VICENTE PÉREZ
El director técnico de Emergencias del Cabildo de Gran Canaria, el ingeniero forestal tinerfeño Federico Grillo Delgado, ha sido nombrado Hijo Adoptivo de la isla «por su dedicación, entrega y gran profesionalidad en los graves incendios del pasado verano». Su nombramiento ha sido acordado este lunes por el Cabildo grancanario.
Recibirá la distinción en el Auditorio Alfredo Kraus el próximo 20 de marzo durante un solemne acto en el que la Institución insular celebrará sus 107 años de existencia.
«Estoy bastante sorprendido, son cosas que uno no se espera; yo ya me sentía un poco hijo de Gran Canaria, porque llevo ya media vida aquí, y que te lo reconozcan es bonito; esto no cambiará nada en mi trabajo, seguiré haciendo las mismas cosas», ha manifestado a PLANETA CANARIO este funcionario, nacido en el municipio de La Guancha, y que se hizo conocido para el público canario con sus didácticas explicaciones en las ruedas de prensa oficiales sobre los devastadores incendios forestales que afectaron el pasado agosto a las medianías y cumbres grancanarias.
«Hay una frase popular que dice a risco duro, hombre majadero y yo llevo ya 20 años intentando mejorar y modernizar el sistema de respuesta a emergencias; hemos tenido muchos éxitos en estos 20 años, incluyendo también situaciones de nevadas», afirma el nuevo Hijo Adoptivo de Gran Canaria.
Es ingeniero forestal y funcionario del Cabildo, además de profesor de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria en el Grado de Seguridad y Control de Riesgo y máster en fuegos forestales y protección civil, con formación y Estados Unidos y experiencias en este campo en países como Australia, Argentina, Senegal o Cabo Verde.
En una entrevista concedida a PLANETA CANARIO en septiembre pasado, preguntado si existen suficientes recursos para combatir el fuego, respondió que «en España hay tantos medios aéreos para luchar contra los incendios como en Estados Unidos, y eso que somos tres veces más pequeños en extensión; por lo que creo que el problema no es de más medios sino de cómo está el monte, de que los incendios ahora tiran más que antes».
