«El abandono de la agricultura y de la ganadería es un cáncer para Gran Canaria: o damos un viraje o se nos seguirá quemando la isla»

Rafael Hernández, presidente de la Coordinadora de Agricultores y Ganaderos de Canarias (COAG) advierte de que han ardido más hectáreas en agosto que toda la superficie cultivada en la isla y que el fuego "no es el problema, sino la consecuencia" de ponerle trabas al sector primario y considerar al campesino un enemigo de la naturaleza, cuando su actividad es el mejor cortafuegos. Por ello, reclama una estrategia pública a 10 años para cambiar de modelo productivo

VICENTE PÉREZ

Rafael Hernández es presidente y uno de los líderes históricos de la Coordinadora de Agricultores y Ganaderos de Canarias (COAG), el primer sindicato del sector primario que se creó en Canarias, a finales de los años 70. A escala nacional forman parte de esta organización 150.000 personas. PLANETA CANARIO lo ha entrevistado para conocer su impresión sobre cómo el abandono del campo ha podido influir en la extensión y virulencia de los incendios que han quemado más de 12.000 hectáreas en Gran Canaria en dos semanas de agosto. Y sus respuestas son concluyentes: «Se han quemado más hectáreas en estos incendios que las cultivadas en la isla, pues han ardido 12.000 y no tenemos cultivadas sino 9.300, de las 30.000 que podrían estar en explotación».

Eso quiere decir, según este conocido rostro grancanario del sector agroganadero, que si la Isla no quiere volver a sufrir más incendios devastadores como los de este agosto, «debe cambiar de modelo y diseñar una estrategia a 10 años vista» para incentivar el retorno al campo propiciando que sea rentable y eliminándole trabas como los que se ponen a los aprovechamientos forestales (asegura que tienen que importar hasta la paja para hacer estiércol) o el tener que competir con precios de productos importados que obligaría a vender los locales por debajo del precio del coste de producción. «Se ha gastado más dinero en apagar estos incendios que el presupuesto del Cabildo para agricultura», se lamenta el dirigente de la COAG.

Tejeda: el fuego avanzó por antiguos bancales abandonados y se paró en los cultivados. / JUAN JESÚS GLEZ. AFONSO

-¿Qué reflexión hace de los incendios de las últimas semanas?
«Hemos tenido una orientación de la política forestal, en la que se ha considerado al agricultor un peligro. Se ha tratado de limitar y proteger el entorno natural y entendieron esas mentes pensantes de orientación ultraconservacionista, que el indígena, el agricultor, cuanto menos interviniera, mejor. Para eso se fueron poniendo trabas a los usos tradicionales del monte».

– ¿Por ejemplo?
«Antes para hacer estiércol, que se vendía para abono, se iba a recoger al monte pinocha y otros materiales, que se le echaban a las vacas, se hacía estiércol y se vendía a los plataneros. Pero ahora un ganadero además de pedir permiso para cogerlo necesita la firma de un ingeniero técnico. Y luego tienes que esperar: un mes, dos o tres… para que te lo autoricen, porque es el procedimiento administrativo. Ese permiso cuesta 150-200 euros. Tengo en mi mesa solicitudes de cortar retama que han sido denegadas».

-¿Y cómo soluciona el campesino esa dificultad?
«Cómo la paja esta subvencionada por el REA (Régimen Específico de Abstecimiento),  le sale mas barato comprar paja, ya el estiércol no se hace con pinocha. Y llegamos a septiembre y se gastó el cupo de la paja para ayudas europeas, osea que estamos comprando un subproducto fuera, se trae de la Península. Eso es un disparate. Estamos comprando la paja fuera en contenedores y gastando ayudas europeas, 100 euros la tonelada, y se gasta el cupo, porque unos portentos de la cultura ambiental se le ocurrió que había que poner trabas porque el campesino era un depredador. Lo que está en el Plan Insular de Ordenación es que si en 10 años una finca no roturada era colonizada por la vegetación, ya tenías que dejarla, se considera monte. Esa es la orientación que hay aquí. Es la mentalidad del funcionario».

-Pero cualquiera puede ver que la isla está llena de bancales con maleza (hierba, zarzas, cañaverales…)¿Por qué no se aprovecha si no hacerlo supone un peligro en caso de incendios?

