Tachan de «atentado» contra el paisaje de Tenerife el proyecto de 4 hoteles con 3.000 camas en la costa de Arico

El colectivo sociopolítico Canarias en Movimiento llama a oponerse a la construcción de este complejo turístico que el Gobierno canario tramita desde hace años como inversión estratégica "con la complacencia" del Ayuntamiento sureño, cuya inestabilidad política insinúa que podría estar relacionada con esta operación urbanística de 363 millones de inversión

PLANETA CANARIO

El proyecto de 4  hoteles de lujo en la costa de Arico, concretamente en Punta de Abona, más otras instalaciones complementarias, hasta ahora no había tenído rechazo en movimientos ciudadanos organizados. Únicamente la fundación Telesforo Bravo-Juan Coello había expresado su desacuerdo con la urbanización de este tramo de costa cuyas únicas edificaciones son las del conjunto de construcciones que en su día iban a ser una leprosería, abandonadas desde hace 80 años. Pero la primera voz colectiva que resuena contra este complejo turístico es la del movimiento sociopolítico Canarias en Moviendo, que lo ha denunciado como «un atentado al paisaje de Tenerife en una de las mejores zonas de playas de la isla, y destruiría 67 hectáreas de tabaibal dulce, un 54% del total existente en la zona, y que es un hábitat de interés comunitario».

Según recuerda este movimiento político en un comunicado, la superficie afectada por la ordenación territorial en que se desarrollará esta inversión turística ocupará una superficie equivalente a 178 campos de futbol y tendría una capacidad de unas 3.000 nuevas plazas.  La ocupación de esta área, a juicio de Canarias en Movimiento,  producirá un gran cambio en este paisaje sureño seminatural que pasará a ser un entorno urbanizado con un impacto paisajístico en la zona costera».

Desde este colectivo se critica la ofensiva de liberalización del suelo amparada en la Ley del Suelo y en los Planes Estratégico, este último como herramienta que permite tramitar en mitad de tiempo el procedimiento administrativo ambiental.  La oferta turística en la isla está «sbredimensionada y el número de turistas que nos visitan, más de 5.000.000, deja una huella ecológica sobre el territorio que pasará factura a las futuras generaciones», advierte este grupo sociopolítico.

En su nota,  Canarias en Movimiento hace un llamamiento a partidos políticos y a los movimientos sociales a «unir fuerzas para luchar contra este nuevo ataque al territorio orquestado por empresas foráneas con el beneplácito del Ayuntamiento de Arico, cuyo grupo municipal está sumido en una crisis política que mucho tememos puede estar motivados por estos intereses urbanísticos».

Tal como publicó PLANETA CANARIO en julio pasado, el Gobierno de Canarias continúa con los trámites de uno de los mayores proyectos turísticos previstos en Tenerife para los próximos años, y que ha sido declarado estratégico para acortar los plazos administrativos que lo hagan viable.

Se trata de una inversión que superará los 363 millones de euros promovida por la empresa Playa de Arico, controlada por la familia  italiana Giacomini, que prevé emplear a  unas 1.600 personas, de las que 1.493 formarán parte de la plantilla de cuatro hoteles de cinco estrellas con un total de 2.985 plazas, un gran parque recreativo, un balneario para talasoterapia y un centro comercial.

Para hacerlo viable la Viceconsejería de Política Territorial tiene ya avanza la suspensión de las normas subsidiarias de Arico, de modo que se ordene este sector costero mediante unas normas sustantivas de aplicación transitoria, que luego serán incorporadas al Plan General de Ordenación del municipio.

Foto aérea de Punta de Abona.

El pasado año salió a  información pública la evaluación ambiental de la nueva ordenación territorial de Punta de Abona. Se trata de un área  no urbanizada aún, en un tramo de costa con rincones volcánicos paradisiacos, algunas playas de arena fina, un amplio tabaibal y un conjunto de construcciones que quedaron inacabadas hace siete décadas, que iba a ser destinadas a leprosería, algunas con valores de patrimonio histórico, por lo que el Cabildo ha pedido su rehabilitación.

De la superficie total, 1,17 millones de metros cuadrados afectados son de suelo rústico de diversas categorías de protección (364. 573 ambiental) y uso; otro con 608.239 urbanizables (el 34% del total del sector), de los que 370.934 son edificables, para los hoteles, todo ellos en el ámbito de Los Llanos de la Punta.

Costa de Punta de Abona, el pasado fin de semana.

También  se destinarán 4.331 metros cuadrados para un parque público y una plaza en la zona más próxima al núcleo habitado hoy en día; 14.000 metros cuadrados para equipamientos docentes, sanitarios, de seguridad ciudadana y deportivos; 11.801 para un viario (que se plantea sobre el trazado de un camino de tierra existente, con conexiones a la carretera El Porís-La Punta y a la avenida Ocira, entre el enlace de Abades a la autopista TF-1 y el núcleo de Los Abriguitos), y otros 4.952 para obras hidráulicas y de saneamiento, incluyendo una estación depuradora de aguas residuales.

Tras su paso por el Cabildo de Tenerife, durante el pasado mandato se le pusieron algunos condicionantes al proyecto. Así, el consejero de Planificación en ese momento, Miguel Ángel Pérez, explicó que, respecto al documento inicial presentado por los promotores,  se ha suprimido un gran campo de golf (se sustituye por un parque recreativo);  se han alejado de la  costa los hoteles, que no irán en primera línea de playa sino junto a la autopista del sur; se ha evitado, al menos de momento, la demolición del sanatorio-leprosería (obras inacabadas hace 80 años por sus valores de patrimonio histórico), y se replantarán 67 hectáreas de tabaibal dulce para compensar otras tantas de esa planta que serán desbrozadas para este proyecto.

La ordenación de una amplia zona donde se hallan las construcciones sin terminar que en los años cuarenta del pasado siglo iban a destinarse a leprosería y luego acabarían siendo campo de maniobras del Ejército ha sido remitida a un plan especial posterior, con el objeto de definir el destino de estas edificaciones y los criterios de integración con el equipamiento de uso recreativo al que se ha de destinar la parcela en la que se localizan. En todo caso, el Servicio de Patrimonio Histórico del Cabildo ha sido claro en defender que se rehabilite el conjunto, de modo que no se salve solo la iglesia.  Esta parte también es propiedad de los inversores italianos, tras comprársela al Ejército.

La obra fue diseñada por el prestigioso arquitecto José Enrique Marrero Regalado, en la década de los 40 del pasado siglo, y aunque quedó inacabada, su sello en fachadas y en la disposición del conjunto arquitectónico es evidente.

Edificaciones de la llamada leprosería, abandonada hace 80 años.
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