PLANETA CANARIO
El parón de la actividad humana por el estado de alarma sanitaria se nota en los sismógrafos. Los vulcanólogos en Canarias están detectando una reducción, en algunos lugares notable, en las vibraciones que antes registraban estos aparatos y no eran de origen natural. Es lo que se conoce como ruido sísmico, que obedece fundamentalmente a causas naturales, pero también, y en gran medida, a las antrópicas (de origen humano).
El ruido de fondo natural suele estar condicionado por la meteorología o por fenómenos ligados a la actividad sismo volcánica, mientras que el ruido antrópico puede proceder de muy diversas fuentes, como son la actividad humana, el circular de vehículos, obras y generadores de cualquier tipo, ya sean a combustión, molino eólico, central hidroeléctrica, etc…
De forma automática, regularmente todos los días, se realiza un análisis del ruido sísmico en todas las estaciones de la red de vigilancia volcánica de Canarias, con el fin de detectar cambios en el mismo que pudiesen estar asociados a alguna causa natural o instrumental. Este análisis diario también refleja el grado de actividad humana en el entorno de cada estación. De esta forma, se ha procedido a realizar un estudio para comprobar cómo ha afectado a este ruido sísmico el confinamiento decretado a consecuencia del COVID19.
Pues bien, según informa el Instituto Geográfico Nacional (IGN), se ha encontrado, en algunas estaciones, un descenso de ruido sísmico desde el 14 de marzo, cuando se decretó del estado de alarma y de forma muy acusada desde el 27 de marzo con la suspensión de toda actividad no esencial por parte del Gobierno estatal. El resultado es muy significativo en Jedey, en la isla de La Palma (estación CJED), donde el descenso coincide con el parón de la obra de mejora de la LP2, sin embargo, en esta estación apenas se observa cambio entre el 14 y 27 de marzo, debido a que su principal fuente de ruido antrópico era esta obra.
En Lanzarote, la estación de la Cueva de los Verdes (CDLV), muestra un descenso significativo a partir del 14 de marzo, debido al cierre de la instalación y a la disminución de la actividad humana próxima con la declaración del Estado de Alarma. Este descenso es más acusado a partir del 27 de marzo con la suspensión de toda la actividad no esencial, alcanzándose niveles inferiores a los de cualquier fin de semana.
