Los fuegos artificiales de Fin de Año avivan la polémica sobre su daño a animales y personas

El PACMA denuncia que en Santa Cruz de Tenerife la exhibición pirotécnica del Ayuntamiento se anunció como "de bajo impacto sonoro" pero acabó teniendo un ruido que "mata animales". Y denuncia que un perro se lanzó de un balcón y murió porque tenía miedo a este tipo de espectáculos

Fuegos artificiales de Fin de Año en Santa Cruz de Tenerife, y, a la drcha, el perro fallecido.

PLANETA CANARIO
Las exhibiciones de fuegos artificiales siguen generando polémica por el sufrimiento que producen a bebés, personas con autismo, ancianos y perros. Habitualmente son los colectivos animalistas los que más ponen en la picota estos espectáculos pirotécnicos, incluso aquellos que se anuncian como «silenciosos» o de «bajo impacto sonoro», pero que en realidad mantienen un nivel de estruendo que sigue causando molestias.

El problema ocurre en muchos municipios de Canarias y la polémica es además a escala mundial.  En el caso de la capital tinerfeña, Cristo Gil, fundador de una organización animalista, Brigada Orión,  propietario de la tienda de animales Animal Family en Santa Cruz de Tenerife y candidato  del Partido Animalista contra el Maltrato Animal (PACMA)  a la alcaldía,  ha denunciado que, pese a que 18.000 personas firmaron contra los fuegos artificiales ruidosos, el Ayuntamiento chicharrero «nos ha vuelto a engañar» (lo mismo dijo del Ayuntamiento de La Laguna) con una exhibición de Fin de Año en la plaza de España «que es una auténtica barbaridad; vaya vergüenza».  Lo ha mostrado en imágenes en las redes sociales:

En ese vídeo advirtió de que «ahora mismo hay animales muriendo». Al día siguiente de esta queja pública, denunció que un perro llamado Leyko, de 16 años, se lanzó de un tercer piso en Tenerife  porque «tenía pánico a la pirotecnia, y murió» en las celebraciones del Año Nuevo.

De ahí que se quejara de que va a «seguir  haciendo todo lo que sea necesario para acabar con este maltrato continuado hacia las personas y los animales».

La realidad es que el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife aprobó en el Pleno municipal en 2020 una moción de Unidas Podemos  para usar fuegos artificiales «silenciosos», de modo que » toda la ciudadanía pueda disfrutar de un espectáculo de luces sin que sufran las personas con enfermedades que las hacen hipersensibles al ruido, ni tampoco los animales». El acuerdo incluyó también desarrollar «campañas de concienciación sobre los efectos negativos del uso de la pirotecnia convencional y el fomento de fuegos artificiales alternativos sin ruido entre la población», así como «regular el uso de petardos y fuegos artificiales por particulares de forma que produzcan la menor molestia posible a la ciudadanía y se haga un uso responsable de estos artefactos explosivos».

El gobierno chicharrero, a través de su concejal de Fiestas, Alfonso Cabello (CC), anunció días antes que las exhibición pirotécnica de Fin de Año sería «de bajo impacto sonoro» y para ello, dijo, «se ha contratado material pirotécnico con sólo 3 gramos de gramos de pólvora por pieza”. Esta cantidad, especificó en una nota de prensa el edil, “permite que se realice la rotura de la carcasa en el aire y se pueda disfrutar de un espectáculo de fuegos artificiales con el mínimo impacto sonoro».

Es más, Cabello insistió en que  “Santa Cruz de Tenerife renuncia a cualquier tipo de exhibición que priorice el ruido, al estilo mascletá o cohetes tipo trueno”; y que “de esta manera se promueve un marco de convivencia con especial atención a las personas muy sensibles, como las afectadas por trastornos del espectro autista, además, del bienestar animal”.

Son numerosos los efectos negativos que provocan los espectáculos pirotécnicos convencionales,  tanto en la salud de las personas autistas, con Trastornos del Espectro Autista (TEA)  y bebés, como en la de los animales. Seres que sienten verdadero terror hacia la pirotecnia, pues tienen los sentidos exacerbados, especialmente el oído, por lo que perciben los ruidos de manera aumentada, según  la exposición de motivos de la moción aprobada en 2020.

Se trata de personas hipersensibles a los sonidos y a las luces, a quienes los estruendos les generan un alto nivel de ansiedad y estrés, incluso pueden causarles crisis, episodios en los que se ponen muy tensos, lloran, gritan, se tapan los oídos desesperadamente y en algunos casos pueden llegar a autolesionarse o presentar convulsiones. Muchas familias con niños con autismo buscan estrategias para protegerlos de estos espectáculos pirotécnicos, preparando a estas personas con antelación durante días o buscando sitios alejados para pasar las fiestas y así evitar exponerlos a este riesgo, pero no siempre es posible.

Pero cada vez más ciudades españolas, europeas y del mundo entero han aprobado o están debatiendo utilizar los llamados fuegos artificiales «silenciosos», una alternativa de bajo ruido, que evita el uso de proyectiles explosivos de gran calibre y detonaciones contraladas, con el fin de disminuir de manera notable el nivel de estruendo, pero manteniendo la belleza y espectacularidad en las coreografías y el uso del color.

Imagen de Christel SAGNIEZ en Pixabay

Según señalan numerosos expertos y asociaciones, los ruidos que acompañan los grandes espectáculos pirotécnicos convencionales supera en la mayoría de casos el umbral máximo acústico a partir del cual se puede generar daños en el oído. Además de trastornos de audición, que afectan especialmente a los bebés al contar con sistema auditivo en fase de desarrollo, está demostrado que el ruido ocasionado por la pirotecnia produce efectos negativos entra la población afectada por el trastorno del espectro autista (TEA).

A su vez, las asociaciones vinculadas a la defensa y cuidado de los animales llevan tiempo denunciando los efectos nocivos que produce la pirotecnia en estos seres vivos, entre los que destacan extravíos debido al pánico, atropellamientos, lesiones corporales, lesiones auditivas, estrés, ataques al corazón, muertes por impacto, perdida de orientación, etc.

 

 

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