campismo y la circulación ilegal en ese litoral, que incluye la llamada leprosería, área donde se ejecutará un proyecto de cuatro hoteles de lujo para 3.000 camas y equipamientos complementarios en avanzado trámite. Enormes carteles prohíben acampar desde hace años pero hasta ahora no se había hecho cumplir. El concejal de Seguridad y Medioambiente asegura que se hará lo mismo en los 20 kilómetros de costa que tiene el municipio

VICENTE PÉREZ

La Policía Local de Arico  ha notificado, uno por uno, a los campistas instalados en Punta de Abona, que deben desmantelar sus tiendas de campaña y salir de esta punto del litoral del sur de Tenerife porque la acampada no está permitida.

La prohibición reza en carteles desde hace años, algunos -los referidos al dominio público marítimo terrestre- instalados por el Ministerio de Medio Ambiente junto a las playas-, lo cual no había sido obstáculo hasta ahora para que el lugar se convirtiera en un punto tradicional de acampada, sin orden ni concierto.

Ha sido imagen habitual ver las playas llenas de tiendas de campaña, con círculos de piedra para barbacoas y,  por el incivismo de una parte de estos usuarios, los pequeños barranquillos traseros de estas zonas de baño se ven llenos de suciedad,  ya que no hay baños ni otros servicios.

El primer teniente de alcalde, y concejal de Seguridad Ciudadana y Medio Ambiente, Sebastián Martín, ha anunciado en la mañana de este jueves que «en las próximas horas» se procederá al cierre de todos los accesos para vehículos a entre Abades y la Punta de Abona.

Un paraje adonde llegará el turismo: 3.000 camas en trámite

Momento en que la Policía y el primer teniente de alcalde comunica la orden de desalojo a algunos campistas.

Fuera del domino público marítimo terrestre vigente hasta el momento, toda Punta de Abona, incluida la antigua leprosería (llamada así aunque nunca llegó a usarse como tal porque la obra quedó inconclusa hace casi 80 años) es propiedad privada, y en ella se va a acometer una de las mayores inversiones turísticas en Canarias, pues superará los 363 millones de euros promovida por la empresa Playa de Arico,  que prevé emplear a  unas 1.600 personas, de las que 1.493 formarán parte de la plantilla de cuatro hoteles de cinco estrellas con un total de 2.985 plazas, un gran parque recreativo, un balneario para talasoterapia y un centro comercial.

Para ello está en avanzado trámite la nueva ordenación territorial de Punta de Abona, pues se le ha dado más celeridad al estar declarado este proyecto como de interés estratégico por parte del Gobierno canario. El suelo para hoteles se ha retranqueado hacia la autopista, mientras que la leprosería (que tiene valor histórico para el Cabildo de Tenerife) quedará para un plan especial con el fin de decidir qué uso complementario tendrá denro de este ámbito turístico, sin que en todo caso se pueda edificar más de lo que ya está construido, e incluso se deberá rehabilitar lo que no esté en ruinas.

Imagen de julio pasado: tiendas de campaña atadas a un cartel del Ministerio de Medio Ambiente que prohíbe acampar.

No obstante, el primer teniente de alcalde afirma que el plan de acción iniciado con estos desalojo de campistas y cierre de pistas de acceso no se limitará a Punta de Abona, sino que «continuará progresivamente en el resto de los más de 20 kilómetros de la Costa de Arico».

En palabras del edil, esta medida «está destinada a reforzar la seguridad de una de las zonas más afectadas del municipio por el uso irregular de su suelo», pues «la zona se ha usado ilegalmente para celebrar macrofiestas, acampadas (con casetas de campaña, vehículos todoterreno o autocaravanas)».

La fundación Telesforo Bravo cree que ya era hora de tomar cartas en el asunto

Imagen de una de las playas de Punta de Abades este verano.

En julio pasado, la fundación Telesforo Bravo-Juan Coello denunció «el más absoluto descontrol» que sufre esta costa en cuanto al campismo ilegal y la suciedad, al tiempo que cuestionó este proyecto turístico, pues considera que «una actuación de esta envergadura no lo soporta el medio natural», cuando, a juicio de esta fundación, «se trata de un maravilloso ecosistema árido con zonas deterioradas que habría que que recuperar y regenerar» desde un punto de vista ecológico, de modo que se pudieran disfrutar de este paisaje sin necesidad de urbanizarlo o alterarlo más.

Este viernes, tras conocer la decisión del Ayuntamiento de Arico, la fundación se ha congratulado de que el consisotrio «haya tomado cartas en el asunto de las acampadas ilegales»,  que «estaban produciendo importantes perjuicios ambientales por la acción de algunos desaprensivos; y se da cumplimiento así a la normativa que prohíbe acampar allí».

Edificaciones de la llamada leprosería, abandonada hace 80 años.

 

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