PLANETA CANARIO
El coordinador científico del Instituto Vulcanológico de Canarias (INVOLCAN), Nemesio Pérez, opina que la erupción en Cumbre Vieja, la cual considera la mas destructiva de los últimos 75 años en Europa , «ha abierto los ojos» a algunas personas de la sociedad canaria y «tiene que servir para que haya un antes y un después en tomarnos en serio la gestión del riesgo volcánico».
El vulcanólogo, entrevistado en la Televisión Canaria, ha confesado que ha expresado a los presidentes de los gobiernos canario y estatal «la necesidad de una estrategia» en el Archipiélago para reducir ese riesgo, pues las erupciones del futuro, como esta, van a ser muchas de ellas en zonas urbanas, debido al índice de desarrollo económico y demográfico de las Islas.
Esa estrategia, subraya, tendría medidas a corto, medio y largo plazo, y una de ellas sería que las infraestructuras «importantes, críticas, como los hospitales, puertos y aeropuertos, no se deben construir en zonas de riesgo volcánico, en la medida de lo posible».
En el caso de La Palma, Pérez incide en que «es bueno que la gente sepa que una futura erupción en Cumbre Vieja puede ocurrir, pues lo contrario sería mirar para otro lado». Y cifró incluso las probabilidades: un 1% en el próximo año, un 6% en 5 años, un 10% en una década y un 47% en el próximo medio siglo. «Pero esas posibilidades hay que tomarlas con cautela, porque si ocurre un proceso de reactivación en Cumbre Vieja, aumentarán», apostilla.
Imágenes del edificio volcánico (#LaPalma) tomadas durante un vuelo científico realizado ayer en un helicóptero de la @guardiacivil / Images of the volcanic edifice (#LaPalma) taken during a scientific flight carried out yesterday in a @guardiacivil helicopter pic.twitter.com/hqmiHZ5ZA7
— INVOLCAN (@involcan) January 4, 2022
Ese cálculo de probabilidades se establece en función de lo ocurrido en los últimos 600 años, periodo en el que se han producido 8 erupciones, y usando modelos estadísticos muy simples. Por tanto, insiste en que «es importante que entendemos que vivimos sobre un volcán activo». Teniendo en cuenta los datos de los últimos seis siglos, el vulcanismo histórico, Cumbre Vieja ha estado en erupción algo más de un año en ese periodo, y si se incluye la fase preruptiva y posteruptiva, el promedio es de 7 años por cada proceso de este tipo.
El coordinador técnico del INVOLCAN dejó claro que, en el caso del fenómeno catastrófico que ha golpeado el valle de Aridane, «la emergencia no acaba con el final de la erupción, pues permanece una serie de peligros volcánicos que hay que tener presentes, como los gases, a los que hay que prestar mucha atención para garantizar una vuelta correcta a los lugares habitados».
Esta fase de desgasificación o, posteruptiva «puede durar varios meses, más pocos que muchos», subrayó el científico, quien se mostró seguro de que «los responsables de la emergencia no van a permitir la entrada» a las zonas habitadas del área evacuada si no hay garantías de no exponerse a este riesgo.
En cuanto a la labor de INVOLCAN, explicó durante los 85 días que duró la erupción se ha encargado de monitorizar el penacho volcánico, y ahora seguirá midiendo el dióxido de azufre y la composición química de los gases que salen del cráter, labor que, destacó, es fundamental para conocer la evolución del proceso posteruptivo.
Esta tarea la lleva a cabo un personal que tiene experiencia en volcanes de 24 países del mundo a lo largo de 25 años. «Sabemos lo que hacemos», enfatizó, ante el hecho de que los vulcanólogos se adentran ya en el interior del edificio volcánico.
En ese lugar, dijo que aún se ven incandescencias, pero que no están relacionadas con magma, sino que es roca con una temperatura aún muy elevada en los cráteres, como se aprecia a través de respiraderos, por donde escapa el dióxido de azufre, con niveles de emisión ya bastantes bajos.
El vulcanólogo, que desde hace muchos años viene insistiendo en la necesidad de que la población sea consciente de donde vive, en unas islas volcánicamente activas, y sepa qué hacer ante un fenómeno de este tipo, puso de relieve también la importancia de «la educación» a la población sobre los volcanes: «No podemos hablar de este tema solo cuando tenemos una erupción, porque si no nos olvidamos, debido a que no son fenómenos recurrentes como los meteorológicos; así que la única forma es con educación, educación y educación».
