VICENTE PÉREZ
Las obras de construcción del polémico hotel de lujo junto a La Tejita, playa incluida en la reserva natural especial de Montaña Roja, han continuado durante el estado de alarma una vez reanudada la actividad de la construcción hace dos semanas, lo que ha reactivado las críticas de los ecologistas que se oponen a esta obra y que aún están a la espera de lo que diga la Justicia tanto en vía penal como en contencioso administrativa y la resolución que adopte la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y el Mar sobre el deslinde público marítimo terrestre y su servidumbre de protección..
Por lo pronto, la Asociación Salvar La Tejita, principal impulsora del movimiento social contra el hotel por entender que las obras invaden terrenos arenosos que deben ser dominio público y su servidumbre, ha dirigido una carta a la ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera (del PSOE), en el que le reclama su intervención en este asunto y le reprochan que «ignore» esta polémica de La Tejita mientras afirma en entrevistas que «el equilibrio de los ecosistemas es enormemente delicado y, al destruirlos incurrimos en riesgos que no somos capaces de medir a prioriy que se materializan de forma dramática como con este virus».
En su misiva a la ministra, los ecologistas recuerdan que continúa la construcción de este hotel de 28.803 metros cuadrados, «a sólo 20 metros del litoral y en el borde de una reserva natural», con capacidad para 900 clientes. E insisten en que «no tiene instalación de tratamiento de aguas residuales, y dentro de su propio proyecto y licencia de construcción, admite que no cumple con la legislación o las leyes de alcantarillado vigentes».
Durante los últimos 3 años, subraya Salvar La Tejita, «varias playas cercanas a este hotel fueron cerradas debido a la contaminación causada por las aguas residuales sin tratar que se vierten en el mar» por lo que le preguntan a Teresa Ribera «por qué permite que otro nuevo hotel se sume a este grave problema».
La tramitación administrativa de este complejo urbanístico tiene luces y sombras, sobre todo después de que el referido Ministerio se viera obligado a revisar el deslinde público y su franja protectora ante las pruebas aportadas por Salvar La Tejita y el grupo ecologista ATAN que indican que el ecosistema de arena en la zona en realidad penetra en tierra mucho más de lo que marcaban los papeles. Extraño fue también el hecho de que, una vez que el Ministerio autorizó a su Demarcación de Costas en Tenerife revisar el deslinde, esta tardara meses en iniciar el procedimiento, un intervalo en el que el Ayuntamiento de Granadilla concedió la autorización final para ejecutar el proyecto.
Pero más llamativa es la intervención del Gobierno canario en este asunto, puesto que con CC en el poder, el informe fue favorable a que la servidumbre de protección midiera 20 metros de ancho, y no 100, mientras que cuando llegó el PSOE al departamento de Política Territorial, emitió un nuevo informe en el que argumenta a favor de los 100 metros, lo que haría inviable construir el hotel tal cual está en el proyecto autorizado por el Ayuntamiento de Granadilla, ya que la parcela urbanizable ser vería considerablemente mermada.
En la carta a la ministra, Salvar La Tejita expone que «este hotel está sujeto a graves irregularidades en el proceso de tramitación del deslinde costero, en el que Costas en Tenerife y el Ayuntamiento de Granadilla están tratando de acercarlo hacia el mar lo máximo posible, con el fin que no afecte a las dimensiones del proyecto hotelero; a pesar de que su propio Ministerio en noviembre de 2018 ordenara trazar un nuevo deslinde en el que se protegía un campo de dunas móviles que transcurre en los terrenos que ahora se están destruyendo, haciendo completamente inviable la construcción del hotel, y a pesar de la orden de Costas de cesar la actividad y devolver el estado natural a los terrenos hasta que el deslinde esté terminado».
Frente a la versión de la empresa, el grupo gallego Viqueira, y del propio gobierno municipal de Granadilla, en el sentido de que las licencias urbanísticas se han otorgado de manera correcta conforme al planeamiento y al deslinde en vigor en el momento de su tramitación, los ecologistas sostiene que la obra se lleva a cabo con licencias que tienen «irregularidades, autorizaciones obligatorias que han caducado e informes técnicos de un funcionario de Costas que está siendo investigado por indicios de corrupción», y así se lo refieren a la ministra en su carta, fechada el 23 de abril pasado, en pleno estado de alarma.
Salvar La Tejita le explica a la alto cargo estatal que «`por supuesto, la industria de la construcción es importante para la economía, especialmente en este momento», con el parón económico debido a la crisis del coronavirus, pero a renglón seguido pone de relieve que «el promotor tiene varias otras construcciones en marcha a sólo 500 metros de este hotel, que no tienen casi ningún trabajador en este momento, por lo que, obviamente, ninguna persona tiene que estar en el paro debido al cese temporal de la actividad de construcción del hotel».
El asunto se encuentra judicializado en vía penal y contencioso-administrativo, y en este sentido los ecologistas reparan en que, «mientras que los diversos procedimientos judiciales contra el hotel están paralizados debido a la pandemia de COVID-19, la destrucción irreversible de la zona costera continúa debido a la impunidad de los promotores del hotel». Una circunstancia que tachan de «insulto a los muchos ciudadanos responsables que [en el momento en que se redactó la carta] no pueden trabajar ni salir de sus casas, y, desde sus ventanas o balcones, sólo pueden ser testigos de la destrucción de la costa ante sus propios ojos, mientras leen el contenido de su entrevista».
La misiva acaba reprochando a la ministra su incoherencia pues «este hotel va en contra de todos los valores ecológicos de los que habla en sus entrevistas» y le piden por ello a Ribera que «sus acciones deben coincidir con sus palabras». «Este hotel, con sus graves irregularidades, será un riesgo directo para la ecología, la salud de los residentes y visitantes de la costa y la contaminación de las aguas de la playa, será su responsabilidad si no actúa para evitarlo. ¡La Tejita necesita que actúe ya!», remacha el movimiento ecologista.
