VICENTE PÉREZ
El debate entre matar a tiros a un animal no autóctono asilvestrado (incluyendo cabras, ovejas, perros y gatos, hurones…) para salvar a otro ser vivo -planta o animal- endémico en Canarias ha provocado un por momentos enérgico contraste de argumentos entre asociaciones animalistas y otras partidarias de este método para conservar la biodiversidad.
La última polémica en este sentido ha surgido porque el Gobierno de Canarias permitía en una orden sobre la temporada de caza este método cruento, que será abolido por la nueva legislación estatal sobre animales, pero el revuelo en el mundo animalista es tal que el Ejecutivo autonómico en funciones ha dado ya marcha atrás.
El consejero en funciones de Transición Ecológica, Lucha contra el Cambio Climático y Planificación Territorial del Gobierno de Canarias, José Antonio Valbuena, ha firmado este viernes, 7 de julio, la modificación de la Orden de 20 de junio de 2023 por la que se establecen las épocas hábiles de caza para la temporada 2023-2024, así como las condiciones, medios y limitaciones para su ejercicio en las islas, de manera que no se permitirá la caza de ningún animal asilvestrado, entre ellos perros, gatos y hurones.
Valbuena explica que la orden modificada preveía determinadas medidas que únicamente podrán surtir efectos una vez entre en vigor la Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, prevista para el día 29 de septiembre de este año, «de modo que las islas se adelantarán a la aplicación de esta normativa estatal».
Por tanto, el consejero en funciones recalca que, con esta modificación, “en Canarias no se va a cazar ningún tipo de animal asilvestrado”.
Así, este cambio suprime cualquier mención a animales asilvestrados, tan solo permitiéndose la captura de ejemplares de muflón (Ovis orientalis), arruí (Ammotragus lervia), conejo (Oryctolagus cuniculus), perdiz moruna (Alectoris barbara koenigi), perdiz roja (Alectoris rufa), codorniz común (Coturnix coturnix) y paloma bravía (Columba livia).
Así pues, de ser una comunidad autónoma contraria al sentido de la nueva legislación estatal, el Archipiélago ahora se anticipará a esa normativa. Este cambio legislativo probablemente no va a cerrar el debate generado entre animalistas, biólogos, veterinarios y animalistas sobre cómo controlar la proliferación de especies exóticas o foráneas que se comen o acaban con el hábitat de las especies autóctonas, pero sí va a impedir su caza.
Capturarlos vivos es la alternativa que ofrecen los partidarios de métodos no cruentos, como ocurre con la polémica sobre las cabras asilvestradas en Anaga o Teno, aunque los no partidarios advierten de que no es suficientemente eficaz. En todo caso, la nota del Gobierno canario no alude a estos herbívoros, pero Valbuena incluye en esta prohibición cualquier tipo de animal asilvestrado.
«Se han dado cuenta de que esta inmoralidad de matar animales les quitaba votos el 23 J»
La Red Canaria Solidaria contra el Maltrato Animal, por boca de su coordinador, Abel Román, afirma que «el Gobierno canario, después de preparar durante cuatro años el subterfugio de animales exóticos a los animales domésticos para poder matarlos, sin incurrir en delito penal, ahora la elimina por el escándalo formado por esta medida y el miedo a perder votos el próximo 23 de julio».
A su juicio, las asociaciones ecologistas son «impulsores de una medida inmoral como es matar animales asilvestrados» y, en nombre de la Red, propone controlarlos «por métodos civilizados y éticos, nunca utilizar las matanzas de animales».
Desde esta perspectiva, Román enfatiza que «la ciencia tiene que ir unida a la moral, entendida esta como un medio de evitar sufrimientos innecesarios e inútiles como en este caso, ya que hay alternativas».