«En el campo ya solo está la gente mayor, los  que heredaron la cultura campesina y tienen ese sentido identitario. Y cada vez son menos, porque como decía Pedro Molina, se le pone una soga al campesino y cada vez le ponen un nudo más, y llega un momento en que no sirve la soga para nada. Han estrangulado al campesino con demasiadas reglas».

-Pero todo ese campo abandonado es porque la agricultura no es rentable…

«Si la agricultura y la ganadería fueran rentables, la gente vendría sola al sector»

-¿ Y porqué no puede ser rentable?

«Lo puede ser. Pero hay que saber definir un modelo, a ver adónde se quiere ir en Gran Canaria y Canarias en general para establecer como llegaré para luego valorar si he llegado. pero hemos tenido mensajes contradictorios: por un lado decimos que queremos apoyar al sector primario y que haya ganaderos en Tejeda, Guía, Valleseco y Artenara que hagan queso… pero luego le dan 450 euros por tonelada al queso amarillo que se hace con leche y fécula de papas. ¿Qué queremos entonces? No se pueden hacer esas cosas tan contradictorias».

-Hay ganaderos que proponen dejar pastar a las ovejas en algunas zonas para que no crezca la maleza y los incendios no avancen tanto… , lo cual puede chocar con la política de conservación de los ecosistemas…

«Claro. Una oveja está comiendo todo el día, lo que no entiende la gente es que el ganadero está los 365 días detrás del rabo de la oveja o la cabra o la vaca y tiene que ordeñar todos los días, incluso Reyes, Navidades o semana santa, haga frío o haga calor. Y es un nivel de sacrificio tremendo».

-Pero la famosa Ley del Suelo, ¿no se supone que iba a facilitar la actividad del sector primario?
«Es una ley que se quedó colgada en la zona de de los parques naturales: Donde no es espacio natural sí ayuda».

– ¿Pero cuál es la queja en general de ustedes?

«Se lo comento con un ejemplo: si para hacer el queso a un ganadero de aquí se le exige lo mismo que si fuera Nestlé o Pascual, una megaindustria, es evidente que se le está estrangulando por la parte de las normas. Pero aún así, si en el mercado se puede vender el queso y con eso recuperar el esfuerzo económico hecho, no hay problema. Otro ejemplo: las ciruelas de Tenerife: los árboles tienen la fruta arriba porque no hemos acostumbrado a comprarla de Chile , que son más grandes, y al agricultor canario no le compensa el trabajo de cogerlas. Se vende al precio chileno, que tienen menor coste de producción. O las almendras que vienen de América o Turquía. Le peor que nos ha pasado es que no han subido los requisitos para producir al nivel europeo, pero el precio a la venta es el precio de la miseria de América o África o Asia».

Bancales abandonados y maleza por todos lados en las medianías y cumbres de Gran Canaria.

-¿Y cómo combatir esa tendencia a la liberación del mercado y la del consumidor a pagar por lo más barato, en este caso lo importado?

«Pues decirle a la gente que los canarios nos gastamos en comer 3.000 millones de euros. Y que pueden mandar por saco a los políticos, que con la decisión de comprar productos canarios pueden hacer política».

-Pero el problema es que son más caras que las importadas….

«Sí, pero hay que sumar al precio más barato que paga el consumidor lo que cuesta apagar el incendio, el transporte del contenedor del muelle, los atascos, la huella de carbono, la inseguridad alimentaria, en fármacos por la contaminación de fitosanitarios de productos que vienen por fuera… y lo que vale mantener el paisaje también. Si se suma todo eso, dices: sí, yo saco de mi bolsillo estas perras, pero las otras las sacas vía impuestos. Porque no nos engañemos: la Unión Militar de Emergencias (UME) y los aviones para apagar incendios los pagamos entre todos. Y es un millón de euros todos los días, por lo que nos hemos gastado más en un incendio que todo el presupuesto de agricultura del Cabildo»

-Entonces la solución no son más helicópteros e hidroaviones sino la prevención y la agricultura y la ganadería…

«No, no son la solución,  aunque tampoco hay una solución a corto plazo. Porque ni un agricultor ni un ganadero se enseñan en la escuela. Por esa razón es necesario que se dé un viraje en la orientación, que se empiece a considerar estratégico el campo. Se quemaron 12.000 hectáreas, y cultivadas hay 9.300, de 30.000 que puede haber sembradas en Gran Canaria. Es decir, se quemó mas de lo que hay cultivado, y la agricultura está fundamentalmente en la costa».

