Ningún paciente con covid-19 ha necesitado UCI en Canarias entre los ya vacunados con dos dosis

En las últimas dos semanas se ha diagnosticado este virus en 5.357 personas en Canarias (el 10% ya tenía las dos dosis de la vacuna puesta), de las que 123 han necesitado hospitalización, 76 no vacunados y 21 con la pauta de vacunación completa, según ha informado la Consejería de Sanidad

Hospital Universitario de Canarias (HUC) y Hospital Doctor Negrín, donde se han registrado brotes de Covid-19.

PLANETA CANARIO / AGENCIA SINC

La Consejería de Sanidad  del Gobierno canario ha confirmado en las últimas dos semanas 5.357 casos nuevos de covid-19, de los que ningún paciente con la vacunación completada contra este virus ha requerido atención hospitalaria en una unidad de cuidados intensivos (UCI).

El 10% de estos contagios nuevos diagnosticados (536 personas) había recibido la pauta completa de vacunación.

Esto indica que la vacuna, si bien no impide infectarse de este coronavirus, sí reduce el riesgo de que la enfermedad curse de la manera más grave.

Según los datos hechos públicos este viernes, 16 de agosto, por Sanidad, de las 123 personas que han tenido que ser hospitalizadas en esta última quincena, 76 no estaban vacunadas y 21 tenían la vacunación contra el covid-19 ya completada.

En total, de las personas infectadas en este periodo el 72% (3.821 casos) no estaban vacunadas, mientras que el 17,2% (1.413 casos) habían recibido solo una dosis.

Hasta este jueves 15 de julio, un total de 979.440 personas en Canarias tenían ya la pauta vacunal completada, lo que supone el 43,6% de la población total del Archipiélago, y casi el 50% de la población diana, es decir, la que está llamada a vacunarse contra el covid-19, la mayor de 12 años.

En la actualidad los hospitales canarios atienden a 312 pacientes con covid-19, de los que 46 se hallan en UCIs.

Las vacunas no impiden infectarse, pero sí los síntomas graves

Vacunación en Tenerife por parte de personal del HUC.

Según explica en un reportaje la agencia SINC , las vacunas actualmente disponibles contra el nuevo coronavirus no están diseñadas para impedir la replicación del virus en la mucosa de las vías respiratorias superiores. Así pues, una persona vacunada puede infectarse y, aunque no desarrolle la covid-19 grave, puede transmitir la infección a otras. Esa es la teoría, y de ala insistencia en que las personas vacunadas sigan teniendo que respetar las seis M: mascarilla, metros de distancia, manos limpias, menos contactos, más ventilación y me quedo en casa si tengo síntomas.

En el pasado medio año, estudios en numerosos países, con cientos de miles de personas en total, han puesto a prueba en el mundo real este hecho teórico para esclarecer si las vacunas además frenan la infección y la transmisión a otros.

Menos carga viral y menos infecciones

Hay sólidas evidencias de que las vacunas previenen de manera efectiva las infecciones tanto sintomáticas como asintomáticas, y que por tanto reducen la transmisión entre la población.

A principios de abril el Centro de Control de Enfermedades (CDC) estadounidense publicó los resultados de un seguimiento a unos 4.000 sanitarios vacunados, que hallaban una eficacia de hasta el 90 % en las vacunas a la hora prevenir la infección.

En España también se han recopilado evidencias positivas. Un trabajo en Cataluña con más de 100.000 trabajadores de hospitales y residencias, y con los propios residentes, hallaba una reducción de entre un 85% y 96% de la infección.

Un informe publicado a finales de mayo por el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) del Ministerio de Sanidad concluye, a la luz de estos estudios: “Según la evidencia disponible podemos afirmar que la eficacia de las vacunas aprobadas en la actualidad es alta y, por tanto, el riesgo de infección tras la exposición al virus es muy bajo”.

Menos tiempos de eliminación del virus

Vacunas contra el covid-19.
Otro parámetro analizado es el tiempo que una persona infectada emite al medio partículas virales potencialmente capaces de infectar a otros. Y en este punto los resultados son igualmente alentadores: un estudio con la vacuna de AstraZeneca halló que este tiempo fue de una semana en vacunados, frente a dos semanas en no vacunados.

Para el informe del CCAES, “hay indicios de que, en caso de infección tras la vacunación, además de la reducción de la carga viral, también podría estar reducido el tiempo de eliminación del virus”.

Protección indirecta

¿Cómo confirmar si, en efecto, dado su menor riesgo de infección y su baja carga viral en caso de infección, una persona vacunada transmite menos la covid-19? La prueba de fuego es medir la protección indirecta, es decir, las infecciones en el entorno de personas vacunadas.

En las residencias de mayores en España se ha visto que el riesgo de infectarse por SARS-CoV-2 también fue menor en los residentes que no se vacunaron, de forma muy parecida a los vacunados

En un estudio realizado en Escocia con unos 145.000 trabajadores sanitarios y 95.000 convivientes se observó que, a las dos semanas de la vacunación, los convivientes de los trabajadores vacunados infectados tenían un menor riesgo de infección que los convivientes de trabajadores sanitarios no vacunados.

En la misma línea van los resultados del trabajo llevado a cabo en residencias de mayores españolas durante el primer trimestre de 2021. Además de evitar “al menos 17.000 casos y 3.500 fallecimientos” en los primeros tres meses del programa de vacunación en España, las autoras concluyen que “la vacunación ha sido muy eficaz para evitar infecciones, tanto sintomáticas como asintomáticas”, y que ha conferido una alta protección indirecta: “En las residencias de mayores en España se ha visto que el riesgo de infectarse por SARS-CoV-2 también fue menor en los residentes que no se vacunaron, de forma muy parecida a los vacunados”.

Sigue vigente, sin embargo, la recomendación de cautela, entre otras razones porque aún no se sabe cuánto dura la protección de las vacunas.

Como recordó a la agencia SINC a finales de junio el inmunólogo José Gómez Rial, del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela y Coordinador de Inmunología en el Grupo de Investigación en Vacunas GENVIP, “el funcionamiento de las vacunas en el mundo real muestra que las vacunas parecen reducir la contagiosidad y frenar la transmisión”, pero “también datos en vida real están mostrando brotes en residencias donde todos están vacunados, brotes asintomáticos o sintomáticos leves pero que indican que de algún modo sigue habiendo transmisión entre los vacunados”.
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