PLANETA CANARIO
La Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País acogió recientemente la última actividad de la programación cultural que en torno a la figura de José de Viera y Clavijo se está llevando a cabo en Madrid, en el que se presentó la publicación en Ediciones Idea de las Obras Completas de este escritor ilustrado, bajo la dirección científica de Rafael Padrón y la colaboración de distintos especialistas.
Este proyecto editorial, que se encuentra en fase de realización, con 28 obras editadas, de las 52 que componen la totalidad de la producción del autor canario, tiene por objetivo dar a conocer los textos, en ediciones críticas, de uno de los referentes más singulares de la Ilustración española, algunos de ellos hoy en día inéditos, según informa NAB Hub Culture.
En este acto de presentación, intervinieron Fátima de la Fuente, presidenta de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País; Tomás Van de Walle, director de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria (de la que el propio Viera y Clavijo fue director), y Rafael Padrón, director de la Cátedra Viera y Clavijo de la Universidad de La Laguna y director científico de la edición.
Fátima de la Fuente agradeció a Tomás Van de Walle la invitación a la Matritense de formar parte de elenco de instituciones que apoyasen el proyecto expositivo y cultural sobre Viera y Clavijo en Madrid, y celebró la colaboración emprendida entre la Matritense y la Real Sociedad de Gran Canaria cuya “labor de mantener vivas a las Reales Sociedades Económicas de nuestro país, que sin ser una tarea fácil está llena de ventajas”.
Por su parte, Tomás Van de Walle expresó su satisfacción de ver cumplido este merecido reconocimiento a Viera y Clavijo como figura de la Ilustración española, así como el profundo compromiso y trabajo de años que encierra un proyecto de estas características, por lo que agradeció las facilidades dadas por las instituciones participantes, así como a la figura de su comisario, el Dr. Rafael Padrón por llevarla a buen puerto.
Padrón: «Defendió la naturaleza y la verdad histórica»
Rafael Padrón, como director de la edición de las Obras Completas que se presentaban esta tarde, realizó una introducción sobre esta empresa editorial y el valor de la figura de Viera y Clavijo, que con “ocasión del Bicentenario en 2013, surgió la idea de comenzar a editar las obras completas de Viera, como obligación de una sociedad que tiene a este autor como uno de sus importantes referentes culturales. En el caso de nuestro polígrafo, consideramos en aquel momento que era inconcebible que no contara con unas obras completas, a diferencia de otros personajes de la Ilustración a nivel nacional. Hasta la fecha no se ha recogido la totalidad de su producción histórica, literaria, epistolar, científica, etc.”.
Padrón sintetizó durante su intervención la semblanza de Viera y Clavijo proyectado a través de su obra:
“Acérrimo defensor de la naturaleza y de su conservación; firme partidario de la búsqueda de la verdad histórica, de las fuentes como recurso ineludible para la construcción del discurso histórico, superando los prejuicios y las supercherías; convencido valedor del papel de la educación como eje motor del progreso de los pueblos, junto con el desarrollo del comercio y de la industria; defensor de la paz y europeísta convencido; apologeta del diálogo, del valor de la palabra como elemento enriquecedor del pensamiento… todo eso es Viera y Clavijo. En él se suman el inconformismo, la crítica, la verdad, la ruptura de tópicos y convencionalismos, la consagración al trabajo por el dulce placer de la curiosidad por conocer, todo ello salpimentado de un elemento primordial: la risa, esa risa socrática, liberadora, catártica, que define una existencia humana auténtica y soberana; una risa sarcástica, volteriana, que hace añicos, sin dejar títere con cabeza, la ignorancia, la superstición, las actitudes ufanas y otras vanidades; en suma, una risa santificada, como la de Zaratustra…”
Una obra de un autor cosmopolita
En palabras de su director, “se trata de una edición que supera, tanto en su corrección formal, como por su fijación textual y por sus eruditas y noticiosas notas que conforman un aparato crítico excepcional, un monumento editorial realizado con los pilares del más profundo esmero y paciencia de sus editores literarios, con la finalidad de ver culminada la obra de la prolífica vida del escritor isleño. La finalidad de editar las Obras Completas de Viera es ofrecer al público, tanto al especializado como a las personas interesadas en el tema de la cultura en general, la obra íntegra del escritor canario.”
Padrón, en un momento álgido de su intervención, recordó la referencia que hacía el polígrafo realejero sobre los canarios, “a veces somos «moluscos demasiado asidos a aquellas peñas del Atlántico» y precisamente debemos trascender el marco local y proyectar la imagen de nuestros referentes culturales, por su potencialidad, a nivel nacional y en el extranjero y especialmente la de nuestro ilustre polígrafo, para que sea reconocida en el conjunto de la cultura hispánica e internacional.
