Una familia lleva a los tribunales el Plan de El Toscal para que no se derribe su casa del siglo XIX

Nieves Hernández Gorrín y sus hijos presentan un recurso contencioso administrativo en vista de que el Ayuntamiento chicharrero no les garantiza la catalogación de su propiedad, que en el plan se prevé derribar para crear una plaza en una antigua ciudadela

La casa, en vista aérea de GOOGLE MAPS, y los mosaicos históricos de su interior.


VICENTE PÉREZ

En el chicharrero barrio de El Toscal muchos intereses han presionado desde siempre para que no se protejan construcciones antiguas y poder derribarlas con el fin de construir nuevos edificios. Pero una familia lucha desde hace años por lo contrario, es decir, por que se proteja su vivienda del siglo XIX.

Y ha decidido llevar su reivindicación a los tribunales de Justicia, donde Nieves Hernández Gorrín y sus hijos han presentado un recurso contencioso administrativo contra el Plan Especial de Protección de este Bien de Interés Cultural (BIC) en Santa Cruz ce Tenerife.

Durante la tramitación del plan se cambió la calificación de la casa, que originalmente estaba recogida como una más de las viviendas protegidas del BIC, en la calle San Francisco Javier, número 50.

Ubicación de la casa, señalada con una cruz, en una manzana de viviendas en ruinas. / GOOGLE MAPS

NO ESTÁ EN RUINAS

El Ayuntamiento la consideró un almacén en estado de ruina y tras alegaciones de dos particulares, el documento se modificó para prever su demolición y en su lugar construir  una plaza en la entrada del resto de los inmuebles de una antigua ciudadela o pasaje.

Esta familia respondió al Ayuntamiento defendiendo la habitabilidad del inmueble, ya que su estado no es de ruina (ni existía dicha declaración), como demuestra un informe de un arquitecto, en el que consta que no hay ningún problema estructural; al tiempo que presentó pruebas  de que, a juicio de los reclamantes, demostraban la pertenencia de la casa al conjunto del pasaje o ciudadela.

Claramente la casa no está en estado ruinoso, sino todo lo contrario.

«Es la casa de nuestra bisabuela, donde vivieron también nuestros abuelos y nacieron tanto nuestra madre como nuestra tía. Con ese gran valor simbólico y emocional, hemos mantenido la casa habitable, pese a los impedimentos del propio ayuntamiento al ponernos trabas para la obtención de permisos dirigidos a su conservación», declaran los propietarios a PLANETA CANARIO.


ACUERDO PLENARIO

Su historia ya la contó en su día esta diario, tras lo cual llegó una breve esperanza, en 2024, cuando el Pleno del Ayuntamiento de Santa Cruz llevó a pleno iniciar el trámite de apertura de un expediente de calificación patrimonial para la casa.

Pero esta familia pronto vio con desesperanza que se trataba solo de estudiar si tenía valores que conservar y, en ese caso, modificar el Plan de El Toscal, sin que hubiera garantías de su preservación. Y por eso han decidido emprender la vía judicial.

Perspectiva del valioso aljibe que hay en la casa.

La realidad, según los recurrentes, es que el Ayuntamiento sigue sin reconocer que la casa es parte del pasaje-ciudadela de la calle San Francisco Javier y sólo pone el foco en el antiguo aljibe pero no en la vivienda de la que forma parte.


MÁS QUE UN ALJIBE

Hay que tener en cuenta que el aljibe daba servicio no solo a esta casa sino a varias más de la ciudadela.

El hecho de que solo se destaque el aljibe en el nuevo expediente municipal es,a juicio de esta familia, «una forma de desviar la atención sobre el fondo real del litigio, que no es otro que la descatalogación por el Ayuntamiento de la casa como parte del pasaje de la calle San Francisco Javier 50 y previsión de su derribo «sin ningún dictamen técnico que lo avalase».

«Se han ignorado nuestras alegaciones y nuestros informes técnicos, así como los de otros organismos público en el trámite del plan, lo que nos aboca a ir a los tribunales para detener esta injusticia», afirman los propietarios.

El claro contraste entre la casa de Nieves Hernández, en primer plano, y el estado ruinoso de su entorno.

El Ayuntamiento ha enviado a  técnicos de Urbanismo a reconocer la casa y recoger datos de los elementos que conservar, y está prevista la visita de un historiador  sin determinarse aún quién será ni cuando.

