El arquitecto José Miguel Molowny relata medio siglo de constructivas vivencias en Tenerife

El también escritor presenta este lunes 9 de diciembre a las 19 horas en Santa Cruz de Tenerife su libro '50 años entre pendículas y encachados', un relato de anécdotas del sector de la construcción en la Isla

José Miguel Molowny.

VICENTE PÉREZ

José Miguel Molowny Barreto es un conocido arquitecto tinerfeño, nacido en 1944, que ha cultivado además otras artes, como la literatura, pues ha publicado libros de poesía y cuentos, y novelas. El autor de edificios como el Olympo, ubicado en la plaza de España de Santa Cruz de Tenerife, presenta este lunes 9 de diciembre su última obra literaria, un relato de anécdotas y vivencias en el sector de la construcción de la isla a lo largo de los 50 años que lleva ejerciendo su profesión.

Su nuevo libro, titulado 50 años de pendículas y encachados, verá la luz en un acto que tendrá lugar a las 19 horas en la sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias (COAC) en Santa Cruz de Tenerife, y contará con la intervención del decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias, Argeo Semán y Ángel Morales, director de la editorial Aguere.

«Cincuenta años de ejercicio apasionante de arquitecto dan para mucho recordar de lo vivido», explica el autor de la obra, pues «entresacar de las satisfacciones y contratiempos -que se guardan ambos- los aspectos anecdóticos, constituye un ejercicio ameno que no pretende ser lección para nadie, pero sí un entretenimiento para aquellos que ya conocen este oficio, o para los que se están adentrando en él, con unas terminologías muy locales que requieren de diccionarios como el de la RAE o el del Habla Canaria, cuando no quedan, incluso, fuera de ellos, por los localismos de un léxico ya casi en desuso, como las tecnologías antiguas que las motivaban».

Portada de la obra.

Sobre el título del libro, aclarar los significados es un primer paso de Molowny con sus lectores no acostumbrados a la jerga de la construcción: «Una pendícula no es otra cosa que una plomada, y un encachado a capa de piedras que se pone de base en un suelo como solera de una superior capa de hormigón. «Para los jóvenes ya iniciados será un entretenimiento y para los viejos, como yo, una agradable nostalgia», anticipa el arquitecto y escritor.

Molowny Barreto acaba de presentar además la novela titulada Los tres influjos del Comolumna, un relato que quedó  finalista en el certamen Auguste Dupin de novela negra y denuncia social de La Coruña, en el que hace un alegato contra teorías que propugnan soluciones drásticas contra el crecimiento de la población mundial. El arquitecto fue en su día en el Cabildo de Tenerife el primer consejero insular de Medio Ambiente.

50 años de pendículas y encachados tiene a dos prologuistas: Argeo Semán Díaz, decano del COAC, y Miguel Ángel Fernández Matrán, residente del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos e Ingenieros de Edificación de Santa Cruz de Tenerife.

Edificio Olympo, proyectado en los años 70 por Molowny.

 

Semán escribe del libro que «cincuenta años de ejercicio profesional dan para escribir muchos relatos y más en un sector como el de la construcción en Canarias, donde hemos pasado de la Edad Media a la industrialización más moderna». «Para los más jóvenes algunos de los relatos les podrán parecer increíbles y de viejas e irreales batallas, pero yo también doy fe de la verdad de muchos ellos ya que los viví en primera persona también (yo conocí los puntales de madera de eucaliptos)», señala en su prólogo el decano de los arquitectos en la provincia occidental.

Por su parte, Matrán expone en su prólogo que le resulta «curioso comprobar cómo en muchos aspectos seguimos engoruñados con las nuevas transformaciones y nuevos roles de lo que tradicionalmente hemos conocido en nuestras profesiones».

«Jose Miguel Molowny», glosa el presidente de los aparejadores, «sigue utilizando , y así nos lo describe en sus experiencias, una de las herramientas que no ha podido ser sustituida por el GPS, las app y las múltiples aplicaciones que utilizamos en nuestros oficios, una herramienta que se llama dialogar, hablar, consensuar , aprender , comprender … , imprescindible en nuestras profesiones que como bien dice nos ayuda a cerrar los capítulos y diferentes fases de nuestro trabajo para no llegar a discusiones al final de las obras».

«La lectura de sus experiencias», subraya Matrán, «confirma la bondad de su trabajo que también nos recuerda la oportunidad que tuvimos muchos de nosotros de haber aprendido de aquellos grandes profesionales de la arquitectura y la construcción como Félix Sáenz Marrero, Enrique Rodríguez Sanz, Felipe Padrón Sanabria y un largo etcétera de grandes profesionales».

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