PLANETA CANARIO
El investigador del Instituto de Oceanografía y Cambio Global (Iocag) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), Javier Arístegui, considera que «desgraciadamente, la sociedad en general no es consciente del riesgo real del cambio climático». «Cada vez hay más información, pero el ritmo al que se empiezan a tomar medidas para mitigar las emisiones y adaptarse a los cambios producidos por alteraciones del clima es mucho más lento que la velocidad a la que ocurren estos cambios y sus consecuencias”, afirma este científico en unas reflexiones suyas que aparecen en el informe de Greenpeace Cambia la energía, no el clima, presentado recientemente en Barcelona.
Este oceanógrafo participa también en un estudio, aún en elaboración, para el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, en sus siglas en inglés), creado por la ONU, para evaluar los impactos del cambio climático sobre los ecosistemas oceánicos, costeros, polares y de altas montañas, así como sobre las comunidades humanas que dependen de estos ecosistemas.
“Creo que los jóvenes están mucho más concienciados que los adultos y, por eso, pienso que serán ellos que los que el lleven a cabo en pocos años la verdadera revolución ambiental», sostiene Arístegui, para quien «no sería ético dejar un mundo inhabitable a las generaciones futuras».
«Tenemos que ser conscientes de que van a vivir en un planeta muy distinto del que hemos vivido nosotros, con un clima más extremo (tormentas, sequías, huracanes más frecuentes, olas de calor…) que afectará a los recursos, los ecosistemas, la biodiversidad, etc., con grandes efectos sobre la economía global», reflexiona el experto de la ULPGC, quien advierte que «dependiendo de las medidas que tomemos los próximos años, los impactos serán o no asumibles para poder llevar a cabo un desarrollo sostenible global”.
El peor pronóstico: subida del nivel del mar 2 metros y desertificación
Frente a esta situación, Greenpeace aboga por la utilización de la energía renovable y la concienciación para disminuir el consumo energético.
De las investigaciones para el estudio encargado por la ONU el que participa Arístegui se “confirman las pautas del calentamiento global y sus impactos” y la necesidad de reducir a cero las emisiones de gases invernadero para 2050 o habrá “puntos de no retorno, por ejemplo, en cuanto a pérdida de biodiversidad o adaptación de las especies”.
Entre otras consecuencias, Arístegui predice que el 80% de los arrecifes de coral desaparecerá a finales de siglo y gran riesgo de desaparición de islas bajas, especialmente, pero no sólo, en los océanos Índico y Pacífico.
PLANETA CANARIO
El investigador del Instituto de Oceanografía y Cambio Global (Iocag) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), Javier Arístegui, considera que «desgraciadamente, la sociedad en general no es consciente del riesgo real del cambio climático». «Cada vez hay más información, pero el ritmo al que se empiezan a tomar medidas para mitigar las emisiones y adaptarse a los cambios producidos por alteraciones del clima es mucho más lento que la velocidad a la que ocurren estos cambios y sus consecuencias”, afirma este científico en unas reflexiones suyas que aparecen en el informe de Greenpeace Cambia la energía, no el clima, presentado recientemente en Barcelona.
Este oceanógrafo participa también en un estudio, aún en elaboración, para el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, en sus siglas en inglés), creado por la ONU, para evaluar los impactos del cambio climático sobre los ecosistemas oceánicos, costeros, polares y de altas montañas, así como sobre las comunidades humanas que dependen de estos ecosistemas.
“Creo que los jóvenes están mucho más concienciados que los adultos y, por eso, pienso que serán ellos que los que el lleven a cabo en pocos años la verdadera revolución ambiental», sostiene Arístegui, para quien «no sería ético dejar un mundo inhabitable a las generaciones futuras».
«Tenemos que ser conscientes de que van a vivir en un planeta muy distinto del que hemos vivido nosotros, con un clima más extremo (tormentas, sequías, huracanes más frecuentes, olas de calor…) que afectará a los recursos, los ecosistemas, la biodiversidad, etc., con grandes efectos sobre la economía global», reflexiona el experto de la ULPGC, quien advierte que «dependiendo de las medidas que tomemos los próximos años, los impactos serán o no asumibles para poder llevar a cabo un desarrollo sostenible global”.
El peor pronóstico: subida del nivel del mar 2 metros y desertificación
Frente a esta situación, Greenpeace aboga por la utilización de la energía renovable y la concienciación para disminuir el consumo energético.
De las investigaciones para el estudio encargado por la ONU el que participa Arístegui se “confirman las pautas del calentamiento global y sus impactos” y la necesidad de reducir a cero las emisiones de gases invernadero para 2050 o habrá “puntos de no retorno, por ejemplo, en cuanto a pérdida de biodiversidad o adaptación de las especies”.
Entre otras consecuencias, Arístegui predice que el 80% de los arrecifes de coral desaparecerá a finales de siglo y gran riesgo de desaparición de islas bajas, especialmente, pero no sólo, en los océanos Índico y Pacífico.