-El jefe de Emergencias del Cabildo Gran Canaria, Federico Grillo, ha dicho que limpiar la isla de maleza sería inviable ni con todo el presupuesto del Cabildo y 25.000 personas contratadas…

«No estoy de acuerdo con esa mentalidad. Porque se trata de trazar un horizonte a 10 años, ya que pensar en hacerlo en un año es como quien tiene un cáncer y se pone una tirita. Y esto es un cáncer para la isla, el abandono del campo. Este es un camino sin retorno: la cultura campesina no se improvisa, no se enseña en las escuelas. Más bien se nos dice que somos un país moderno si el PIB de la agricultora esta en el 2% . Pero nosotros nos hemos pasado entonces de modernos porque estamos en Canarias en el 1,2%. Es decir, esto es un disparate de todo orden. Hemos reducido y estigmatizado a la gente que está en el campo como señal de retraso, de ignorantes, de enemigos del medio ambiente».

-Pero ahora que han ocurrido estos incendios tan sobrecogedores que han quemado muchas fincas abandonadas llenas de maleza, ¿cree usted que se hará algo para que se intente recuperar el agro isleño?

«Vamos a exigir una cumbre sobre este asunto y creo que la gente se está moviendo. La gente del campo está indignada».

– El norte de la isla, la zona no quemada (Moya, Fontanales, San Mateo…) es un polvorín de zarzales, cañaverales…

«El problema está en que no se han terminado las papas de aquí y ya se están entrando las papas inglesas a 40 céntimos cuando el coste de producirlas aquí es de 50. Si tenemos claro que queremos que no se nos queme le monte, debemos tener claro también que hay que apoyar a la producción local. El fuego es una consecuencia, no el problema. Y es una consecuencia que se va repetir más veces. Pero la solución no se puede hacer de la noche a la mañana pidiéndole a la gente que se haga campesina. Porque han sido los propios padres que son campesinos los que han dicho a sus hijos que estudien para que tengan una alternativa al campo, hasta el punto de que la gente prefiere un mal trabajo en la ciudad que en el campo, porque aquí tenemos una cultura de la necesidad del ocio y la del esfuerzo se va diluyendo. Ser agricultor y ganadero representa esfuerzo, luchar… SI eso tiene retorno ecónomo que te compense la gente se va a dedicar al campo, pero si encima estás poniendo pasta y pierdes dinero, o tienes un corazón que no te cabe en el pecho racionado con la identidad o la cultura o lo dejas por otra cosas, porque no es viable.»

– Es decir, que ustedes no van a ser conformistas con que los políticos enuncien que el abandono el campo han hecho que los incendios forestales sean hoy en día más devastadores que en el pasado, y que no se haga nada por remediarlo…

«No. Hay que tomar medias. Y pondré un ejemplo: las infraestructuras de riego. Hay agricultores desesperados porque se quemaron las tuberías con el incendio, pues eran de polietileno y no tienen agua para regar ni para darle al ganado. Estamos vendidos. ¿Es posible cambiar esta situación? Sí, pero no con una tirita para curar un cáncer, sino diseñando una estrategia, defendiendo un modelo y sabiendo dónde se quiere ir, para poner las perras en el camino y llegar al objetivo. Ahora bien, ¿Qué herramientas tenemos? El POSEI, que son 260 millones de euros todos los años, parte para el REA, y el Plan de Desarrollo Rural (PDR) con inversiones en modernización. ¿Qué ocurre? Que en el PDR no ha hay dinero. Pedro Sánchez dijo que vendrán ayudas pero ¿cuáles, si ya están gastadas? No hay perras hasta 2023. ¿De dónde va a sacar el dinero la gente para modernizar las explotaciones agrarias y ganaderas?».

– ¿Cuántas hectáreas agrícolas se han calcinado este último gran incendio?

«1.200 agrícolas, algunas eran pastos. ¿Qué le dan de comer ahora al ganado si se quemaron los pastos?»

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