El cosmopolitismo que subyace en la mentalidad de Viera y el carácter intercontinental de las Islas inciden en ese carácter exterior y deseamos que su figura continúe siendo puesta de relieve y su obra ampliamente divulgada y no relegada a la lontananza de la ultraperiferia atlántica”.
Guimerá: «No solo era ilustrado, sino reformador»
Seguidamente, tuvo lugar una mesa redonda moderada por Agustín Guimerá Ravina (CCHS-CSIC), cuyo investigador abordó «La obra histórica de Viera y Clavijo», a la que le siguieron las intervenciones de Joaquín Álvarez Barrientos (CCHS-CSIC) que nos acercó a «La obra literaria de Viera y Clavijo» y Paloma Fernández-Quintanilla (UCM) que trató sobre «Los salones femeninos del Madrid ilustrado en la época de Viera y Clavijo».
Guimerá Ravina ofreció pinceladas de la significancia de la obra histórica de Viera, como el hecho de que “en todas las sociedades históricas de la costa este de Estados Unidos, existiera un ejemplar de la edición príncipe de Viera y Cavijo. Esto es muy sintomático, no solo porque hubiera un comercio de vinos con las Trece Colonias y después con los recién independizados Estados Unidos, sino que esto demuestra el interés de la elite norteamericana por la cultura española, y en este caso por la cultura de unas islas atlánticas”.
Para el investigador del CSIC, Viera no solo perteneció a la fase primera de la Ilustración en Canarias, de la crítica erudita, sino que “era un reformador sin saberlo, y de hecho cuando estuvo establecido en Gran Canaria como arcediano de Fuerteventura, realizó un labor reformadora, callada y sutil, que está volcada en su obra”.
Para Guimerá, a pesar del cierto tono pesimista y crítico con el que escribe sus obras y que queda evidenciado claramente en su correspondencia, en el año 1785 “Viera, a la espera de su auge económico, manifiesta convencido que «el tiempo presente está preñado de futuro»”.
Paloma Fernández: «Los salones ilustrados reflejaron los cambios sociales»
Paloma Fernández Quintanilla centró su intervención sobre la mujer ilustrada en España. Concretamente en el funcionamiento de los siete salones femeninos e ilustrados en Madrid, que existieron durante la estancia de Viera y Clavijo en la Villa y Corte, en los que “a diferencia de los salones franceses en los que se fraguó el enciclopedismo y el movimiento ilustrado, nuestros salones fueron el eco de todos los cambios que se produjeron en el Siglo de la Luz. No fueron revolucionarios pero si el eco de la literatura y de las modas de la época”.
Estos salones nacieron a partir de las iniciativas de las aristócratas ilustradas, y fueron ubicadas en fincas campestres de recreo. Los más destacados fueron La Moncloa de la Duquesa de Alba, El Capricho de los Duques de Osuna en la Alameda de Osuna y La Quinta del Pardo levantada por los Duques de Arcos.
Para Fernández-Quintanilla, además de que la música amenizará las tertulias, las fiestas y los bailes, como el fandango, “lo revolucionario fue la aparición en los salones del cortejo, entendido como el acompañante oficial de la mujer casada, esta costumbre nos viene de Francia y de Italia, consistiendo en presenciar el adorno y arreglo de la noble a primeras horas de la mañana, en la que le regalaba abanicos o la acompañaba al teatro.
Este hecho que parece una frivolidad, llegó a poner en entredicho la institución matrimonial, donde incluso Carlos III va a puntualizar que va en menoscabo de la misma, al preferir los jóvenes ser cortejos de las madamas y petrimetras que maridos de estas señoras, porque salía muchísimo más caro. Los salones van a reflejar perfectamente estos cambios sociales”.
Barrientos: «Vino a Madrid porque las islas se le quedaban pequeñas»
La intervención de Joaquín Álvarez Barrientos, cerró la mesa redonda con varias apreciaciones sobre la obra literaria y el alcance de la figura de Viera y Clavijo.
El ilustrado canario sufre el impacto de dos grandes figuras, también canarias, una la familia Iriarte, “que tiene mucho protagonismo tanto en la época como en la historiografía posterior, y esa fuerza hace que otros personajes tengan menos dedicación y después otro personaje, como es el ingeniero Bethencourt que tiene una proyección europea absoluta”.
Desde la concepción del Viera literato, Álvarez Barrientos apunta la necesidad del polígrafo de intentar “destacar desde muy pronto, como se observa en las primeras líneas de sus Memoria», de ser famoso y darse a conocer con su escritura. Una escritura que resulta lo peor, porque está en el ámbito estético y en el ámbito ideológico de la peor tradición cultural española”. Sin embargo, el hecho de conocer a Feijoo cambia radicalmente su forma de pensar, accede al mundo de la razón, accede al mundo de la historia, accede al mundo de la crítica, accede a lo que denominamos modernidad, reformismo, progreso. Eso le vale cambiar su manera de escribir, con otra estética, otros objetivos, con otros intereses y otros referentes que le permiten ingresar en la Tertulia de Nava”.
