VICENTE PÉREZ
El concejal de Ciudadanos (Cs) en la capital tinerfeña Juan Ramón Lazcano, que era el responsable del área de Urbanismo, ha presentado su dimisión del cargo y además la renuncia al acta de edil. Su decisión genera cuanto menos incertidumbre política en el Ayuntamiento chicharrero, y además en pleno estado de alarma debido a la emergencia sanitaria, porque Patricia Hernández (PSOE) fue elegida alcaldesa en junio del pasado año, tras las elecciones municipales, gracias al pacto de gobierno con Lazcano y su compañera de Cs Matilde Zambudio, junto con el apoyo externo de Unidas Podemos (que tiene 3 representantes en el salón de plenos).
La siguiente en la lista electoral de Cs y virtual sustituta de Lazcano es Evelyn Alonso, quien ya fuera edil en el pasado mandato, por lo que está por ver si tanto Cs como la retornada concejala mantienen la estabilidad del actual gobierno municipal y esta dimisión no tenga más consecuencias políticas. CC-PNC, liderado por el exalcalde José Manuel Bermúdez, y PP suman 13 concejales, a uno solo de la mayoría absoluta.
En un comunicado publicado en otros medios de comunicación (no lo ha recibido PLANETA CANARIO), el edil dimisionario, arquitecto de profesión, afirma que su decisión «irrevocable» ha sido «ampliamente meditada» y se debe a la «continua conflictividad» que ha vivido desde la campaña electoral y que «lejos de desaparecer se ha acentuado durante estos once meses», y a que no ha entendido que «en ocasiones, en la política se toman decisiones en las que prevalecen los intereses políticos a los intereses de los ciudadanos», según informa la COPE.
Lazcano se despide de la corporación agradeciendo el trabajo que ha realizado el personal de Urbanismo e Infraestructuras durante los once meses que estuvieron a sus órdenes y también se muestra agradecido con Cs por «la confianza que me mostraron, tanto cuando decidieron apostar por mí en las elecciones del 26 de mayo, como cuando decidieron regularizar mi reingreso en el partido tras evidenciarse dos cuestiones fundamentales; mi buen desempeño profesional hasta el momento y una total ausencia de declaraciones públicas en contra de mi partido y compañeros durante todo este tiempo».
Hay que recordar que la decisión de Lazcano y Zambudio le generó un conflicto con los entonces dirigentes de su partido a escala regional, encabezados por Vidina Espino (diputada regional), quien los acusó de «tamayazo», es decir, de traicionar a su partido como lo hicieron en 2003 los diputados socialistas Eduardo Tamayo y Teresa Sáez en la sesión constitutiva de la Asamblea de Madrid al impedir en aquel caso un gobierno de izquierdas en Madrid y propiciar uno del PP. El término tamayazo también alude a indicios de haberse dejado comprar, pero nunca pudo demostrarse tal extremo.
Pero Matilde Zambudio, cuando habló en nombre de ella y de su compañero en aquel pleno de junio en Santa Cruz de Tenerife para justificar su apoyo al PSOE, hizo un discurso regeneracionista difícilmente equiparable a la conducta de aquellos diputados madrileños, pues enfatizó que, como habían prometido en campaña electoral, se negaban a facilitar la continuidad del gobierno de CC, tras 40 años en el poder chicharrero, por la necesidad de acabar con «los chiringuitos políticos» y a los «escándalos» así como de «limpiar» y «regenerar» un Ayuntamiento cuyo exalcalde – y exsenador de Coalición Canaria- Miguel Zerolo, está en la cárcel por el caso Las Teresitas.
Aún así, Cs decidió expulsar a sus dos ediles en Santa Cruz de Tenerife, ante lo cual Zambudio, que es abogada, decidió llevar el caso a los tribunales. A finales de enero pasado, Lazcano selló la paz con su partido y lo readmitió, hasta el punto de que Cs calificó el pacto con el PSOE, que tanto antes había condenado, como «positivo» para la ciudadanía. Con Zambudio no ha habido tal acuerdo, ya que incluso se querelló contra Espino por su acusación de «tamayazo».
Este diario ha intentado contactar, de momento sin éxito, con Ciudadanos para conocer su versión sobre la dimisión de Lazcano y su estrategia a partir de ahora en la capital tinerfeña.
