VICENTE PÉREZ
La asociación AVATMA que preside José Enrique Zaldívar, aglutina a cerca de 600 veterinarios en toda España, unidos contra el maltrato animal. No es de extrañar, conociendo sus fines, que estén en contra de la matanza de cabras asilvestradas en Teno y Anaga que el Cabildo de Tenerife ha decidido aplazar hasta finales de enero. La suspensión se ha producido tras la encendida polémica surgida entre partidarios de este método, por entender que no son suficientes las apañadas (captura de los animales vivos), y quienes se oponen de manera tajante a que se las mate a escopetazo limpio. La intención es erradicar , o, cuanto menos, reducir de forma significativa, la población de cabras silvestres en ambos parques rurales por los graves daños que los biólogos han advertido en la flora endémica, además de las quejas de los vecinos porque se comen los cultivos. Pues bien, AVATMA no apoya que se mate a estos animales, puesto que sostiene que existen otros métodos eficaces a los que hay que darles el tiempo y los recursos necesarios, como las apañadas. No entiende Zaldívar por qué la explicación científica de que causan daño a las plantas sirve de justificación para acabar con la vida de este ganado, y defiende que en este debate hay que introducir el factor ético o moral, lo que a su juicio debe llevar a la conclusión de que la muerte a tiros de estos rumiantes debe ser la última solución para el objetivo de salvar a otros seres vivos vegetales.
El primer aspecto de esta controversia es el daño que la proliferación de cabras y otras especies de rumiantes hace a la flora endémica de Canarias, fenómeno que ocurre en otros muchos lugares del mundo. Ese aspecto ustedes no lo discuten, ¿verdad?
«No, no lo discuto. Sería absurdo pensar que este debate se está produciendo por un problema que no existe. Lo que no sabemos es si hay informes técnicos que cuantifiquen y cualifiquen el impacto real de las cabras. Si los hay, nosotros no los hemos visto. Nuestra contribución, la de AVATMA, a esta problemática, ha sido la elaboración de un informe técnico para proponer alternativas a la matanza, y la clarificación en lo que respecta a determinadas normativas europeas que no estaban siendo adecuadamente aplicadas o interpretadas por los responsables políticos que gestionan este asunto, especialmente en lo referente a los residuos SANDACH (Reglamento (CE) Nº 1069/2009, sin olvidarnos del Scrapie y de la contaminación por plomo en caso de utilizar munición de este tipo para acabar con la vida de las cabras»
En segundo aspecto es cómo reducir la población de esos rumiantes en espacios naturales protegidos sensibles. Y ahí la postura de ustedes es totalmente contraria a matarlos. ¿por qué?
«Solucionar a tiros un problema generado por el ser humano no creo que sea lo más adecuado, cuando a los verdaderos responsables, los que abandonaron a esos animales, no se les han exigido responsabilidades. Creo que se debería priorizar salvaguardar la vida de estas cabras sin escatimar esfuerzos, aplicando, hasta donde sea posible, métodos alternativos que se han demostrado eficaces. Por ejemplo, el Cabildo de Gran Canaria, si es que es cierto lo que han publicado algunos medios de prensa, ha reducido el número de cabras sin hacer uso de las armas en Guguy; esto se puede aplicar en otras islas. https://www.canarias7.es/siete-islas/gran-canaria/el-numero-de-cabras-asilvestradas-en-guguy-pasa-de-300-a-77-en-solo-un-ano-BC6657636 Sería importante saber quÉnes cuentan la verdad, porque los medios de comunicación se contradicen un día sí y otro también. Desde nuestra asociación nos gustaría que hubiese la máxima transparencia».
¿Qué alternativas, desde un punto de vista científico, hay para su erradicación o control?, ¿es posible solo con apañadas?, ¿qué hacer en lugares de relieve montañoso de difícil acceso?
«Creo que no se puede generalizar porque habrá situaciones concretas, o eso nos dicen, en que el método de captura de estos animales mediante apañadas, no es posible, pero estoy seguro que son las menos, por lo que dicen en sus declaraciones los pastores. Dado que se trata de un problema que se arrastra desde hace años, parece que ahora, por presiones desde la Unión Europea, a todo el mundo le ha entrada la prisa por solucionarlo. Quizás estemos hablando de un tema económico derivado de las subvenciones que se reciben desde Europa para llevar a cabo estos proyectos de conservación y que los cabildos podrían perder. No debe ser la norma aplicar la medida más simple y fácil en todas partes, sino estudiar cada situación y cada espacio, y hacer todo lo que esté en sus manos para evitar las matanzas indiscriminadas».
