Hallan indicios de que el yacimiento romano de Lobos puede ser mayor de lo pensado

Varias instituciones continúan las prospecciones arqueológicas en el taller romano de púrpura en el islote situado entre Fuerteventura y Lanzarote. El georradar abre expectativas de que puedan hallarse bajo el jable más restos de esta importante huella del Imperio Romano en Canarias, hace más de 2.000 años

Nuevas excavaciones arqueológicas en Lobos. / ULL

PLANETA CANARIO

El sorprendente yacimiento romano de la isla de Lobos, de más de 2.000 años de antigüedad, sigue siendo objeto de investigación. La octava campaña de excavaciones arqueológicas en el taller romano de púrpura denominado Lobos 1, situado en la playa de La Calera, se ha desarrollado en noviembre, según informa la Universidad de la Laguna (ULL), una de las instituciones que participan en esta investigación.

Los trabajos emprendidos, como viene siendo habitual, se realizan en el marco de un proyecto  interinstitucional bajo la dirección compartida por Isidoro Hernández Sánchez (Museo Arqueológico de Fuerteventura, Cabildo de Fuerteventura), Mercedes del Arco Aguilar (Museo Arqueológico de Tenerife, OAMC del Cabildo de Tenerife) y Carmen del Arco Aguilar (Departamento de Geografía e Historia de la ULL).

El proyecto cuenta con un equipo interdisciplinar en el que se integran investigadores de las áreas de Paleontología, Biología Vegetal, Petrología y Geoquímica, Edafología y Química Analítica de la ULL.

Esta actividad de campo es posible gracias a la existencia de un convenio entre los Cabildos de Fuerteventura y Tenerife, así como con la colaboración de la empresa BINTER que cubre los traslados del equipo y todo el material técnico y arqueológico que se deposita temporalmente, para su estudio, en el Museo Arqueológico de Tenerife.

Nueva prospección arqueológico en Lobos. / ULL

En esta anualidad ha colaborado también la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias.

El enclave es un taller de púrpura de época tardorrepublicana y alto imperial, especializado en la explotación de moluscos marinos de la familia de los murícidos, especialmente de Stramonita haemastoma y, en menor medida, de Hexaplex duplex, cuyos restos identificamos en concheros, asociados a distintas herramientas.

Restos de animales marinos encontrados en el yacimiento. / ULL

Estos restos permiten estudiar el proceso tecnológico de extracción y obtención del tinte. Se trata de una actividad económica que producía importantes beneficios, lo que llevó a desarrollar una actividad de producción intensa durante, al menos, una centuria, con campañas estacionales que tenían un origen probable en Gades  (nombre latino de la actual ciudad de Cádiz).

Los trabajos de excavación se han efectuado ahora en  38 metros cuadrados de la zona sur del yacimiento. En esta área se ha podido definir la existencia de un derrumbe o deslizamiento de piedras del hornito volcánico instalado en la zona, que colapsa niveles de ocupación arqueológica, presentando materiales diversos, siempre de filiación romana.

“Observamos también nuevos concheros de murícidos que están asociados a yunques y percutores líticos, a estructuras de combustión, en ocasiones de gran potencia, y sedimentos impregnados de púrpura, revelando que en la cercanía de los concheros se efectuaban las labores de cocimiento del producto animal extraído (las glándulas hipobranquiales portadoras de la sustancia precursora del tinte púrpura) con las consiguientes extracciones de la espuma o sobrenadante de la cocción que se vertían en el entorno”, explica la investigadora de la ULL Carmen del Arco.

En esta zona, que funciona también como basurero, son abundantes los restos de fauna terrestre, y predominan los ovicaprinos que, a veces, aparecen en porciones esqueléticas que muestran el despiezado de los animales, probablemente en raciones alimenticias en el caso de la columna o costillares. Los restos de pescado son también muy abundantes y los investigadores han registrados otros animalia maris, como placas costales de tortugas y piezas dentarias de lobos marinos.

Ha sido también muy abundante el repertorio de artefactos localizados, con cerámicas de variada tipología (ánforas, cerámica común y de mesa, paredes finas, barniz negro, lucernas), instrumental metálico (anzuelos y varillas de base Cu, clavos de Fe y de base Cu).

Entre estas, hay una pieza que, junto a otra similar encontrada en la campaña anterior, se puede  atribuir a clavi caligarii o tachuelas de sandalia.

Indicios de que el yacimiento es mayor

La flecha roja señala la ubicación del yacimiento romano. / ULL

En paralelo se ha llevado a cabo una prospección con georradar con el equipo del grupo de investigación de Pablo Atoche de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la intervención directa de dos geógrafos de esa universidad, Antonio Bueno y Claudio Moreno.

Esta actuación, sobre varias zonas del entorno inmediato del yacimiento, según subraya ya ULL en un comunicado, ha permitido detectar áreas infrapuestas con diversas anomalías que muestran la probable extensión de una ocupación antigua, hoy cubierta por el jable, y que suponen expectativas de ampliación para el espacio arqueológico, “un aspecto que comprobaremos en las próximas campañas con los correspondientes sondeos”, apunta.

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