Al principio de la tramitación del Plan de El Toscal la ficha de la casa se hizo con fotos y referencia de otro inmueble, pero se iba a proteger como parte del conjunto histórico.


UNA CASA INSEPARABLE DE LA CIUDADELA

Esta vivienda pertenece a esta familia desde el año 1950, aunque el arraigo de estas personas en el barrio del Toscal es mucho anterior, desde aproximadamente los primeros años del siglo XX.

Por la documentación obrante en el Registro de la Propiedad, la casa se desliga de la finca original con número 32 de la calle San Francisco Javier y  comparte con otras tres viviendas del pasaje derecho a surtirse de agua del aljibe.

No comprende esta familia «por qué no se ha contemplado la alternativa de ubicar la plaza prevista en parte de la finca colindante con la ciudadela donde sí que hay construcciones en ruinas, en lugar del pretender el sinsentido de derribar una casa histórica que ha llegado a nuestros días conservada y habitable por sus propietarios».

Esquina de la casa de Nieves Hernández y, a su lado, las ruinas de otros propietarios.

TAN O MÁS ANTIGUA QUE LAS PROTEGIDAS

Además, alegan los propietarios que la vivienda en cuestión es más antigua que las que el Ayuntamiento pretende salvar, teniendo en cuenta las diferencias entre las técnicas constructivas, así como de sus características estéticas. Es más, argumentan que la ciudadela se creó al socaire de su casa.

Tras la división de la finca original, el espacio que ocupaban las demás viviendas eran originariamente huertas atendidas por los aparceros que habitaban esta casa, por lo cuál está construida sobre un aljibe, según expone esta familia.

Con el desarrollo urbano de Santa Cruz, y al igual que otros conjuntos similares dentro del barrio de El Toscal, se construyó el resto de los inmuebles (casas baratas, como se las conocía en la época) aprovechando el suministro de agua de este aljibe.

El aljibe del siglo XIX, con techo sostenido por arcos de piedra.

También esgrimen como indiscutible que la única fachada al exterior de este grupo de viviendas es la de su casa donde se sitúa la entrada común a los accesos a todos los inmuebles de la ciudadela.

Tanto es así que todas las casas comparten el número 50, tanto en el callejero como en el catastro.


PAVIMENTOS ANTIGUOS

En el interior de la vivienda se encuentran pavimentos hidráulicos datados en los años 20 del siglo pasado, ladrillos de barro rojo antiguos, muros construidos de barro y piedra de indudable antigüedad, así como el  aljibe, al cuál no hay acceso pero que aún así se ha constatado que está construido con arcos de canto roto cubierto de grandes losas de basalto apiladas sobre el que está construida la casa.

La casa tiene un interesante suelo de mosaicos antiguos.

En un entorno en el que los intereses para que se protejan inmuebles son evidentes, la lucha de esta familia va en el sentido contrario.

«Nuestro afán es el de proteger nuestra casa familiar, a la que estamos emocionalmente ligados al igual que al barrio de El Toscal, porque ahí se encuentran nuestras raíces y donde son incontables los hitos y recuerdos que hicieron de nuestra familia una parte importante de la fisionomía del barrio».


VALORES PATRIMONIALES

Pero esta batalla no la plantean solo con argumentos sentimentales, sino también se muestran «convencidos del valor que tiene la casa desde el punto de vista patrimonial».

«Creemos que representa los valores intangibles que caracterizaban parte de la realidad social de este barrio, generalmente olvidada o ignorada por no ser la de las personas acomodadas», subrayan sus propietarios.

Por eso insisten en este aspecto: «Nuestra vivienda, así como el pasaje al que pertenece deben ser protegidos y conservados porque son testigos de la vida y realidad histórica de las clases no pudientes en el desarrollo de Santa Cruz».

Ficha del Plan de El Toscal sobre el conjunto de actuación unitaria en que se inserta la casa de Nieves Hernández.

«Es incluso una cuestión ideológica», defiende esta familia, «en la que nosotros nos orgullecemos de nuestro origen de extracción humilde, frente a la idea en que solo merece ser conservado aquellos inmuebles que representan la cultura y situación social de las clases pudientes, por lo que hay que darle importancia a lo popular y humilde que también existió y ha conformado nuestro patrimonio cultural inmaterial».

 

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