¿Cree usted que el factor ético o moral es la clave de este asunto?. Algunos portavoces ecologistas se quejan de que se identifique su postura como una falta de moral o de ética, afirman que esto es una cuestión puramente científica, y que los informes técnicos – normalmente de biólogos – no dejan lugar a dudas sobre que hay que erradicar las cabras en determinados lugares o nos quedamos sin flora endémica.
«Creo que en cualquier debate o situación en la que estén implicadas la vida, el bienestar y la salud de otros animales, el factor ético o moral es sumamente importante. Precisamente es la ciencia la que nos ha hecho entender que debemos tener en cuenta estas cuestiones cuando en determinadas acciones se ven implicados los otros animales. De hecho desde el mundo del conservacionismo ya se habla de la ética de los métodos a utilizar en la regulación o control de lo que llaman espacios invasoras y de alguna manera las cabras, en esta coyuntura, lo son para ellos. Creo que este punto es de suma importancia para intentar llegar a consensos y aplicar, en cada situación, aquello que sea menos lesivo y dañino para los animales. Una explicación científica, en este caso que las cabras provocan daños al ecosistema de las Islas Canarias, no debe servir de justificación para proceder a la aniquilación sin contemplaciones de esos rumiantes. Nosotros, desde AVATMA, proponemos utilizar la “con ciencia”, en vez de la “ciencia”.
Este asunto no surge solo en Canarias. ¿Cómo se ha resuelto esta controversia en otros lugares de España y del extranjero?. Los defensores de cazar las cabras ponen como ejemplo las Galápagos, donde se han matado en 5 años cerca de 70.000 cabras salvajes.
«Salvando las distancias, no creo que el problema de las cabras de Canarias, tenga mucho que ver con el tema de Galápagos, entre otras cosas por la diferencias de número cuando se contabilizan estos animales. En Galápagos, además del control de estos rumiantes, han tenido que actuar desde hace años contra las ratas (con raticidas), principal depredador de algunas especies autóctonas que estaban en vías de desaparición. Parece que ser que sus programas de conservación han tenido éxito en ciertos aspectos. La pregunta que debemos hacernos es sí en estas islas intentaron poner en marcha otras actuaciones para el control de las cabras, cosa que desconozco. El hecho de que alguien haya hecho algo, no significa que sea acertado y que pueda servir de justificación para repetir el error. https://www.abc.es/natural/biodiversidad/abci-nacen-despues-siglo-tortugas-galapagos-tras-eliminar-ratas-201902140837_noticia.html»
¿Ser ecologista, o incluso ecólogo, y defender la muerte de animales a tiros a manos de seres humanos plantea para usted alguna contradicción que sin embargo para muchos ecologistas no lo es, pues alegan que sin equilibrio biológico no hay naturaleza?
«La diferencia entre los ecologistas y nosotros, los veterinarios comprometidos de verdad con el bienestar de los animales, es clara: ellos priorizan las especies, el grupo, marginando, cuando lo creen necesario, a los individuos. No parecen entender que el bienestar del grupo depende del bienestar de cada uno de los individuos que lo forman y viceversa. Entendiendo la situación sobre la que estamos opinando, quiero insistir en que no somos partidarios de la aniquilación de estos animales como solución al problema, entre otras cosas, porque somos veterinarios, y tenemos el derecho y la obligación de opinar cuando la vida de una serie de animales e incluso la salud de otras especies, incluida la nuestra, puede estar comprometida. Si la solución a la falta de equilibrio ecológico está en sacar a las cabras de esos espacios, que se haga, pero no a costa de acabar con sus vidas, que debería ser la última de las soluciones. Nosotros abogamos por su captura mediante apañadas, cuarentena, saneamiento, y reubicación en otros espacios en los que ya hay cabras que viven en rebaños controlados. Por los mensajes que se lanzan, parecería que en las Islas Canarias no hay más cabras que éstas, pero sí, las hay».
