VICENTE PÉREZ
El presidente de la Academia Canaria de La Lengua lo deja claro: «Los canarios no debemos tener complejos; hay que erradicarlos, porque cuando nos dicen que hablamos mal el español no es cierto, pues lo que hablamos es una de los ocho modalidades del español, en la que el castellano es una más».
Humberto Hernández, que es también catedrático de Lengua Española en la Universidad de La Laguna, cree por ello que «hay que convencer a los ciudadanos de que el español ideal, que mucha gente identifica con el castellano, no existe; sino que todos los hablantes de esta y de cualquier lengua, hablamos un dialecto» o modalidad.
«El español es una lengua con muchas variedades; en el español americano hay cinco modalidades y en el europeo tres: el español septentrional (castellano), el andaluz y el canario».
Entrevistado en el programa La Tertulia, del Empaquetado TV, Hernández, afirma que ese complejo ha estado motivado porque en Canarias hablamos una modalidad del español «que ha estado interferida por otra, el español castellano; nos han estado enseñando una modalidad que no es la nuestra». Como ejemplo, mencionó el sistema pronominal, en el que para los canarios no existe más que la forma ustedes para la segunda persona del plural, y no el vosotros.
«Se ha pretendido convertir el castellano en la modalidad prototípica del español, pero eso es falso»
Insiste el catedrático de Filología Española y profesor de la Facultad de Ciencias de la Información de la ULL en que sí puede decirse que los canarios no sabemos hablar en la modalidad castellana, «pero tampoco tenemos por qué saberlo», del mismo modo que un habitante de Castilla no sabe hablar en canario, ni tiene la obligación.
«Yo podría pronunciar las eses finales y las interdentales, pero no lo hago porque no tengo ningún tipo de complejo con el seseo, ni por usar el ustedes en lugar del vosotros, ni por decir que me alongo o que tengo un jilorio o me di un partigazo, porque esa es mi modalidad lingüística»
«Con todo esto quiero decir que el castellano, como pone en el DRAE, es la modalidad del español hablado en Castilla, ni mejor ni peor, sino distinto; pues que sea mejor es una valoración subjetiva, que no tenemos por qué aceptar», subraya el lingüista.
Desde su punto de vista, ese enfoque de que el castellano es el modelo tieneque ver con «esa prepotencia de los madrileños por el castellanocentrismo, que han pretendido que esa modalidad del español se convierta en la prototípica de todo el español, pero eso es falso».
«Debe promulgarse una norma para adaptar los libros de texto al español de Canarias»
Lo importante, a su juicio, es que el mensaje en el habla sea «decodificable», es decir, que lo pueda entender quien lo reciba, por lo que no hay problema con la aspiración de la ese plural, por ejemplo, si se entiende o dejamos claro que no es el singular.
Por todo ello, aboga por que los canarios «nos sacudamos los complejos, con argumentos y razones, conscientes de que hablamos una modalidad» de nuestro idioma tan válida como cualquier otra.
Y es aquí además donde desempeñan un papel crucial los medios de comunicación, «por su gran influencia en los hablantes», y que, según su criterio, determinan más la norma lingüista que los académicos y profesores universitarios.
Evoca cómo en el pasado a los periodistas se les exigía usar la norma castellana, pero que hoy ya no es así. En todo caso, propone que de algún modo por ley se impida que se pueda imponer en un medio de comunicación una modalidad del español que no sea la canaria.
En esta línea, la Ley de la Radio Televisión Canaria (RTVC) estipula que en este medio se debe promover el reconocimiento y el uso de la modalidad lingüística del español hablado en Canarias. Pero es una ley que afecta solo a esos medios públicos canarios, que no son los que tienen más audiencia, apunta Hernández.
También señala que la Academia Canaria de la Lengua ha propuesto en varias ocasiones a la Consejería de Educación del Gobierno autonómico que «de una vez se promulgue una norma para que los libros de texto estén adaptados al español de Canarias».
Todas estas consideraciones, dijo, en realidad nada tienen que ver con debates sobre «conquistas o colonización, sino con criterios lingüísticos», porque «los canarios no tenemos que levantar ni bajar la cabeza» por nuestra habla, sino «usar nuestra modalidad del español con normalidad».
Y como ejemplo puso un botón: «Cuando a un grupo de peninsulares les decimos ustedes, en vez de vosotros, no hay que estar ya aclarando que no es de respeto», pues es algo ya consabido. Apuntó el catedrático que «el problema es a veces que un canario usa el vosotros pensando que así está dando un trato de cortesía, cuando para el español septentrional» no lo es.
El papel de la Academia Canaria de la Lengua
En cuanto a la función de la Academia Canaria de la Lengua, opina que desde su creación, en 1999, hasta la actualidad, ha podido contribuir a «un cambio de actitud sobre nuestra modalidad de español» en la sociedad, hacia un reconocimiento y a no sentir complejos.
Esta academia lingüística ha elaborado un Diccionario Básico de Canarismos, que se puede consultar en su web, así como un manual de dudas más frecuentes del español de Canarias, entre otras iniciativas.
Durante la entrevista en El Empaquetado TV, salieron a relucir algunas particularidades del español de Canarias. Así, por ejemplo, el vosotros y el vos se usa aún en zonas rurales, en personas de edad avanzada, como «un rasgo arcaizante».
También son destacados los portuguesismos, que son miles en el habla canaria, de modo que del portugués nos vienen palabras como magua, cambado o alongarse, así como, en el plano morfológico, los sufijos de nombres de árboles frutales (naranjero, manzanero..., que en el español castellano se dice naranjo, manzano…) o sufijos de adjetivos (canento, en lugar del castellano canoso).
Las expresiones «más nada» o «más nunca», frente al castellano «nada más o nunca más», también cree que la Real Academia las acabará aceptando.
Frente al pretencioso lema de la Real Academia («limpia, fija y da esplendor» al idioma), Hernández confiere a su homóloga canaria una función menos dirigista o fiscalizadora y más fedataria y didáctica:
«Eso de fijar, limpiar y dar esplendor es una petulancia; nosotros reflejamos lo que hacen lo usuarios, el patrimonio consensuado de la modalidad canaria y le damos carta de naturaleza; aunque no las ocurrencias, sino cuando un gran número de hablantes usa un término, y cuando es así, decimos que es un uso muy localizado», aclara el filólogo.
A modo de conclusión, Hernández sostiene que «la gran maravilla del español es que sea precisamente una lengua tan rica en sus variedades, y así y todo nos podamos entender».
