PLANETA CANARIO
Un año ha durado la alternancia política en la alcaldía de Santa Cruz de Tenerife. Después de casi 40 de gobiernos presididos por Coalición Canaria (CC), este partido solo ha estado un año en la oposición, y ha logrado hacerse de nuevo con el bastón de mando chicharrera merced a una moción de censura en la que ha contado con los votos del Partido Popular (PP) y de una concejala tránsfuga de Ciudadanos (Cs), Evelyn Alonso.
José Manuel Bermúdez, que ya había sido alcalde en los dos pasados mandatos, ya es de nuevo alcalde, tras desbancar a Patricia Hernández (PSOE), que cogobernaba la capital tinerfeña con dos concejales de Cs, y el apoyo externo de Unidas Podemos (Izquierda Unida-Podemos-Equo).
En el exterior del Ayuntamiento, mientras se celebraba el pleno, tuvo lugar una concentración ciudadana del gobierno censurado y en repulsa de la moción de censura que finalmente ha salido adelante por 14 votos frente a 13.
La marcha, en marzo pasado y en pleno estado de alarma, de uno de los ediles de la formación centrista, Ramón Lazcano, abrió la puerta a esta moción de censura, ante el perfil ideológico de Evelyn Alonso marcadamente contrario a la izquierda, tanto al PSOE como a Unidas Podemos, y ello a pesar de que en mandatos pasados, cuando fue concejala, dirigió duras críticas a los gobiernos de CC en aspectos como la seguridad ciudadana, la planificación urbanística, las políticas sociales y las promesas a su juicio incumplidas desde hacía décadas para resolver problemas de la ciudad.
Se da la circunstancia de que el actual líder del PP en Santa Cruz, Guillermo Díaz Guerra, ha reconocido en privado (se aireó un audio de una reunión interna de su partido) y en público el mal concepto que tiene de CC, al que tachó recientemente de «agrupación de intereses vinculada a intereses empresariales, y además malos gestores», y en la campaña electoral de 2019 llegó a prometer que si de él dependía no volvería a haber en cuatro años un alcalde de Coalición Canaria.
La moción viene precedida también de la polémica sobre el transfuguismo. En los primeros meses del mandato pasado, CC y PP atacaron de manera furibunda a Patricia Hernández por apoyarse en dos concejales desautorizados por Cs, el citado Lazcano y Matilde Zambudio, a los que su partido había expulsado por desobedecer las directrices y pactar con el PSOE, si bien con el paso de los meses la expulsión nunca llegaría a ser definitiva y Cs, que en campaña electoral defendió la necesidad de un nuevo gobierno sin CC en la capital, acabó aceptando el acuerdo con los socialistas como «positivo» para la ciudadanía.
Ahora, CC y PP se apoyan en una concejala declarada tránsfuga, pues Cs notificó su expulsión definitiva, y ha pasado a tener la consideración de no adscrita.
En aplicación de la legislación antitransfuguismo, Evelyn Alonso no podrá cobrar sueldo como concejala del nuevo grupo de gobierno, circunstancia que parece no inquietarle demasiado, porque ha asegurado públicamente que se conformará con las dietas por asistencia a plenos y comisiones.
