VICENTE PÉREZ
La contaminación del mar es un problema que está a la orden del día en todo el mundo. El océano en Canarias no se libra del efecto de las aguas residuales vertidas sin depurar y de los microplásticos. Las últimas generaciones se han ido concienciando aunque serán las del futuro las que acabarán resolviendo del todo estos problemas o, en el menos halagüeño de los pronósticos, impidiendo que la situación empeore y sea demasiado tarde.
Entre esos adultos del futuro están los niños y las niñas que estudian en el colegio de Nuestra Señora del Buen Consejo, en La Laguna, que en este curso escolar están totalmente sumergidos en el conocimiento del mar, de problemas y de cómo cuidarlo.
El centro educativo se ha convertido en las últimas semanas en un auténtico museo oceanográfico. Prácticamente todas las instalaciones de Infantil y Primaria, en especial pasillos y algunas salas, están decoradas como si de un fondo marino se tratase, en un trabajo en el que se ha implicado todo el profesorado y el alumnado. El resultado puede ser visitado por el público en general por las tardes, de 17 a 18 horas, hasta este miércoles 12 de febrero.
A través de esta iniciativa, los escolares han confeccionado con los docentes un gigantesco decorado, muy didáctico, en el que no falta de nada: la recreación de fondos marinos, con música acuática incluida, la exposición de los peces más comunes en Canarias, la simulación del despacho del célebre oceanógrafo y divulgador científico Jacques Custeau, el mundo de los piratas y los corsarios, los escritores de novelas con tema marino, los grandes exploradores… y hasta una sala en penumbra, con textos fluorescentes y con grandes siluetas de animales marinos flotando del techo, y una música muy sugerente que hace que al visitante realmente parezca una inmersión en las profundidades del piélago.
También se han expuesto fotos de los alumnos y alumnas del centro vinculadas con el mar. Y se ha dedicado un pasillo a reproducir a escala humana la experiencia traumática de los peces con los plásticos en el mar. De esta forma, los escolares van sorteando a su paso diversos recipientes de plástico, en una incómodo tránsito que permite comprobar el sufrimiento de los animales con estos residuos arrojados por el ser humano.
La exposición incluye también paneles informativos sobre los perjuicios que ocasionan estos residuos a los ecosistemas y carteles reivindicativos elaborados por el alumnado para que se tome conciencia contra este problema.
Los profesores tan adaptado cada asignatura a este tema marítimo, y además se han organizado actividades complementarias fuera de las aulas, como una manifestación en defensa de la protección de los océanos que recorrió las calles del centro lagunero el año pasado.
En audiovisual realizado por PLANETA CANARIO, el director del centro, Eduardo González, explica que la actividad ha sido posible gracias a la dedicación que han puesto docentes y discentes, y que el objetivo es «concienciar» a los escolares sobre este asunto; para ello se quería «dar la campanada» con el fin de que tuviera efecto, y, de hecho, reconoce que los padres y las madres han reaccionado con sorpresa positiva al ver las dimensiones de la iniciativa.
Los laboriosos dibujos y decorados han contado con la supervisión de la profesora de Plástica Cira Pérez, quien sostiene que la mejor manera de concienciar es informar y formar sobre los valores naturales de los océanos, con su importancia para la vida en la Tierra, y las amenazas para su conservación.
Desde luego, la experiencia no va a ser fácil de olvidar para el alumnado. Cuando sean adultos recordarán que una vez su colegio se convirtió en un mundo submarino en el que pudieron comprender, de una manera muy realista, cómo es este medio subacuático y cómo podemos contribuir a mejorar su estado.
De hecho, la temática elegida está a la orden del día. En Canarias, sin ir más lejos, las costas sufren 270 vertidos de aguas residuales sin los debidos tratamientos previos a los que obligan las directivas europeas, según el último censo realizado por el Gobierno de Canarias.
También se ve afectado el mar por residuos sólidos, como los microplásticos, que llegan en forma de oleadas a algunas de nuestras playas. Si a ello se unen las consecuencias del cambio climático a escala planetaria, la labor formativa de este colegio se erige en fundamental para cambiar a mejor el mundo del futuro.