PLANETA CANARIO
La Dirección General de Salud Pública del Servicio Canario de la Salud continúa desarrollando el protocolo de Vigilancia Entomológico de Canarias, tras la detección puntual de dos larvas de mosquito Aedes aegypti en La Palma.
Así, ha instalado 112 trampas en diferentes puntos estratégicos de isla con el objeto de detectar y erradicar posibles ejemplares de este insecto, en el caso de que los hubiese; se ha formado a los sanitarios de la isla para detectar posibles reacciones a picaduras y se habilitado la cuenta de correo vectores.scs@
A principio de marzo Sanidad informó de que se habían detectado dos larvas en la Isla Bonita. En 2017 se constató su presencia en Fuerteventura, logrando erradicarlo definitivamente.
El Aedes aegypti transmite enfermedades víricas en otras zonas geográficas donde esas patologías son endémicas, lo que no sucede en Canarias. Aunque la secuenciación de las larvas confirmaron la ausencia de virus portador de enfermedades transmisibles, se mantiene el protocolo de detección y vigilancia.
El objetivo del Sistema de Vigilancia Entomológica de Canarias, que se desarrolla en colaboración con el Instituto de Enfermedades Tropicales, es detectar precozmente ejemplares adultos, huevos o larvas de mosquitos invasores.
Para ello se ha instalado dos tipos de trampas en la isla: las ovitrampas y las BG Sentinel cuyas funciones son atrapar los huevos, las larvas y las pupas que pueda contener y también los mosquitos adultos. Las trampas de mosquitos adultos contienen un atrayente que se emite al ambiente y atrapa a los mosquitos adultos que quedan retenidos en el interior de una bolsa de malla que contiene el equipo para su estudio en el laboratorio.
Picadura de día y en los pies
El Aedes aegypti se caracteriza por tener un vuelo corto y bajo, por lo que su picadura se produce, fundamentalmente, en las extremidades inferiores. A diferencia del mosquito común, esta especia pica de día, más concretamente al amanecer y al atardecer y dependiendo de la postura de la persona pueden producirse picaduras en la cara, brazos y piernas.
Este insecto se traslada con los seres humanos y sus enseres y mercancías a través de coches, equipajes, plantas…y es habitual que habite cerca de las personas: dentro de casa, jardines o garajes, ya que así se asegura el alimento (néctares de plantas y materia orgánica). Las hembras, además, necesitan imperiosamente de la sangre para la puesta de sus huevos, por lo que buscan habitar espacios donde haya personas.
Las hembras del mosquito son las que pican, ya que necesitan alimentarse de sangre para reproducirse. También necesitan agua (puntos de cría) para completar su desarrollo. En el agua depositan sus huevos, de los que emergerán las larvas que luego se transformarán en pupas (ambas acuáticas) y que finalmente se convertirán en mosquitos.
Puntos de cría
El ciclo de desarrollo del mosquito de huevo a adulto es de entre 7 y 10 días, y un adulto puede vivir entre 30 y 40 días. Las hembras del mosquito son las que pican, ya que necesitan alimentarse de sangre para reproducirse. También necesitan agua (puntos de cría) para completar su desarrollo. Depositan sus huevos en las paredes de los recipientes con agua, en el agua depositan sus huevos, de los que emergerán las larvas que luego se transformarán en pupas (ambas acuáticas) y que finalmente se convertirán en mosquitos. Por ello, es fundamental eliminar sus puntos de cría.
Sistema de vigilancia
Actualmente las tareas de vigilancia en la isla de La Palma están encaminadas a la identificación y localización del mosquito, y para ello se siguen dos líneas de trabajo:
1- La instalación de trampas de huevos, larvas y adultos del mosquito.
2- La identificación de picaduras del mosquito, que nos ayuden a localizar la zona en la que ha podido asentarse.
La colaboración ciudadana es muy importante en esta tarea de vigilancia de especies invasoras en Canarias. Para ello, se pide a los ciudadanos que comuniquen la presencia de mosquitos y de sus picaduras al siguiente correo electrónico vectores.scs@
También pueden enviar fotos de picaduras que consideren sospechosas por la fuerte reacción inflamatoria acompañada de gran escozor, indicando el lugar geográfico en el que se ha localizado y un número de teléfono.
En todos los centros sanitarios de la Isla y en las oficinas de farmacia, disponen de encuestas de picaduras para su notificación a la Dirección General de Salud Pública.
Los mosquitos Aedes son negros con rayas y más pequeños que los habituales en nuestro territorio, aparecen más en ambientes urbanos y se han adaptado a reproducirse en pequeños puntos de agua generados por el hombre. Suelen picar durante el día y no por la noche y su picadura genera una fuerte reacción inflamatoria que va acompañada de un gran escozor. Se mueven cerca del suelo ágilmente y no se escucha ningún zumbido.
Transmisor de enfermedades como el Zika, el dengue y la fiebre amarilla
En julio de 2020, la Universidad de La Laguna (ULL) informó en un comunicado la opinión de una investigadora de este centro académico, Judith Estévez Herrera, sobre la necesidad de que la Covid-19 no haga olvidar los efectos de este mosquito en el mundo, pues transmite el virus del Zika (ZIKV) y el dengue (DEN) ‒un virus que se está acrecentando en Méjico en plena pandemia del coronavirus‒ y la fiebre amarilla, también conocida como vómito negro que, aunque se puede frenar con vacunas, ya es una enfermedad endémica en el continente africano.
El Zika, según la nota de la ULL, es capaz de provocar defectos congénitos como las microcefalias en los bebés de mujeres infectadas durante el embarazo, sin olvidar los abortos prematuros o la muerte y, al mismo tiempo, casi ni manifestarse, a excepción de la conjuntivitis, algunas manchas rojas en la piel, dolores musculares y fiebre intermitente. Síntomas muy graves a la par que otros leves que pueden remediarse, sencillamente, con paracetamol. Paradójico pero posible.
Porque la realidad es que sigue sin haber fármacos que curen este virus, descubierto en 1947 en el bosque de Zika (Uganda), que logró pasar desapercibido hasta que 60 años más tarde, en la isla de Yap (Estados Federados de Micronesia) comenzaron a producirse brotes que se replicaron en menos de una década en la Polinesia Francesa. Miles y miles de personas se vieron afectadas por esta nueva enfermedad, causada por la picadura de un mosquito, que se ha extendido por todo el mundo.
