VICENTE PÉREZ
Los Riscos de Las Palmas de Gran Canaria son un cinturón de barrios que orbitan en torno a su centro histórico de Vegueta y el barranco del Guiniguada, algunos de los cuales estuvieron habitados desde el siglo XVII pero que se edificaron de forma masiva en la segunda mitad del siglo XX con viviendas de autoconstrucción, perdiendo algunos de ellos el sello antiguo y con muchos problemas en cuanto a servicios públicos y comunicaciones.
Los intentos de recuperarlos paisajísticamente en el pasado se han saldado con iniciativas públicas de pintado de fachadas de colores que mejoraron su aspecto, e incluso los convirtieron en atractivo turístico vistos desde lejos, como el Risco de San Juan o el de San Nicolás (ya en su época, antes del boom urbanístico de la pasada centuria, salían en las postales). Pero la mejora aún es insuficiente, no solo la cromática, sino otras intervenciones urbanísticas y socioeconómicas, ya que un núcleo urbano no solo son sus fachadas.
Pues bien, el área de Urbanismo del Ayuntamiento ha presentado a los vecinos el resultado del estudio definitivo elaborado por el consistorio para determinar las necesidades en materia urbanística de Los Riscos de la ciudad denominado Barrios Pendientes. Un juego de polisemia que alude a la gran inclinación de las laderas donde se asientan y también a que se trata de una asignatura pendiente su integración en la ciudad.
Diagnóstico con los vecinos
La reunión informativa, en la que estuvo presente el edil de Urbanismo, Javier Doreste, y a la que asistieron unas 40 personas, sirvió para dar a conocer el trabajo participativo que han realizado los técnicos de Urbanismo con los residentes de los cinco riscos de la ciudad, y recoger nuevas aportaciones de los ciudadanos.
El resultado del documento permite al Ayuntamiento comenzar a tramitar los planes de cada uno de Los Riscos según el procedimiento reglado. La primera fase, que se denomina procedimiento de evaluación ambiental estratégica, sirve para analizar las alternativas globales de ordenación según el modelo de cada barrio. Una vez aprobado por el órgano ambiental, se volverá a debatir con los residentes para decidir el documento definitivo.
El concejal de Urbanismo, Javier Doreste, explica en un comunicado que “una vez culminado el proceso de diagnóstico participativo que hemos elaborado con los vecinos para determinar las necesidades de Los Riscos, estamos en disposición de empezar a tramitar los planes de actuación que servirán para realizar las actuaciones de mejora en barrios tan vulnerables como San Juan, San Nicolás, San Roque, San José y San Francisco”.
Planes de actuación a información pública desde septiembre
El Consistorio comenzará en septiembre el procedimiento de aprobación con un período de información pública de 45 días para que los vecinos puedan seguir participando y tengan tiempo para asimilar la nueva ordenación de sus barrios.
La mejora de la red de accesibilidad, la renovación de los servicios básicos como la red de saneamiento y la construcción de nuevos espacios públicos de esparcimiento y ocio como parques o zonas de aparcamiento, son las principales conclusiones que se desprenden del diagnóstico que elaboró el Consistorio con los vecinos acerca de las necesidades de rehabilitación urbana de Los Riscos entre finales del 2018 y comienzos de este año.
Otras de las conclusiones que se extraen del informe son las siguientes: la necesidad de que Los Riscos se integren en el resto de la ciudad, la mejora de la calidad ambiental, así como la recuperación y puesta en valor del patrimonio cultural y natural de los barrios, atendiendo a su origen histórico, su fisonomía tradicional y sus potencialidades paisajísticas con el barranco de Guiniguada y la costa.
La importancia de la participación de los habitantes
Los residentes también ha puesto de manifiesto la importancia de que los vecinos se impliquen en las estrategias de regeneración urbana de sus barrios, y necesidad de mejorar la eficiencia y rapidez de las instituciones en la solución de los problemas y necesidades más inmediatos.
Mientras tanto, no se paraliza la gestión ni las actuaciones de mejora que ya realiza el Ayuntamiento en los barrios a través de los distintos programas operativos y servicios públicos.
De los barrios históricos a los suburbios de la ciudad contemporánea
Cuenta Rubén Naranjo en su conferencia ‘Los Riscos de Las Palmas de Gran Canaria: de zonas verdes a espacios urbanizados’ en el XVII Coloqio de Historia Canario-Americano (2006), que estas ladeas de la capital grancanaria «suponen en el presente unos espacios que dotan de una peculiar personalidad al paisaje urbano de dicha ciudad, habiéndose asumido incluso como elemento identitario la abigarrada y caótica acumulación de construcciones que definen su fisonomía».
Unas laderas con un 41% de pendiente
«Ahora bien, hasta llegar al estado actual, en el que las edificaciones han colmatado totalmente dichas laderas, se han presentado desde mediados del siglo XIX diferentes propuestas para dotar a la ciudad de una amplia extensión arbolada que supliera las seculares carencias en este sentido, sobre todo a partir del desbordado crecimiento que experimentó la capital grancanaria desde dicha centuria», recuerda el doctor en Geografía e HIstoria.
Estos barrios han crecido en laderas de acusada pendiente (una media del 41%), desgastadas por la erosión
erosión y en la actualidad prácticamente edificadas por completo, en lo que geológicamente hablando se halla en el antiguo borde costero de una formación sedimentaria cuaternaria, un acantilado fósil.
«Al margen de la urbe original, con sus núcleos de Vegueta y Triana, en estos espacios marginales de adversa topografía, se fueron consolidando los barrios de San José, San Juan, San Roque, San Francisco, San Nicolás, San Bernardo y San Lázaro, donde encontraron lugar para establecerse los grupos más humildes de la población, acogiendo también, a lo largo del siglo XIX y primeras décadas del XX, al crecido contingente de inmigrantes que recibía la capital grancanaria», escribe Naranjo.
