La Geria: la agricultura sobre volcanes

En el siglo XVIII las erupciones de Timanfaya acabaron con más de 5.500 hectáreas en cinco municipios de Lanzarote. Pero el ingenio de los campesinos conejeros les hizo aprovechar la arena volcánica para los cultivos, ya que conserva la humedad en una isla con escasas lluvias

PLANETA CANARIO

La Geria es uno los paisajes culturales más sorprendentes de Lanzarote. Los campesinos descubrieron desde el siglo XVIII que las cenizas de las erupciones volcánicas permitían conservar la humedad en las tierras de cultivo, en una isla donde la lluvia siempre es escasa.

Y hoy es una espacio natural protegido donde se obtienen cosechas de uva, que dan excelentes vinos, con las parras protegidas del viento mediante semicírculos de piedra y oquedades, que dan a este lugar un sello inconfundible, con los imponentes cráteres del Parque Nacional de Timanfaya de fondo.

El lapilli o ceniza volcánica de la Geria corresponde a  las primeras erupciones volcánicas ocurridas entre los años 1730 y 1736. La mayor parte de los campos agrarios de los municipios de Yaiza, Tías, Tinajo, San Bartolomé y Teguise, quedaron sepultado bajo lava, escorias y ceniza (un total de 5.255 hectáreas se vieron entonces afectadas).

Pero al ingenio y la capacidad de reacción de los agricultores conejeros hicieron de la necesidad virtud, y de la desgracia una oportunidad, convirtiendo La Geria en una comarca de gran tradición agraria, con esta técnica tradicional.

Esta conjunción entre naturaleza y agricultura se halla protegida como parque natural y declarada además zona de especial protección para las aves (ZEPA). Incluye  el monumento natural de la Cueva de los Naturalistas, un
tubo volcánico natural de grandes dimensiones.

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