VICENTE PÉREZ
La entidad religiosa que, junto con Cruz Roja, atiende a los inmigrantes llegados en pateras a Fuerteventura asegura que está desbordada. Se trata de la Misión Cristiana Modera, un colectivo evangélico que acoge en sus albergues a 170 personas que han arribado a la isla en esas precarias embarcaciones jugándose la vida, y también ayuda a otros 59 en cuarentena en una nave del Cabildo majorero, debido a que 37 han dado positivo de coronavirus.
Al frente de la entidad, que es Medalla de Oro de Canarias, está el pastor evangélico Ángel Hernández, un tinerfeño doctorado en Teología que ha departido en varias ocasiones con el papa Francisco, el cual conoce su labor en Fuerteventura, donde atiende a 1.500 familias.
«No tenemos ayudas estables, porque además se trata de una competencia del Estado y hasta octubre no podremos acceder a subvenciones, ya que se nos exige demostrar que llevamos dos años atendiendo específicamente a migrantes llegados en pateras, y estamos desbordados», afirma el líder de esta comunidad evangélica.
Relata que hace unos días «nos vimos que no teníamos comida 40 de los inmigrantes», una situación que se debe al incremento de la llegada de pateras desde África.
«Hay que tener en cuenta», explica, «que los inmigrantes cuando llegan, después de 72 horas quedan en libertad, y luego necesitan comer, un lugar donde dormir y asearse, y eso en Fuerteventura solo lo atendemos nosotros y Cruz Roja».
El pastor evangélico señala que su entidad ha tenido poco menos que hacer el milagro de los peces y los panes porque con sendos albergues para 15 hombres y 15 mujeres han debido auxiliar en algunos momentos hasta 300 inmigrantes.
«Nosotros ayudamos sin mirar qué religión profesa la persona necesitada, lo que está claro es que si no estuviéramos nosotros, estos inmigrantes lo tendrían muy complicado, y también muchas personas en la isla», afirma este tinerfeño nacido en 1970.
La entidad que dirige tiene «alguna» colaboración económica del Cabildo para su casa de acogida y un proyecto de guaguas de aseo para indigentes que va por distintos municipios y alguna ayuda «puntual» del Gobierno canario para el comedor social, pero específicamente para atender a los inmigrantes carece de apoyo económico institucional.
«La inmigración es competencia del Estado y nosotros presentamos la solicitud de subvenciones, pero nos dicen que para recibirlas nos tienen que declarar oficialmente que somos un centro de acogida en emergencias y derivación (CAED), y entregamos la documentación, pero tenemos que demostrar que llevamos más de dos años ayudando a inmigrantes en pateras, lo cual hacemos desde 2003, pero como tiene que ser documentado, hasta el 18 de octubre no podremos tener acceso a ayudas, porque fue desde esa fecha de 2018 cuando nos aceptan las pruebas», se lamenta el pastor Ángel.
La pregunta es cómo logran financiar su gran labor humanitaria. «Hacemos lo que podemos con esas ayudas públicas del Cabildo y aportaciones de las parroquias y de empresarios de la isla».
La entidad evangélica tiene pedagogos, asistentes y una trabajadora social, y está declarada de interés público en Fuerteventura. Dispone de albergues, comedores sociales y casas de acogida, y en este momento presta atención a 1.500 familias.
«Atendemos no solo a las personas sin hogar sino a aquellas que las instituciones públicas no ayudan, porque tienen deudas con la Administración», apostilla este pastor que, durante la entrevista con PLANETA CANARIO, no mencionó la religión, sino la necesidad de que la sociedad sea solidaria y de que haya justicia social, valores que, aún teniendo una raigambre cristiana, comparten creyentes y no creyentes desde una perspectiva ética y de los Derechos Humanos.
