De Tenerife a Gran Canaria sobre una tabla de sup foil: la hazaña de Aday Cabrera y Julian Salmonn

Los dos deportistas, residentes en Granadilla, completan en poco más de 3 horas y media los casi 70 kilómetros que separan Anaga de Agaete, impulsados solo por el viento y las olas

Aday y Julian, frente a las costas de Anaga, rumbo a Gran Canaria.

VICENTE PEREZ

De Tenerife a Gran Canaria sobre una tabla de sup foil en poco más de tres horas y media, con las únicas fuerzas de las olas y el viento. Es la hazaña que han protagonizado el tinerfeño Aday H. Cabrera, de 39 años, y el alemán Julian Salmonn, de 27, residentes ambos en Granadilla de Abona.

Recorrieron los casi 70 kilómetros del mar que separa ambas islas el pasado 28 de febrero acompañados solo de una pequeña embarcación y guiados por la nubosidad sobre Gran Canaria que les permitía orientarse hacia su destino.

Julian y Aday, minutos antes de iniciar su reto, en la costa de Santa Cruz de Tenerife.

Cabrera fue campeón de Canarias de sup race o pádel de carreras, mientras que Salmonn es deportista profesional, se ha clasificado segundo del mundo en el campeonato de windsurf celebrado en Australia.

Su proeza no tiene parangón en esta modalidad deportiva, y es digna de figurar entre los récords logrados por el ser humano en su intento de cruzar el océano entre las islas sin más motor que las fuerzas naturales y sus propios músculos y resistencia mental.

Aday, en alta mar, entre Tenerife y Gran Canaria.

Sin embargo, han logrado este reto deportivo sin ninguna presión mediática, sin público, como una aventura personal que les ha deparado uno de los momentos más emocionantes de sus vidas.

Únicamente han querido dejar constancia de este logro en un vídeo que han colgado en Youtube, el que se refleja la salida desde el litoral de Punta de Antequera (Anaga) y hasta su llegada a costa de Agaete (en Gran Canaria), así como diversos momentos de esta asombrosa singladura.


«SOLOS EN ALTA MAR: UNA BRUTAL SENSACIÓN DE LIBERTAD»

“Estar solos en alta mar es una sensación brutal, de libertad máxima, de soledad, es un entorno salvaje”, confiesan tanto Aday Cabrera como Julian Salmonn entrevistados por PLANETA CANARIO.

La única vida que en algún momento les acompañó fueron los delfines, una manada que llegó a pasar bajo sus pies, generándoles turbulencias, aunque no pasaron miedo por ello: “Son animales curiosos, juguetones”.

Aday Cabrera, en el momento de saltar al agua .

El sup foil es una modalidad de surf con una tabla diseñada aplicando los principios físicos de la aviación, pero en este caso para el medio marino, con lo que la sustentación se logra gracias a un aleta subacuática, conectada con la tabla por un mástil.

Esta se eleva surcando el mar gracias al viento y las olas, y con el peso del cuerpo el deportista va controlándola.

Una zodiac les acompañó durante el trayecto entre Tenerife y Gran Canaria.

Cabrera es natural de Granadilla de Abona, y además de su pasión por cabalgar las olas, es pianista y profesor de piano.

Empezó su formación en la Escuela de Música de Granadilla y luego estudió su carrera de piano en el Conservatorio de Santa Cruz de Tenerife.

Aday H. Cabrera, poco antes de saltar al agua para esta hazaña.

Antes de afrontar este duro reto, este deportista tinerfeño ya había hecho el recorrido en surf foil entre Tenerife y La Gomera, una experiencia también dura e inolvidable, aunque con menor distancia que la que separa las dos islas capitalinas.

Para poder llevar a cabo esta gesta deportiva de Anaga a Agaete aprovecharon unas condiciones meteorológicas determinadas. Fue un día en el que había viento y olas predominantes en la dirección que necesitaban.




CASI 70 KM DE RECORRIDO DURO Y EXIGENTE

Llegando a la costa de Agaete.

“Fue un recorrido muy exigente para nosotros, porque con el foil si baja la ola solo surfeas, pero cuando no hay oleaje tienes que panpear o bombear con las piernas para poder avanzar”, explica a este diario Julian Salmonn.

De su Alemania natal se vino a vivir a El Médano, donde ha encontrado un lugar ideal para practicar el windsurf, en el que es uno de los mejores del mundo en la actualidad.

Julian Salmonn, al inicio de la exigente travesía.

Ambos deportistas ha vivido esta hazaña con humildad y casi en el anonimato, pero sabedores de que es un logro deportivo que no se consigue todos los días.

Durante todo el trayecto les acompaño una embarcación tipo zodiac, por seguridad y para no desorientarse.


LA ORIENTACIÓN, CLAVE

En las más de 3 horas y media que duró la travesía tuvieron que parar dos veces en los kilómetros 20 y 50 entre 10 y 15 minutos para descansar, porque los músculos de las piernas se sobrecargan con tanto esfuerzo continuado, ya que, pese a su excelente condición física, el ser humano tiene un límite.

“No teníamos orientación visual con Gran Canaria, porque no había mucha visibilidad, pero la nube sobre esa isla y el barco nos mantenían rumbo al destino fijado”, expone Cabrera, y Julian añade que “el riesgo de desorientarse es muy alto” y además hay que tener en cuenta las corrientes.



La alegría de Aday y Julian al lograr su hazaña.

Tras esta maravillosa experiencia, los dos protagonistas de esta fascinante historia se proponen nuevos retos sobre el mar, aunque por ahora no desvelan cuál será el siguiente.

Eso sí, ambos continúan en su vida cotidiana subidos a los lomos de las olas, una pasión que comparten y que seguro les llevará a protagonizar en el futuro nuevos logros deportivos.

 

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