Para Álvarez Barrientos la venida a Madrid obedece a que para Viera y Clavijo “las Islas se le han quedado pequeñas, a pesar de su posición, proyección y relaciones sociales destacadas que ha obtenido, además del interés por publicar su Historia de Canarias, tiene la necesidad de triunfar y ser célebre como se evidencia en sus escritos. París era el non plus ultra en el imaginario ilustrado, y aunque en cierta manera es crítico y muestra cierto desdén con Madrid, a Madrid y al Marqués de Santa Cruz le debe todo. Viera es un cortesano, es un hombre de letras cortesano, reflejado en las tertulias a las que asiste de índole cortesano o el de aquellos escritores que están en la órbita del funcionariado ilustrado, no va a aquellas tertulias de café que son las más modernas que había en aquel entonces en España. No es un escritor que quiera vivir de la literatura como muchos otros en su época, él se vincula al modelo de escritor cortesano, de escritor con un mecenazgo y transita por ese camino”.
….Y tras su periplo europeo, no encajaba en Madrid
El no encaje de Viera a su regreso a Madrid, tras su periplo europeo, obedeció a que no se dio cuenta de lo que estaba pasando en la Corte en los años ochenta, “un proceso de nacionalización de la cultura española”, se están creando lo que luego van a ser grandes referentes de nuestra cultura, como Cervantes o Juan de Herrrera. En definitiva, “va a contracorriente de la líneas que se están desarrollando culturales y de política cultural en el Madrid cortesano”, muy alejando de ese espíritu e influencia francesa que tanto apreciará Viera.
En ese marco, Álvarez Barrientos encuadra el “fracaso” de Viera que muestra en sus cartas al volver a Canarias. Un ejemplo de lo opuesto fueron los Iriarte, donde “no solo no vuelven a las islas, sino que triunfan absolutamente en Madrid, tienen cargos en las embajadas, etc., y de hecho los llamaban «los estanqueros de la literatura», porque eran los que repartían, los que tienen el control y el poder, muy bien colocados en los órganos de la Administración y la política cortesana”.
Concluye evidenciando que Viera es un hombre que pertenece al “modelo cortesano de escritor, de hecho, en 1789 forma parte del elenco de autores que se toman como renovadores de la cultura española, y que se quieren ofrecer al mundo como renovadores de la cultura. Se le presenta como alguien que ha escrito la «Historia de Canarias», pero ha escrito una historia local, algo que en teoría no tiene el peso de lo que tiene escribir la historia de España, ahora bien, lo que muestra Sempere es que esa «Historia de Canarias», es una historia local, es una historia escrita con los modernos métodos, con la técnica moderna, con el rigor científico acudiendo a los datos, es decir, no a la manera antigua. Viera sigue la crítica. La crítica es el concepto fundamental del trabajo moderno en el siglo XVIII, y él no es, y Sempere lo valora, también como ejemplo de escritor que está al servicio del proyecto cultural de Carlos III”.
«Un representante de la ilustración española, no solo canaria»
A su vuelta a Canarias, publica lo que sería la “cumbre de su trayectoria intelectual”, el Diccionario de Historia Natural. Dedicarse a la historia natural en el siglo XVIII, para Álvarez Barrientos significa “dedicarse al mejor método para comprender la realidad, para explicar la realidad. Dedicarse a escribir la Historia Natural significa haber comprendido la relación que hay entre las diferentes ciencias y tener un enfoque absolutamente empírico y experimental, taxonómico”.
Según mostró en su intervención final este investigador del CSIC, “Viera y Clavijo es un personaje que naturalmente hay que reivindicar, pero hay que reivindicarlo pensando en que no es un representante de la Ilustración local, ni de la Ilustración isleña, sino que es un representante de la Ilustración nacional, de la Ilustración española, como hay otros, y que en bastantes casos ha tenido proyección internacional por la gente a la que conoció. Creo que presentarlo de esta manera, también lo sitúa muy bien y hace que podamos valorar mejor su aportación, no solo lo que escribió sino también lo que hizo en las Islas, porque lo que hizo en ellas se estaba haciendo en otros lugares también de Europa”.
Aunque el programa cultural concluye con esta actividad, el público y los visitantes de Madrid podrán disfrutar de las exposiciones Viera y Clavijo. De isla en continente en la Sala Hipóstila de la Biblioteca Nacional de España y Fortunata Natura. Viera y Clavijo y la ciencia española, en el Paseo Carlos III del Real Jardín Botánico de Madrid, que permanecerán abiertas hasta el domingo 5 de mayo.
