VÍCTOR YANES
Pocos la conocen, porque va por libre. Hija de escultor y músico, su vinculación con la creación artística la conduce a desarrollar una intensa actividad desde muy temprana edad.
Lejos del círculo de la alta sociedad cultural de la isla de La Palma, tan proclive a aplaudir a los caciques de distinguidos nombres archiconocidos, aparece Beatriz Gómez, una artista multidisciplinar con un profundo arraigo al concepto de trabajo con mayúsculas y que se sumerge principalmente en el mundo de la narrativa y del cine para desarrollar su talento.
Pocos la conocen porque va por libre. Hija de escultor y músico, su vinculación con la creación artística la conduce a desarrollar una intensa actividad desde muy temprana edad. Palmera de nacimiento, pero criada en Lanzarote, tuvo en su padre al mejor impulsor de su despertar artístico, enseñándole la amplitud de la vida y obra de César Manrique, que supuso para ella un estímulo inicial que le marcará.
A los 17 años, escribe su primera novela, que se publicará con posterioridad. Ssiempre me gustó estar rodeada, desde niña, de libros y de libretas”, afirma.
Beatriz Gómez es, ante todo, una narradora en origen: “Me metí en el mundo de la creación literaria a fondo para desarrollar todos los géneros, aunque tal vez sea la lírica la que menos me ha motivado, porque no me siento con la suficiente inspiración para escribir poemas”.
Se siente cómoda en la narrativa y en el registro dramático, entendiendo que “las palabras son la máxima expresión del ser humano y, desde ahí, nace todo, hasta para un corto de cine mudo hace falta un guion escrito”.
Asegura que la narrativa le llevó, casi sin darse cuenta, al cine, recordando que su primera incursión en el universo audiovisual fue la realización de un spot publicitario para la editorial Alternativas de Miguel Calero, “una amiga de Madrid que estudiaba audiovisuales me propuso que nos presentáramos al festival Tiempo Sur de la comarca noroeste de La Palma, donde yo aportaba mi talento como guionista y ella se encargaba de todo lo relativo a la grabación. Luego, entre las dos, montamos el vídeo. Así empezó todo. Escribí un guion porque ella me lo pidió y después de esta primera y gratificante experiencia, decidí continuar, formándose y aprendiendo, haciéndolo todo yo, desde el guion a la edición”.
«La cultura, una herramienta útil para exteriorizar las injusticias»
En cuanto la vertiente reivindicativa que posee la cultura, Beatriz Gómez no tiene dudas: “No conozco a ningún artista que me haya dicho que el arte y la cultura no son reivindicativas. La cultura ha sido, es y seguirá siendo reivindicativa, ya que conforma una herramienta útil para exteriorizar todas esas cosas que nos parecen injustas en la vida”.
Su compromiso absoluto por la cultura la llevó a especializarse en gestión cultural: “Creando me di cuenta de que existía un desconocimiento brutal desde dentro, desde los lugares desde los que se gestiona la cultura, instituciones principalmente, y esto me creaba muchísima impotencia. Decidí darle la vuelta a esta realidad y poder recibir yo misma a los creadores y darles el lugar que se merecen en la sociedad”.
Actualmente, Beatriz Gómez está trabajando en el mantenimiento de proyectos ya existentes y que gozan de buena salud, como el festival de teatro de Tijarafe,Tijarafe la cuarta pared, que, en palabras de Beatriz Gómez “significa una propuesta bastante novedosa en el ámbito del teatro amateur”.
Por otro lado, está inmersa en el desarrollo de trabajos de cine fantástico y trabaja para que vea la luz la segunda edición del Festival Tazacortos, que ha quedado sin ejecución por la crisis sanitaria del covid19. Está buscando financiación para poder convocarlo de cara al final de verano. Igualmente, otros proyectos como un festival literario o la fiesta de arte de Tijarafe, el cual gestiona o talleres de cine en los colegios o la edición de una revista literaria y otros proyectos que han tenido que ser aplazados por las circunstancias sanitarias que nos acompañan.
