Tras las huellas fenicio-púnicas en Lanzarote: un yacimiento de 31 siglos de antigüedad
El Cabildo conejero y la ULPGC negocian un convenio de colaboración para terminar de excavar esta importante zona arqueológica de la que queda por prospectar el 80%. Ha permitido datar en el siglo X antes de Cristo la primera presencia humana en la Isla de los Volcanes y aún guarda secretos a los arqueólogos
El Cabildo de Lanzarote y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) negocian un convenio de colaboración que permita terminar de explorar el yacimiento de Buenavista, del que se ha excavado ya en torno a un 15-20%, unos 150 metros cuadrados, y que ha permitido datar en el siglo X antes de Cristo la primera presencia humana en Lanzarote. Pero aún guarda secretos a los arqueólogos.
A partir de ese momento la isla sería frecuentada por marinos fenicio-púnicos quienes llevaron a cabo una primera colonización con un contingente de población afín de la que este asentamiento constuye un vestigio. A partir del siglo VI antes de nuestra era el proceso colonizador insular debió reforzarse en un momento coincidente con la expansión de Cartago, ciudad que se lanza al dominio efectivo de amplios territorios de África y al cierre del Estrecho de Gibraltar a otros navegantes.
Son las conclusiones del equipo de expertos que lleva a cabo desde hace años este proyecto de investigación arqueológica que dirige Pablo Atoche, catedrático de Prehistoria de la ULPGC.
En el año 2006, según recuerda el Cabildo conejero en un comunicado, se puso en marcha la primera campaña de excavaciones arqueológicas en el yacimiento, trabajos que se prolongaron durante los tres años siguientes.
Como resultado de esas cuatro campañas se recuperó gran cantidad de información y de registros arqueológicos contextualizados en una amplia estructura constructiva, destacando varias decenas de fragmentos cerámicos modelados a torno correspondientes a varios recipientes (ánforas y otros contenedores) y una terracota, diversas piezas metálicas pertenecientes a objetos elaborados en bronce, cobre y hierro, y un abalorio de vidrio, todo ello inmerso en una secuencia que lo sitúa en el ámbito de la cultura fenicio-púnica establecida desde finales del II milenio antes de nuestra era en el Círculo del Estrecho.
La amplia serie de dataciones y los registros materiales aportados por Buenavista, junto con los datos proporcionados por el cordón litoral de La Graciosa (yacimiento de El Descubrimiento), plantean nuevas e interesantes posibilidades en relación con el proceso inicial de colonización humana del archipiélago canario y con respecto al momento en que se inició la presencia fenicia en el Atlántico africano.
El yacimiento de Buenavista fue descubierto al realizarse unas obras de mejora agrícola en la zona consistentes en la puesta en cultivo de algunos terrenos que habían perdido fertilidad y precisaban la renovación de la tierra y del enarenado.
Con dataciones que van desde el siglo X antes de la era actual y el VI de nuestra era, se ubica en una hondonada sobre la ensenada de El Río, considerada por algunos historiadores como “el mejor puerto de toda Canarias”.
Rodeado por pequeñas elevaciones del terreno por las que corría el agua de lluvia que se almacenaba en una pequeña depresión que hacía la función de mareta, conserva “aún en buen estado” los restos de la primera edificación habitable de las islas.
En una ponencia de un congreso internacional sobre estudios fenicios y públicos, publicada en 2019, Pablo Atoche Peña y Ángeles Ramírez Rodríguez, ambos de la ULPGC, expusieron que sus excavaciones «han puesto al descubierto la presencia de un notable y muy antiguo asentamiento, con una significativa secuencia estratigráfica de la que procede una abundante información trascendente de cara a fijar la cronología y determinar el contexto cultural que acompañó durante el primer milenio antes de nuestra era los primeros momentos de la ocupación humana de la isla».
Los registros materiales recuperados confirman, según estos expertos, la hipótesis que defiende la participación semita en el proceso de descubrimiento y colonización del archipiélago.»
Y es que «la estructura puesta al descubierto en Buenavista constituye, tanto desde la perspectiva morfológica (planta cuadrangular con muros de piedra, suelo de arcilla rojiza batida por debajo del nivel exterior,…), como desde el punto de vista de las técnicas utilizadas para levantar muros y tabiques, un sitio asimilable a los asentamientos rurales púnicos mediterráneos: núcleos de explotación de arquitectura menos depurada, dimensiones reducidas y carácter familiar, cuya funcionalidad está en relación con una actividad económica concreta».
En cualquier caso, observan ambos especialistas de la ULPGC, no se ha documentado presencia indígena en la isla antes del levantamiento de esta construcción, datada en el siglo X antes de nuestra era, por tanto antes de la llegada de los navegantes fenicio-púnicos.
Desde el estrato más antiguo aparecen cerámicas a torno; la analítica de las pastas de ese tipo de cerámicas ha puesto de manifiesto las amplias semejanzas que presentan con varios de los grupos cerámicos definidos en la colonia fenicio-púnica de La Fonteta, una circunstancia que no sólo confirma la procedencia fenicio-púnica de las muestras de Buenavista sino que atestigua su antigüedad, en correspondencia con la que inicialmente proponían las dataciones radiocarbónicas del yacimiento lanzaroteño.
«Resulta evidente que la presencia púnica en Lanzarote queda atestiguada no sólo por la propia morfología de la estructura sino también por una parte significativa de los registros materiales recuperados en ella (ánforas y otros recipientes modelados a torno, elementos metálicos y vítreo,…)», concluyen los exploradores de este apasionante yacimiento.
Y añaden que «en Buenavista nos hallamos ante una comunidad muy antigua que posee evidentes elementos procedentes de la cultura fenicio-púnica del Mediterráneo occidental, los cuales sabemos que perdurarán con posterioridad en el ámbito de las poblaciones insulares determinando aspectos tan fundamentales como los ritos funerarios o las creencias religiosas».
La presidenta del Cabildo, María Dolores Corujo, visitó recientemente este tesoro arqueológico, y abogó por que en el futuro el conjunto arqueológico de Tiagua, donde se ubican los yacimientos de Buenavista y El Bebedero, deben ser “un centro de conocimiento, estudio y divulgación, pero también de esparcimiento, ocio y disfrute para residentes y visitantes”, al tiempo que mostró su confianza en que se convierta “en un elemento que contribuya a diferenciarnos como destino turístico”.