PLANETA CANARIO
De la mascarita a la mascarilla. El alcalde de Santa Cruz, José Manuel Bermúdez, acompañado por el concejal de Fiestas, Alfonso Cabello, han anunciado este jueves, 8 de octubre, que la próxima edición del Carnaval no se celebrará en el formato habitual, sino adaptado a la crisis sanitaria y económica que se vive como consecuencia de la pandemia y ante la situación «todavía tan imprevisible» que hace que no se den las condiciones para una fiesta masiva por antonomasia.
El Carnaval de Santa Cruz se suma así a otras grandes citas festivas que se han visto suspendidas, como la Feria de Abril en Sevilla, las Fallas en Valencia o los Sanfermines en Pamplona, y prácticamente todas, según ha subrayado Bermúdez en rueda de prensa.
A falta de actos presenciales con público, el Ayuntamiento trabaja «en el diseño de actividades que, de manera no presencial, puedan mantener y recordar el espíritu de nuestro Carnaval entre la población durante las semanas en las que se tendría que celebrar”, con el objetivo de que “estas actividades nos permitirían mantener la llama viva de la fiesta más importante de la ciudad y recordarnos que seguimos teniendo el mejor Carnaval del mundo”.
Entre la programación que ya tiene en mente el equipo gobernante se incluye «una gala que sirva de homenaje a la ciudad de Santa Cruz y una serie de acciones para mantener el Carnaval en el ámbito audiovisual, con homenajes a los grupos”.
El alcalde dijo ser «consciente de lo que supone una decisión de este tipo para las decenas de agrupaciones y colectivos que hacen grande nuestro Carnaval, igual que para nuestro tejido económico y empresarial, con un impacto calculado para la ciudad de unos 30 millones de euros”.
Respecto a esto último, garantizó que el Ayuntamiento mantendrá la colaboración económica con las agrupaciones del Carnaval, «que son el mayor movimiento asociativo del municipio [90 grupos y 5.000 personas], y con la industria paralela a esta celebración».
Así las cosas, el formato que prevé el Ayuntamiento para el Carnaval 2021 tiene dos vertientes, según explicó Cabello: “por un lado, convertir una fiesta multitudinaria en una serie de actividades no presenciales que nos permitan mantener esa ilusión entre la ciudadanía; y, por otro, convertir a los grupos del Carnaval y esa industria paralela en partícipes en el proceso de recuperación de la ciudad, en punta de lanza de cuantas actividades se organicen para promover que la normalidad económica y social de la ciudad vuelva a ser la de antes, y lo antes posible”.
El responsable de Fiestas, además, manifestó que “el otro objetivo es estar preparados para cuando se den las condiciones sanitarias adecuadas utilizar el Carnaval como elemento de dinamización y recuperación para mitigar en el menor plazo posible el impacto económico de la crisis que nos ha tocado vivir y así apoyar el tejido industrial, por lo que el Carnaval será clave en la recuperación económica de la ciudad cuando se supere la pandemia”.
